real madrid| unicaja

Sin defensa

  • Horribles salidas en los cuartos impares condenan a un Unicaja sin energía

  • Tras corregir el mal inicio volvió a abandonarse en el segundo tiempo y no compitió

Yusta se cuelga del aro ante Salin, McCallum y Shermadini. Yusta se cuelga del aro ante Salin, McCallum y Shermadini.

Yusta se cuelga del aro ante Salin, McCallum y Shermadini. / acb photo

Un Real Madrid desprovisto de tres pivots importantes (Kuzmic, Randolph y Thompkins) ganó al Unicaja la batalla del rebote (35-26). Es el primer partido de la temporada en el que el Unicaja cae en esa determinante faceta, donde es uno de los mejores equipos de Europa. Un síntoma a simple golpe de estadística de una derrota fea en la capital. Había esperanza tras la notable imagen en El Pireo, pero el equipo de Joan Plaza apenas compitió en el WiZink Center. Calamitosas salidas en los cuartos impares propiciaron que sólo durante el segundo cuarto se viera un Unicaja reconocible, con sus señas de identidad. Cayó 99-85, pero la sensación de inferioridad fue mayor de la que dicta el marcador. El Madrid dosificó tras ganar hasta por 27 puntos.

Serán una constante la acumulación de partidos y la excusa será una realidad. Horas antes, en el mismo parqué, el Barcelona perdía con el Estudiantes tras jugar el viernes en Belgrado. A veces cuesta arrancar, pero lo normal es que cuando hay fatiga muscular aparezca durante el partido. La del Unicaja apareció desde el salto inicial, síntoma de que fue más mental. La aproximación al partido no fue la correcta y toca analizar el motivo. Si al mal comienzo de partido (17-5 de salida para el Madrid) se tuvo una respuesta convincente en un notable segundo cuarto para igualar la contienda (40-40 en el minuto 19, 45-40 al descanso), no hubo una respuesta tras el descanso, donde se repitieron errores con más de un cambio en el quinteto. No fue algo, pues, individual sino grupal.

35-26Rebotes. Es el primer partido que el Unicaja pierde la batalla de los tableros en la temporada

Los mejores minutos del partido fueron en el segundo cuarto, con McCallum y Suárez como principales conductores del grupo. El base hizo buenos números (15 puntos y cuatro asistencias), pero ya en el tercer cuarto, cuando salió a la pista, estaba 20 puntos abajo el Unicaja. Mientras hubo partido compitió bien, con ocho puntos para enganchar al equipo. El capitán leyó bien las situaciones en las dos canastas y llegó a empatar el encuentro. Con ellos, un impagable Augustine, que se multiplicó defensivamente en la primera mitad. Viendo cómo boqueaba al sentarse en el banquillo puede entenderse por qué Plaza le dosifica. Es el más veterano del equipo y es muy importante.

Avisado como estaba el Unicaja, se entendió menos la salida tras el descanso. Se fue incapaz de detectar a Carroll, que martirizó como en el pasado play off al equipo malagueño (29 puntos). La facilidad con que el Madrid sobrepasaba a sus rivales en la defensa individual minimizaba la efectividad de las ayudas. El Unicaja cogió sólo ocho rebotes de ataque y tres fueron en la misma jugada. Fueron menos posesiones de las habituales. Defensa y ataque son dos conceptos más conectados de lo que se piensa, el segundo es consecuencia del primero. Y el Unicaja no fluye igual en ataque cuando defiende bien que cuando lo hace mal. El ataque nace atrás en la filosofía de Plaza. Y pagó esa falta de energía, concentración y/o intensidad.

En un parpadeo, Doncic, Carroll y un Rudy oportuno elevaron el listón a los 20 puntos (69-49) y el Unicaja había perdido ya el partido. Dio una mala imagen, como si se le quedara largo o le diera pereza competir. Algo opuesto a lo que se había visto antes. Ante tanta acumulación de partidos habrá algunos de este calado, en los que se pierda con feas sensaciones. Habrá que darle al reset rápidamente, porque el partido que no se puede perder es el del miércoles en el Carpena ante el Bamberg. Estará en buena parte el éxito de la campaña esa capacidad para recuperase mentalmente. Las visitas a El Pireo y Madrid se saldaron con previsibles derrotas, pero con una línea descendente.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios