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Aún quedan estímulos

  • El Carpena despide la Euroliga con la visita de uno de los gigantes de la competición, el Olympiacos

  • Semana dura para el Unicaja en uno de los valles pronunciados del curso

Nedovic aplaude una jugada de un compañero, con Brooks de fondo. Nedovic aplaude una jugada de un compañero, con Brooks de fondo.

Nedovic aplaude una jugada de un compañero, con Brooks de fondo. / javier albiñana

28 fechas aguantó el Unicaja con vida en la Euroliga, donde ya anda sin constantes vitales, precisamente hoy, que el Carpena despide la vuelta a la elite continental. El Olympiacos es el invitado del guateque, en el que el Top 8 no está en juego, pero sí el honor, una inyección económica y la primera etapa por quedar delante de varios equipos con licencia A. No es asunto baladí, el regreso se juega desde varios prismas.

En un día religioso grande, se estima que va a haber buen ambiente en el coliseo verde, o así lo indica el ritmo de venta en taquilla -quedan menos de un millar de entradas-. Favorece el adelanto de horario, pero también el rival. El Olympiacos, uno de los gigantes de Europa, llega a Málaga. Vigente subcampeón, busca acabar la fase regular por detrás del imponente CSKA. Necesita algún traspié del Fenerbahçe, justo por delante pero con el average perdido con los atenienses, por lo que le apremia el triunfo.

El Unicaja busca levantar el ánimo en el segundo valle pronunciado del curso. De los últimos nueve partidos, los de Plaza perdieron dos tercios. El desgaste físico y alguna mala gestión del cierre de los encuentros, lastre desde octubre, penalizaron. Con la ACB como único frente, la mejor manera de abordar al Real Madrid el domingo es competir esta tarde. Si los helenos estiran, puede haber resuello para los jugadores con más kilómetros y pista libre para el resto. Pena que por reglamento no pueda estar Jean-Charles, con necesidad de fogueo.

Los de Sfairopoulos llegan con buena sintonía, casi inversa a la cajista. Las derrotas ante el Barça en El Pireo y en Moscú empañaron un camino espléndido. Los griegos afrontan el tramo vital en plena puesta a punto, cerca de su versión ultra competitiva y férrea. Al mando aparece el legendario Spanoulis, que comenzó un par de meses más tarde la temporada y está más dosificado que nunca, por lo que tiene frescura en mente y piernas, lo que le hace único. Con números distinguidos, puede auparse en el Carpena como el máximo asistente de la historia de la competición, rebasando a otro genio heleno, Diamantidis. Está en 1252 pases de canasta, solo a cuatro de ser el mejor de la historia de la Euroliga en esta faceta. Se recuerdan sus canastas con el segundero casi en cero, pero también tiene postales de grandes asistencias, entre ellas la que le dio a Printezis para ganar el título de 2012, cesta que culminó una de las remontadas más inverosímiles que pueblan la memoria colectiva. El Carpena puede ser su trampolín al olimpo.

A su lado gravita el correoso núcleo griego con el ex cajista a la cabeza -que no estará por lesión, al igual que el alero Papanikolaou- y varios americanos que ponen la chispa. Con la temporada en curso llegaron Witljer, con pasado NBA, y Bobby Brown, metralleta en el Montepaschi Siena.

El muro rojiblanco, mejor defensa de la Euroliga encajando 76 puntos por partido, pone a prueba el engranaje ofensivo verde, con versiones altamente diferentes en este mes. Si cabe, aún preocupa más la alambrada, con numerosos puntos de fuga de unas semanas a esta parte. Los guerreros del Olympiacos exigirán un nivel alto atrás, siendo el equipo griego una de las bestias negras europeas del Unicaja. De 17 partidos, el club de Los Guindos solo ganó cuatro, perdiendo los siete últimos.

Con el torneo continental como probeta, no conviene malgastar los duros exámenes que propone. Los dos mejores equipos de la última edición de la Euroliga deben servir para recuperar el paso en la Liga Endesa, donde está lo gordo ahora. Con la fecha de adiós ya puesta, esta competición tan especial aún ofrece jugosas medallas. Honor y dinero merecen tirarse al fango. El Carpena se despide hoy, pero desea volver más pronto que tarde.

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