La flecha y el escudo

  • Augustine acaba en la cima del rebote y Nedovic, cuarto anotador

Augustine y Nedovic, tras un partido. Augustine y Nedovic, tras un partido.

Augustine y Nedovic, tras un partido. / Acb Photo

Bregó el Unicaja con su tropa por Europa, una legión que le sacó brillo al escudo y que rozó colarse por una rendija distinguida. Aunque en la filosofía plazista el grupo es la fuerza, el cuadro cajista tuvo una flecha y un escudo, a los que los números ponen los nombres de Nemanja Nedovic y James Augustine.

El americano se bajó del transatlántico del CSKA de Moscú, donde era un complemento de lujo en la amplia baraja de la que dispone Dimitris Itoudis. Se alistó en el Unicaja, donde ha sido capitán general. En lo tangible, pero también en lo intangible. Una labor brillante que encima sostienen los números. Lució palmito con un traje diametralmente opuesto, dejando patente que aún le queda baloncesto de alta escuela en su cabeza. Plaza le devolvió los galones y él se ganó el reconocimiento. Estiró su minutaje en pista, donde ha sido un baluarte en ambos lados. Cerrando el aro -sus flashes defensivos a media pista son una maravilla y un lujo para tapar el aro propio, al alcance de muy pocos interiores, lo que le permitió ser el cuarto pívot en robos-, pero también en el lado contrario. Anotó, recuperando el tiro de cuatro metros que tenía en su primera etapa en España, y descongestionó la ofensiva con buenas dotes para el pase -acabó entre los 10 interiores más asistentes-.

En 23 minutos anotó 9.2 puntos, cogió 6.7 rebotes -el mejor en ofensivos del torneo continental-, repartió 1.4 asistencias para 14.4 de valoración. Sobresalió en el apartado de las capturas, donde lideró la competición con holgura. En el Palau puso su tope con 14 rebotes, en uno de los tres dobles dobles que realizó en los 29 encuentros que disputó. También brilló en su porcentaje en tiros en la pintura, con el tercer mejor porcentaje (66.7%), por detrás de Duverioglu (67.5%) y Gudaitis (67.1%). Durante su carrera promedia 66.1%, cuarto mejor de la historia de la competición. Por detrás de Calathes, Shengelia y Vesely, fue el jugador que más canastas de dos anotó (183).

Mismo escalón en el que bailó la flecha, Nedo, que fue MVP de la última jornada de la Regular Season. El serbio, con licencia para todo, adquirió esa regularidad que su talento permite, probó que tiene la madurez para liderar a un equipo Euroliga. La constatación de que está entre la crema continental. En 25 minutos metió 16.8 puntos, capturó 2 rebotes, dio 4.8 asistencias, perdió 2.2 balones -uno de sus lunares junto a la determinación en el cierre de los encuentros- y recibió 4.5 faltas para 16.7 créditos de valoración.

El cuarto mejor anotador de la Euroliga estuvo en 21 partidos, de 24, por encima de los 10 puntos, lo que demuestra una puntualidad asombrosa. Una capacidad para generar descomunal. Ocho veces por encima de los 20, que a este nivel es muy meritorio. De hecho, es el jugador cajista que más veces pasó la veintena en Europa, dejando a Mrsic detrás. En su primera temporada en competición europea en dobles dígitos, nunca fue tampoco tan trascendente en un equipo, también destacó en el pase. Generador primario en el sistema cajista, sus medias le colocan como el jugador no base con mejores estadísticas del torneo. Y hay un dato que habla bien de su crecimiento en la lectura del juego, un campo donde aún tiene margen por explotar. Tienen mejor promedio de asistencias-pérdidas que tipos del calibre de Sergio Rodríguez, Spanoulis, Doncic, Shved o De Colo, con similar rango en sus equipos.

El Unicaja tratará de retener a sus dos principales bastiones este verano, aunque parece complejo. Armas de alta fiabilidad en el primer escalón europeo, donde ansía volver el club de Los Guindos.

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