El partido bailó al son canario

  • Recital de Sergio Rodríguez en los minutos finales ante un McCallum que amagó pero no dio

El choque pasó de unas manos a otras. McCallum y el Chacho fueron los dueños del guateque en el Carpena y se coronó el que demostró menos picos. El que llegó fresco a los instantes donde la victoria bailaba de un lado a otro. A punto por minuto en el último cuarto el canario, que hicieron el daño cual gota malaya cada uno de ellos. 21 en el casillero de un tal Rodríguez, que campeonó y salió aplaudido por el respetable.

McCallum sufrió el rodillo ruso y Rodríguez lo disfrutó desde la barrera. Marchó al vestuario el americano para cambiar de zapatillas y pocos adivinarían la trascendencia de ese simple cambio. Volvió al banquillo y cuando miró el luminoso debió llevarse un pequeño susto. El 13 del CSKA dominaba a su antojo e incluso se gustaba con algún alley hoop a Hunter. Se jugaba a lo que él quería y el reflejo en el luminoso era directo.

Itoudis seguía tirando de un chicle que sabía dulcísimo y Plaza miró al banquillo porque el Unicaja iba muy a remolque. Pisó el parqué McCallum con 23-32 y volteó el choque. El Chacho perdió la brújula y el parcial crecía hasta el 9-0. Partido nuevo con el de Detroit levantando a la grada verde. Ahora lucía él y los cajistas acechaban a los moscovitas.

Volvieron los rusos a estirar el choque y el técnico catalán recurrió a su apagafuegos. Y se vieron de los mejores minutos del 3 del Unicaja desde que aterrizó, obviando la preparación. Con partido roto es demoledor y aprovechó el escenario. Debe ir adquiriendo mecanismos en el estático porque si los de Plaza no se imponen en el rebote, los últimos cinco choques no lo han hecho, cuesta correr. Provocó dos entradas haciendo uso de su físico y forzó dos faltas. Se echó al equipo al lomo con 6 puntos que daban la primera ventaja cajista. Del 57-57 al 63-57. Un dato que bien refleja su impacto es el +11 con él sobre la madera en los 6 minutos que estuvo.

A contracorriente emergió Sergio Rodríguez. Málaga le invoca momentos pasados gloriosos y anoche sumó una postal más a su colección. Acabó con 21 puntos, pero 10 sumó en los momentos de desequilibrio. Cuando los de casa intentaban propulsarse, aparecía el base para asestar un golpe. Uno tras otro, sin fallo. Itoudis le pedía contundencia en la primera parte y el Chacho la regaló cuando De Colo y compañía estaban opacados por la maraña verde. Ahí McCallum desandó varios pasos. El de Detroit otorga sensaciones que van de extremo a extremo. Del MVP que le cantaba la afición a acumular errores que pesaban. Pese a ello, se prefiere al tipo que toma decisiones, falle o acierte, porque en ese camino irá adquiriendo el punto intermedio, también la lectura. Que tenían más trascendencia porque su par bailaba sobre la cancha. El choque se desniveló por más factores, pero también por éste. Uno anda aterrizando, el otro demuestra porqué Andrey Vatutin, en el banquillo ruso, le esperó medio verano.

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