La maldición sigue (80-75)

  • Un Unicaja ultracompetitivo se sobrepone a un nefasto inicio (19-4) para exigir al Olympiacos hasta el último minuto

  • Décima derrota en 10 visitas a los helenos

Dejan Musli deja una bandeja. Dejan Musli deja una bandeja.

Dejan Musli deja una bandeja. / Efe

Dar la cara, con opciones hasta el minuto final, tras una nefasta salida, con un horrible día en el tiro libre (17/30) y con escaso número de triples, cuatro, es un buen punto de partida para competir en cualquier pista de Europa. Si se hace en La Paz y la Amistad, se puede en otra cualquiera. El Unicaja perdió en El Pireo en su primera salida en la Euroliga (80-75), bordeó la gesta en una pista que se resiste. 

Que quede frustración por una derrota por pocos puntos en Atenas es buena señal, de que se ven opciones de que este equipo vaya arriba. Tiene carácter, es combativo y no se va de los partidos, tiene un nivel de dureza física alto y capacidad atlética media. A partir de ahí se puede construir, con mayor acierto en la toma de decisiones. Pero lo innegociable está sobre la pista, hay mimbres. Y, aunque quede desazón por la opción errada, debe verse el vaso medio lleno.

Que McCallum fuera menos desconcertante en el último cuarto, en el que alternó brillantez y errores impropios, que Nedovic fuera el líder que no fue en El Pireo, esos tiros libres fallados en catarata... Se pueden buscar mil causas para la derrota. Pero desdibujar por momentos al equipo más fiable de la Euroliga debe valer para que crezca la confianza en este equipo.

La salida del Unicaja fue descorazonadora. En la primera jugada del partido, Nedovic acababa en una esquina dolorido en el suelo por un bloqueo del que salió despedido y Thompson metía un triple. De alguna manera, la bienvenida a la Euroliga real, en la que el Olympiacos es el equipo más regular del último lustro, con constantes presencias en Final Four y con un dominio de la escena tremendo. Sobre todo en El Pireo se juega agresivo, con contactos, agarrones y palos constantes. Quien no esté dispuesto, ya sabe que le caerá una buena tunda. Y esa era la pinta con el 19-4 con el que se colocó el equipo griego.

Si había que recibir un bautizo, qué mejor sitio que El Pireo. Este es el nivel que hay en la mejor competición de Europa, no es sólo juego bonito, también físico y capacidad atlética. Ante la ausencia de Spanoulis, el Olympiacos subió el quinteto, con cuatro jugadores por encima de los dos metros, con fabulosos minutos de Papapetrou, junto a Agravanis la nueva ola que asegura la vigencia del estilo Olympiacos.

Hacía falta respuesta a esa intensidad. Plaza mudó el quinteto, quitó a los desaparecidos McCallum y Nedovic, que deben aprender a ser intensos en todos los escenarios, y metió a Alberto y Salin. Salió Augustine, seguramente el jugador de la plantilla más forjado en estos menesteres. Y al final del primer cuarto llovía menos (21-11).

Le lastraba al Unicaja los errores continuos en los tiros libres (4/11 al descanso, 17/30 al final), pero poco a poco se metió en el encuentro. Con Augustine, de cuatro por la baja de Brooks, a veces parece que se defiende con seis. Al Olympiacos le fue costando encontrar vías de agua en la defensa cajista. Y el Unicaja encontró a Musli, que está demandando minutos y protagonismo en este arranque de Euroliga donde se debe, en la pista.

Los exteriores no desequilibraban, pero Alberto detectó algunas grietas en el férreo sistema defensivo de los rojiblancos. Augustine y Musli continuaban y hacían daño a sus pares. Con sólo un triple anotado el Unicaja vivía. Y Musli se soltó con 12 puntos (sólo un fallo en tiro de campo) y seis rebotes, ejerciendo de contrapeso para el déficit exterior. Y se metía en partido el equipo malagueño (37-33), plenamente.

Estiró la cuerda el Olympiacos d de nuevo (46-35), aunque Augustine sofocaba bien a Printezis y el dominio en el rebote permitía segundas oportunidades para seguir en el encuentro. Con ocho abajo, el Unicaja perdió un par de buenas opciones para rebajar. Nedovic metió un par de buenas canastas, pero se espera más de él en estas pistas, si quiere dar el paso que pretende debe ser constante en contextos hostiles como éste. Y tiene más de lo que mostró, mucho más.

Una técnica a Plaza, que protestaba porque el Olympiacos tuvo tres tiros libres extra por invasión del Unicaja, una canasta de Printezis y un robo con mate en el contraataque de Papanikolau disparaban otra vez al Olympiacos (54-41). Se antojaba difícil reengancharse otra vez, porque se erraban tiros libres tras tiros libres y no se anotaba un triple más. La buena defensa no era bastante para estar en el partido, pero no para competirlo de verdad.

Perdía al final del tercer cuarto el Unicaja (59-47) y la perspectiva era complicada (62-47 tras triple de Mantzaris), pero emergió Milosavljevic, tremendo. Con dos triples en 30 segundos, con una entrada en contraataque fabulosa y con esa casta que hace falta para competir en estos ambientes. 64-58 y partido abierto.

McCallum falló un contraataque y los árbitros pitaron una técnica por protestar una clara violación de ocho segundos al pasar a pista atacante del Olympiacos y una antideportiva a Milosavljevic. Pero, en un ejercicio de madurez, el Unicaja no se descomponía. McCallum alternaba momentos buenos en ataque con alguna pérdida imperdonable. Con un quinteto defensivo, se apretaba en defensa desde la línea de fondo rival, se forzaba alguna pérdida y se hacían indigestos los ataques al Olympiacos.

McCallum encadenó errores y aciertos. Un pase al tendido, una falta en ataque, un pase a la rodilla, los tiros libres... Ahí estuvo probablemente el partido. Con 71-68 tuvo posesión el Unicaja, pero no acertó. Printezis y Roberts estiraban el marcador (75-68) hasta un límite ya casi inalcazable. McCallum, en un tíovivo de sensaciones, metió tres tiros libres y un dos más uno. Y una defensa permitió disponer a falta de 36 segundos con cuatro abajo (78-74). Completando un día muy gris, impropio de un líder, Nedovic pisó la línea de fondo y el balón fue para el Olympiacos, que debió pelear hasta el último segundo para conseguir una victoria ante un Unicaja ultracompetitivo pero sin el punto de lucidez para ganar en una pista complicadísima.

Olympiacos (21+16+22+21) 80: Roberts 9, Thompson 15, Papapetrou 7, Printezis 9 y Milutinov 12 -quinteto inicial-. Agravanis 2, Strelnieks 5, Papanikolau 6, Mantzaris 9 y Bogris 0.

Unicaja (11+22+14+28) 75: McCallum 14, Nedovic 7, Milosavljevic 14, Suárez 7 y Shermadini 6 -quinteto inicial-. Díaz 3, Salin 1, Díez 0, Augustine 12 y Musli 12.

Árbitros: Radovic (SRB), Boltauzer (SLO) y Ovinov (RUS). Técnica a Plaza (27') y al banquillo cajista (34').

Incidencias: Encuentro correspondiente a la segunda jornada de la Turkish Airlines Euroleague, disputado en el Palacio de la Paz y la Amistad de El Pireo (Atenas) ante 5.200 espectadores.

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