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La cuesta coge pendiente

  • Arriba a Málaga el fastuoso CSKA, coincidiendo con uno de los momentos más críticos en lo que va de curso

  • Se espera la presencia de Nedovic, ausente en los tres últimos encuentros

Ray McCallum intenta fajarse de Vasilije Micic. Ray McCallum intenta fajarse de Vasilije Micic.

Ray McCallum intenta fajarse de Vasilije Micic. / javier albiñana

Seguramente existan pocos rivales en este lado del charco peores para escalar y sacar la cabeza de la zanja. Desde la ya gélida Rusia adviene el conjunto con más pedigrí en Europa hace ya más de una década. El choque ante el CSKA de Moscú puede y debe tener muchas lecturas, pero la más primaria es que lo normal es perder. A partir de ahí, el margen sensorial positivo es terriblemente vasto.

Poco importa el pasado cuando el balón sea impulsado por uno de los árbitros al techo del Carpena, aunque conviene no olvidar de donde viene el Unicaja. Cuatro tropiezos, la mayoría de ellos de fea apariencia, dejan una mochila que ya cuesta cargar. La tarea de vaciarla es compleja, siempre habrá migajas, pero sí se le puede descontar lastre. Los rusos, que no juegan desde hace siete días, también vienen de caer. En la prórroga en casa ante el Fenerbahce. Eso sí, los turcos dibujaron la tercera mancha de una dinámica envidiable.

Urge recuperar la batalla por el rebote, perdida en los cuatro choques venideros

Mirándose el ombligo, deben los de Plaza levantar muchas afrentas. La primera es construir la alambrada atrás porque arriba a Málaga el ataque más diverso y certero de la competición. Entrar en esa batalla -los cajistas son el peor equipo ofensivo de la Euroliga- es empezar a cavar el hoyo. También recuperar el rebote. Compleja labor ante tipos como Hines o Hunter, pero es imperativo para limar diferencias a este nivel. Tener más posesiones que el CSKA es lo mínimo para poder tutear a los de Itoudis. En el cuarteto de choques venideros se perdió y el resultado acabó siendo una consecuencia directa en algunos casos, siendo Andorra el mejor ejemplo.

Existen ganas de redención en el vestuario verde. La mala imagen mostrada empaña cachés y eso hiere el orgullo de los jugadores. El escenario es idílico para limar asperezas y recuperar sensaciones. Lo más probable, aunque hasta última hora estará en el aire, es que Nedovic regrese para la causa. No estuvo en ninguno después de Guipúzcoa y el equipo aún no sabe sobrevivir sin su estilete. Habrá que ver en qué condiciones, aún tiene dolor en ambos hombros, y si el riesgo merece la pena. Se reencontrará Augustine con sus ex, que guardan grato recuerdo de su paso por la entidad moscovita. Ahora, con un rol más protagonista, intentará que los que eran sus compañeros pasen un trago amargo en el Carpena.

El de Illinois fue uno de los que dejó Moscú en verano. También Aaron Jackson y Milos Teodosic. La baja del balcánico, rumbo a Los Ángeles, sí que trastocó, no por imprevista, los planes del club que preside Andrey Vatutin. Pese a ello, hallaron un sustituto de fiables garantías. Sergio Rodríguez no encontró hueco en la NBA y el CSKA decidió convertirlo en el mejor jugador de Europa. El cambio de cromos por el base americano se llama Leo Westermann -primera opción en la libreta de Carlos Jiménez para reforzar el puesto de uno cajista el pasado estío-. No estará hoy en Málaga por una lesión en la cadera. Añadieron músculo con las llegadas de Will Clyburn y Othello Hunter para formar un plantel fastuoso.

No podrá contar Dimitrios Itoudis esta noche con Semen Antonov, Vitaly Fridzon y Mikhail Kulagin. El conjunto rojo decidió cederlos a Rusia, debido a su poca importancia en los esquemas del técnico, para que disputen los encuentros clasificatorios para el Mundial de China de la ventana de noviembre. No devalúan estas bajas el potencial.

La grada del Carpena debe considerar su importancia en uno de los días grandes del año. El equipo impera de un impulso para levantar el ánimo. También por el rival. Si se volvió a la Euroliga, entre otras cosas, es para jugar contra el CSKA de Moscú.

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