Para cambiar el aire

  • El Unicaja sigue con un hilo de vida en la Euroliga tras derrotar al Barcelona en un competido partido

  • Sensacional Dani Díez (21 puntos y 27 de valoración) en su mejor partido de verde

La eliminación de la Euroliga aún no es matemática. Queda una improbable carambola (que el Baskonia pierda todo, que el Maccabi sólo gane al Baskonia y el Unicaja lo gane todo en las tres jornadas que restan) que permitiría avanzar. Pero, en buena lógica, la Euroliga está amortizada ya para el equipo malagueño. Se agradeció el ejercicio de compromiso y profesionalidad del equipo de Joan Plaza, también lo hizo un Carpena que disfrutó de la tercera victoria de la temporada ante el Barcelona (95-91). En un momento en el que el equipo parecía alicaído, cualquier reactivo viene bien.

En el juego, vaivenes. Momentos de ataque en el segundo y tercer cuarto de los mejores del curso, con buenas circulaciones y verticalidad cuando se pudo rebotear. También momentos de bajo nivel defensivo, como en el arranque (5-17 y Heurtel de tirano), que cuestan caro en otro contexto más exigente de partido. Ha perdido cierta regularidad defensiva el Unicaja. En los últimos partidos ha habido demasiadas transiciones/contraataques rival, canastas fáciles que suele negar el equipo de Plaza. Ayer se fue corrigiendo algo.

11-16Balance. Quedan unas remotas opciones de pasar, pero aún sigue con vida el Unicaja

Los dos equipos quisieron la victoria con ahínco aunque la presión no fuera excesiva. Al Barcelona le cuesta verse vicecolista de la competición y el Unicaja compite para extender su vida al máximo. Aunque la vida real de los malagueños parece escasa, ese espíritu competitivo es una buena base sobre la que edificar el crecimiento de aquí a final de temporada.

La nota más destacada del Unicaja fue el partidazo de Dani Díez, en su mejor encuentro con la camiseta del Unicaja. Poderoso para anotar cerca del aro, también certero con los triples, asumió un gran protagonismo en los mejores momentos del equipo. Acabaría con sus topes de anotación (21), valoración (27) y asistencias (cuatro) con la camiseta cajista. En la tercera temporada de Díez como cajista aún queda la sensación de que su techo está lejos, pero no acaba de alcanzar esa regularidad a un nivel alto. Sus defectos en la lectura de juego o en la creación con el bote le lastran. A cambio, su fortaleza, su mano y su capacidad reboteadora son pluses.

Después de ese mal inicio de partido, el Unicaja fue equilibrando, con momentos de brillantez cuando Alberto Díaz cogió la batuta y dio cuatro asistencias en el segundo cuarto. Corrió, metió y se sintió a gusto el Unicaja (paréntesis del Gipuzkoa aparte) como no lo había estado en el último mes. Ahí se siente bien, pese a los agujeros negros en los que se mete McCallum. El americano mejoró tras el descanso, pero desespera. Dominaba, no obstante, el Unicaja al descanso (49-46).

Tras una mala salida (53-61) en la que el Barcelona parecía haber volteado la tendencia, con Jackson enchufado y Tomic dañino, volvió el Unicaja con un quinteto ecléctico a voltear la renta. Estaba Dani Díez on fire, hasta McCallum metía un triple y Salin anotaba otro para acabar el tercer cuarto (76-68). Estiró hasta los 14 puntos (82-68), pero se enrocó el Unicaja. El Barcelona apretó, Nedovic, tras meter un triple, erró en dos decisiones y ahí se colocó el rival a dos puntos (89-87) a dos minutos para acabar. Partido abierto que acabó decantando el rebote ofensivo del Unicaja y el buen pulso de Suárez desde la personal. Una victoria para cambiar el aire y para seguir con un hilillo de vida en la Euroliga.

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