Liga Endesa

El Unicaja dice ya basta (68-75)

  • El equipo cierra su sangría, coge moral para Polonia y se pone tercero en la ACB. La mejora en defensa cambió la dinámica de malos finales.

Había muchos motivos para temer la visita a Miribilla, pero también una recompensa tremenda en caso de victoria. Algo anómalo ocurre cuando un equipo tiene mucho que ganar y perder a la vez. Nada de consecuencias irreparables en la liga, si bien habría supuesto un duro palo meter la cabeza otra vez bajo el agua. En cambio, lo que hizo el Unicaja fue emerger. Con una respuesta contundente, en una de esas pistas en las que hay que celebrar con más champán del habitual el triunfo. Calló a los agoreros, recordó que el equipo tiene mucho que decir en Polonia y borró, al menos temporalmente, los fantasmas que habían anidado por Los Guindos por las cuatro derrotas en los últimos cinco encuentros. Hacía falta algo así.

No fue un partido especialmente divertido, por un lado ni por el otro, aunque lo importante es que el equipo asaltó un pabellón complicado y supo sobreponerse no sólo a su mala racha, sino a la gran cantidad de tiempo que estuvo por debajo del marcador. Lo hizo cuando el equipo apretó en defensa, para, además, reforzar el trabajo tan machacón que hace Joan Plaza en los entrenamientos. Este tipo de victorias sirven para asentar mejor los sistemas y la fe colectiva. Hubo que esperar al paso por el vestuario, eso sí, para que llegara el cambio de chip. Así que el Unicaja invirtió su tendencia de los últimos encuentros, le costó mucho meterse en el devenir del duelo y en el tramo final mostró seguridad defensiva y entereza para salir adelante. Algún día tenía que ocurrir así.

Al fin apareció Toolson en la ACB. Continúa sin ser el tirador veraniego que se llevó un inoportuno esguince de tobillo, pero ayer asomó la cabeza por Bilbao. Todavía sin la confianza para perforar desde la línea de tres, pero mostrándose seguro en el tiro y pidiendo la bola al inicio y en los momentos más necesarios del último cuarto. Aunque por habitual no hay que dejar de destacarlo: la vida sin Dragic de escudero no es igual. Su liderazgo y su intensidad fueron claves en los momentos en que el choque se puso tenso y recordó a finales precedentes en los que el equipo se desinflaba y acababa cediendo la ventaja labrada en cuartos anteriores.

Más que adornos propios, el gran mérito del Unicaja fue cortocircuitar al Bilbao, que acabó lastrado por sus malos porcentajes, especialmente desde la línea de personal (33%, 3/9). Hasta 17 triples erraron los hombres de negro, a pesar del acierto con el que empezó a amenazar Bertans en el arranque (dos triples y ocho puntos de manera fugaz). Respondía continuamente el Unicaja, lo cual convirtió el primer cuarto en un toma y daca sin dominador claro. Caner-Medley empezó a notar hasta que dos faltas casi consecutivas le mandaron al banco. Hetssheimeir, que tuvo una mañana notable, recogió pronto el guante, aunque el partido cajista ya estaba en manos de Dragic (17-21, min.8), quien con Granger mejoró la actitud defensiva.

El habitual hundimiento del Unicaja esta vez se adelantó al segundo cuarto. En una fase muy errática por ambos bandos, Domas Sabonis recibió su primera gran clase magistral en la élite. Se la dio Germán Gabriel, que empezó a moverse como pez en el agua en la zona y a aprovechar su veteranía para cargar de faltas al joven pívot. Además, el Bilbao consiguió llevarse el partido a su terreno y a anotar triples para dejar la marca de la casa. La respuesta del cuadro de Joan Plaza fue volver a atorarse con pérdidas en ataque, una de ellas con falta de Sabonis, que se fue al banco para no volver más. A tres del descanso, con 37-29 en el banquillo, perdió la paciencia el técnico catalán, que abroncó a los suyos en un intento de que no se fueran del partido. Dio mayores responsabilidades a Hetssheimeir, que contribuyó a cerrar la sangría por dentro, y Granger, seis puntos seguidos, le ayudó en las labores de contención, aunque el equipo se marchó al descanso siete abajo (42-35).

Hubo más bronca al descanso, no hubo más que comprobar el cambio de actitud del equipo nada más salir del vestuario, a pesar de que Kavaliuskas puso la mayor distancia de la mañana (44-35). Se notó el nuevo Unicaja en defensa, que ya no permitió tantos tiros fáciles y logró evitar el daño desde la pintura. Eso sí, dos faltas consecutivas en ataque y un triple de Calloway que ni siquiera vio ahora no permitían recortar distancias. Sí lo anotó Dragic para romper la mala tendencia y dio un parcial de 0-5 que minutos después se repetiría. Sin embargo, después de acercarse a sólo dos puntos (47-35) mediado el cuarto, llegaron dos faltas seguidas de Caner-Medley, la tercera y la cuarta. Mala noticia, aunque luego serviría para comprobar que Stimac sabe hacer bien aquello para lo que se le fichó. La aplicación de Hettsheimeir también valió para llegar a la igualdad, aunque Pilepic se marcó otro triple más para mantener la ventaja bilbaína (56-53).

Se abría del último parcial, de nuevo con poco favoritismo, pero ahí emergió la mejor defensa de los malagueños. Llegaron a dejar al Bilbao Basket sin anotar durante cuatro minutos, tramo que valió para que el goteo de puntos y un triple oportuno de Hettsheimeir dieran la mejor ventaja, cinco puntos (58-63, min.34). Tanto Hetts como Granger tuvieron sendos avances para abrir brecha, pero fue Germán el que replicó (60-63). Ahí apareció la personalidad cajista. Carlos Suárez clavó un triple fenomenal a tablero para contestar el de Raúl López, que había puesto a dos a los locales. Granger y Toolson dieron la calma en el último minuto. También para preparar el choque ante el Zielona Gora, que será otra guerra. En la liga local la tercera plaza permite vivir con mucha mayor tranquilidad.

Ficha técnica: 

68 - Bilbao Basket (21+21+14+12): Raúl López (8), Bertans (11), Mumbrú (10), Hervelle y Carmichael (4) -cinco inicial-; Grimau, Pilepic (3), Vrkic (4), Gabriel (14), Kavaliuskas (14) y Samb. 

75 - Unicaja (21+14+18+22): Calloway (6), Toolson (16), Suárez (5), Caner-Medley (5) y Hettsheimeir (13) -cinco inicial-; Granger (9), Dragic (13), Kuzminskas, Sabonis (2), Vázquez (2) y Stimac (4). 

Parciales: 21-21, 42-35 (descanso); 56-53 y 68-75 (final). 

Arbitros: Jiménez, Sánchez Montserrat y Fernández Sánchez. Eliminados por faltas Bertans (m.40). 

Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga Endesa, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 9.143 espectadores, según datos del equipo bilbaíno.

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