El desafío de escribir una página nueva

Alberto Díaz. Alberto Díaz.

Alberto Díaz. / mariano pozo

Será la quinta ocasión que el Unicaja dispute en su historia una Supercopa Endesa. De las anteriores quedan regustos dulces y amargos, pero a todos los une un denominador común: la entidad de Los Guindos no conoce el sabor de este trofeo.

Del debut cajista en una Supercopa han pasado 13 años. En 2004 acabó tercero tras caer ante el Barça, pero se impuso al TAU Cerámica en el duelo de consolación.

Un año después repitieron participación como campeón de la Copa del Rey. Correrían peor suerte porque se fueron sin oler la victoria ante Granada y Real Madrid.

El campeonato de liga permitió enlazar tres ediciones consecutivas. Y hubo un paso adelante. En semifinales venció al DKV Joventut, pero hincó rodilla con el TAU Cerámica en el final.

Misma sensación que se vivió hace un par de años. El Unicaja acudió como anfitrión e hizo saltar la sorpresa ante el Real Madrid en semifinales. Uno de los mejores conjuntos blancos de la historia no puedo haer nada ante el ciclón verde. Un 94-79 final que evidenció la diferencia que se vio sobre la madera del Carpena. En el choque por el título acusó la gran actuación del día anterior y el Barcelona abrería brecha desde bien temprano para apuntarse un nuevo entorchado.

Haciendo resumen estas cuatro participaciones, el balance de los de Joan Plaza en la Supercopa hasta ahora es negativo: 3-5.

Intentarán desde el viernes escribir una nueva página en su historia. "Estaría bien que un club como Unicaja la tuviera allí arriba (por el Carpena) colgada como estandarte", comentó Plaza ayer. Hambre no va a faltar.

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