Vitoria reparte magia

  • El Unicaja llega fino al debut copero, en el que tiene la opción de derrotar al Barcelona (21: 30 horas) por primera vez tras 16 encuentros a vida o muerte en competiciones ACB

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Vitoria sabe a carne exquisita, queso Idiazabal, buen vino y pacharán. Y también a baloncesto etiqueta negra. Es el fin de semana de la Copa, la competición perfecta, el becerro de oro de la canasta española. "Un dulce de satisfacción instantánea", la definió con precisión un día el gran Pepe Sánchez cuando impartía la cátedra de base en el mejor trienio de la historia del Unicaja. Jugaron ayer el anfitrión y el campeón. Y hoy sale a la pista para cerrar el pase de cuartos de final el Unicaja ante el Barcelona. Como en las buenas funciones, lo bueno se hace de rogar. Porque un Unicaja-Barcelona, por historia, palmarés y tradición, es el mejor choque de los cuatro. Es el único que enfrenta a dos campeones de la competición.

Y aquí está el Unicaja, con el brío de una reciente victoria ante el mejor equipo de Europa, que ha limpiado el aire de dudas. Es un acto de fe con cierta base realista pensar que este Unicaja puede hacerse sólido en tres días. Plaza deja caer que puede hacerse algo grande. Pero sí tiene dinamita, se admite por todas las partes, para reventar a cualquier equipo en 40 minutos. Hay, no es por poner presión, una deuda histórica consigo mismo del equipo malagueño. Desde que perdió la final en 2009 sólo ha ganado un partido de Copa el Unicaja, los cuartos de final de Gran Canaria'15. Cuatro ausencias (2010, 2011, 2013 y 2016) y dos derrotas en primera instancia (2012 y 2014). Siete ediciones con una sola victoria. En las siete anteriores se alcanzaron dos finales y dos semifinales.

Enfrente está el Barcelona más convulso que se recuerda. La era Xavi Pascual se cerró y se abrió la de Giorgos Bartzokas, que el año pasado jugó con el Lokomotiv Kuban una Final Four de Euroliga, competición que está siendo su tumba. En la ACB camina a una victoria del liderato, no obstante. "Es el Barcelona", repiten como un mantra Plaza y sus jugadores. No fue casualidad que los tres hombres con más peso actual en la plantilla (Alberto Díaz, Nemanja Nedovic y Carlos Suárez) hablaran en la llegada al Hotel Lakua y reiteraran el mismo mensaje: "El Barcelona es el favorito". Por potencial, dinero, poder e historia, no hay duda. La presión es azulgrana. Desde Cataluña, no obstante, se destila un aire derrotista que no gusta un pelo al Unicaja. La baja de Navarro es el último puntillazo a una terrible plaga de lesiones, quizá también inducida por la acumulación de partidos. Y se niega favoritismo u obligación alguna desde Málaga. Dicho esto, quizá no habrá una ocasión mejor para romper el trauma azulgrana. En 16 duelos a vida o muerte en competiciones ACB (nuevo de play off, cinco de la Copa y dos en Supercopa), siempre triunfo azulgrana. Desde aquel mítico subcampeonato del 95 sólo existe el asterisco del acceso a la Final Four del 2007.

El Barcelona es un equipo construido para que Rice dispusiera. El americano ha sido engullido en alguna ocasión por el ritmo, pero se le espera para la Copa. Se le fichó para estas competiciones, de hecho. En la Supercopa impactó. Espera hambriento Alberto Díaz, que en el partido de Liga amedrentó a Koponen y se las hizo pasar canutas al citado Rice. Es el pelirrojo quien marca el nivel defensivo del Unicaja, aunque Plaza deja caer que rotará, igual le da el mando de salida a Lafayette. Se exigirá un punto más de intensidad incluso que el día del Madrid. El equipo malagueño tiene más variedad por fuera, diríase hasta que más calidad con el impacto de Nedovic, con las bajas del Barcelona. Por dentro la sobriedad de Tomic marca diferencias. Pero la llegada de Omic y el paso adelante de Brooks permite equilibrar fuerzas. El Barcelona corre menos, juega a menos puntos que el Madrid. La lógica dicta un partido más trabado y el Unicaja se siente más cómodo con un ritmo de anotación más elevado. Cuando supera los 85 puntos el número de victorias se multiplica. Sufre más por debajo de esos guarismos. Pero en el proceso de maduración de un equipo se necesitan más registros. En ello andan Plaza y sus chicos. Nedovic ha pedido el micrófono y tiene un escenario ideal en Vitoria para convertirse en figurón. Quienes le ve en Málaga sabe que es un jugador especial. La continuidad en la excelencia es la frontera. Si el serbio está bien, el Unicaja gana. Lo dice la estadística. Vitoria demanda una victoria. En la capital vasca se reparte magia durante estos cuatro días. Y el equipo malagueño lleva demasiado tiempo sin que le sonría la fortuna en un instante decisivo.

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