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Un lobo con piel de cordero

  • Noche de redención tras caer en Guipúzcoa

  • Llega un Zalgiris al alza y competitivo fuera

  • Nedovic, baja

Jeff Brooks, frente a la oposición de Daniel Hackett. Jeff Brooks, frente a la oposición de Daniel Hackett.

Jeff Brooks, frente a la oposición de Daniel Hackett. / efe

Noche de redención. De desembrollar esa amalgama de sensaciones vividas en 48 horas. De descifrar si lo de Guipúzcoa es un accidente o un síntoma. De subir otro escalón en Euroliga o bajar dos de forma abrupta. El invitado al guateque es el Zalgiris, un lobo con piel de cordero que sabe sobrevivir en la carretera.

Es noche de volver a restregarse por el fango. De demostrar que lo del Estrella Roja era la senda que se anda recorriendo. Porque los lituanos aparecen como el rival con menos nombre europeo hasta que se queme el decimoséptimo año de este siglo. Aunque su apariencia engaña, porque es lejos de Kaunas donde han llenado buena parte del zurrón.

Choque fundamental para optar a ser el 'outsider' que fueron los lituanos el curso pasado

Se evidencia en algunos instantes, el traspié de Valencia y el de ayer son el vivo ejemplo de ello, falta de baloncesto. Y es un problema. Toca atajar el asunto para encontrar solución a esas bajadas de persiana en momentos clave. Conductas que incluso, en ocasiones, le llevan a despojarse de señas de identidad como el dominio del rebote. Cuando ocurre se roza la vulgaridad y de no corregirlo, con los rivales que asoman, los tropiezos puede apilarse uno tras otro. Por eso es buena noche para disimular todos esos renglones torcidos.

También es noche de redenciones individuales. Solo el arrojo de Carlos Suárez superó el listón en Illumbe, situación que tipos de este nivel no deben permitirse de forma continuada. Poco mejor escenario y escaparate que la Euroliga para revertir tendencias.

Nedovic se lo pierde después de las pruebas que el club le hizo ayer. Padece una una contusión aguda en la articulación acromio-clavicular izquierda y tiene maltrecho también el hombro derecho. No estará hoy y puede que se pierda algo más. Prueba de madurez para ver quién asume algo de su porción de protagonismo y para comprobar si falta desborde en ataque, como ocurrió en La Fonteta. Qué mejor contexto para negar que exista dependencia del serbio.

El invitado es un rival muy peligroso. El azar quiso que de los primeros seis partidos, cuatro los jugase fuera; y ocurre que aún así marca el corte del play off. Le dieron un revolcón al Barça en el Palau y vienen de firmar la más amplia victoria a domicilio del club en este siglo en Milán. Les despojaron de jugadores de talento, pero no del carácter competitivo. Rozó los cuartos el curso anterior y amenaza con ello en el presente. Brilla en el ecosistema lituano un viejo anhelo verde. Kevin Pangos aperece como uno de los baluartes de Jasikevicius. El Zalgiris le ha dado galones para crecer y aporta en todas las facetas del juego. A su lado, proyecta lo que prometía el talentoso Vasilije Micic. Pero el capitán general es el veterano Paulius Jankunas. Con su nombre instalado en registros históricos de la competición, cada septiembre se supera. Es el mejor lanzador de libres del torneo y el único que sobrevive de la era Plaza en la capital de Lituania. Rodean este trío con jugadores físicos como Bost, Davies o Toupane y con gente nacional como Milaknis, Kavaliauskas -duda para esta noche por problemas en la espalda- o Ulanovas.

Comparten balance Unicaja y Zalgiris, pero existe la sensación de que son los lituanos los que recorren una senda más prolífica a medio plazo. Será el Carpena testigo de uno de los partidos que los de Plaza deben agarrar para ser un outsider, ese traje que tan bien le sienta a los de Jasikevicius.

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