Análisis 'Saints Row: Gat Out Of Hell'

  • Volition continúa su divertida saga de alienígenas con un argumento a la altura de la franquicia: el diablo ha secuestrado al presidente estadounidense y quiere casarlo con su hija.

Parece que en Volition la diversión y la locura no tienen fin. Tras el lanzamiento de Saints Row IV en la anterior generación de videoconsolas y poner en el mercado una edición remasterizada de la cuarta bufonada para la nueva generación de plataformas, el estudio ha decidido trasladar el extravagante espíritu de la entrega hasta el mismo infierno con Gat Out Of Hell. Esta vez, el presidente de Estados Unidos, que básicamente es el personaje que el jugador controla en Saints Row IV, ha sido llevado al infierno, donde el diablo es la máxima autoridad, pero el inframundo no es un sitio tan diferente de la tierra, y también se puede montar jaleo, mucho jaleo.

Saints Row: Gat Out Of Hell es una expansión independiente, de modo que puede jugarse sin necesidad de tener ningún otro título instalado. Ha sido desarrollado por Volition en colaboración con High Voltage Software y publicado por Deep Silver. Aquí, el jugador puede adoptar el papel de Johnny Gat o de Kinzie Kensigton mientras revienta el Infierno en una aventura por salvar al líder de los Saints, satirizando algunos tópicos de la vida real y tirando piedras al resto de juegos del género sin ninguna vergüenza. La idea y el objetivo es simple: abraza la devastación y convierte el Inframundo en caos, termina con el Diablo y luego lárgate del infierno.

La hija del Diablo

Después de sufrir un ataque alienígena en Saints Row IV, donde -por supuesto- sólo los Saints podían ser los salvadores de la humanidad, el colmo del disparate llega con Gat out of Hell, que nos lleva al mismísimo infierno, donde el Diablo ha trazado un plan para unir en matrimonio a su hija con el presidente de los Estados Unidos, secuestrado en el abismo de las almas. Los Saints, como no podía ser de otra manera, se lanzan sin pensárselo dos veces para recuperar a su estimado presidente y compañero.

El argumento, como se puede apreciar, sigue el hilo demencial de los alienígenas del original combinándolo con un nuevo mundo abierto que se desarrolla en el infierno. Con una paleta de colores apagados que se ven sorprendidos por fuego, sangre, lava, y una arquitectura de miedo, el abismo de tinieblas sirve como localización ideal para presentar personajes tan emblemáticos como William Shakespeare o el pirata Barbanegra, que precisarán de nuestra ayuda a cambio de colaboración. El objetivo no es otro que enfurecer al Señor de las Tinieblas para llamar su atención y hacerle salir de su inexpugnable morada, momento elegido para dispararle en la cara y salir rápidamente. Pero antes hay algo de trabajo.

El avance de nuestro protagonista se irá plasmando en un libro, que a modo de cuento, narra entre cinemáticas y completos números musicales al más puro estilo Disney esta fábula amorosa donde hay miles de cosas por hacer y un argumento que no tiene desperdicio, ni sentido alguno. El juego sigue ahondando en el concepto de mundo abierto, dando una serie de poderes al héroe que han sido recogidos de otras propuestas como Prototype, inFamous o el reciente Overdrive, que sin duda aportan algo de su fórmula a este periplo.

Las alas, por ejemplo, se convierten en un elemento fundamental para moverse a través del mundo del juego, que tiene un tamaño razonable para un DLC. A partir de este momento, se abren nuevas habilidades que enriquecen la propuesta original. La capacidad de surcar los cielos del inframundo y realizar muchos movimientos en vuelos de habilidad, ofrecen desplazamientos más rápidos e incluso épicos, aunque opciones no le faltarán al jugador y también podremos emplear la súper velocidad en tierra para ir descubriendo secretos de cada zona a pie. Se mantiene el arsenal de armas, añadiendo, eso sí, nuevas habilidades especiales para el personaje. Pero lo mejor de todo es, sin duda, poder recorrer los escenarios con un amigo en red, algo que nos permite desatar la locura sin fin en la ciudad y sus dependencias.

En el infierno siempre se repite

La historia es sólo un pretexto para disfrutar de este parque de atracciones situado en el corazón del infierno. Si tenemos en cuenta la escala de la franquicia, el contexto es absolutamente válido. Pero a diferencia de los juegos anteriores, el progreso de la historia se produce cuando el jugador completa actividades. La estructura de misiones es aún más abierta y deja espacio para que el jugador decida que hacer antes o que dejar para más tarde. El sistema de progresión es más tímido que en juegos anteriores, pero las habilidades, activas y pasivas son interesantes y tienen esa atmósfera infernal que tan bien luce la entrega. Todas ellas ayudarán al jugador a ir cumpliendo objetivos que siguen una misma pauta: ir al punto A, aniquilar enemigos, hacer explotar todo lo que se mueva y recoger elementos para llevar al punto B.

Además de la exploración y recogida de los típicos ítems y potenciadores, pocas más actividades hay programadas. De modo que jugar con alguien siempre aporta algún aliciente que permite sesiones de juego más animadas. Es cierto que los objetivos podrían ser más variados, ya que rápidamente caen presos de la repetición, pero no podemos olvidar que estamos ante una expansión, no un título completo, y como DLC ofrece mucho.

Los gráficos no han sufrido un cambio radical en relación al original Saints Row IV, son razonablemente buenos, pero sufren de aliasing y texturas opacas en las animaciones faciales. En cualquier caso, si dejamos a un lado la parcela técnica y nos centramos en el meollo del asunto, nos encontramos con un título resultón que funciona sin demasiados problemas de ejecución. Por otro lado, los temas y efectos sonoros encajan perfectamente con el cometido de acompañar al jugador en su búsqueda de bronca, misiones e imposibles objetivos. El paquete llega a nuestro país con doblaje en inglés que incluye textos de pantalla y subtítulos en castellano.

Sin la más mínima preocupación por ser tomado en serio, Saints Row: Gat Out Of Hell nos invita a disfrutar de toda la algarabía típica de la franquicia en el infierno. La clave es tratar de no comparar el juego con otros exponentes del género o esforzarse por no darle demasiado sentido a los detalles que acompañan al argumento. La estructura repetitiva de las misiones, se eclipsa con las interesantes habilidades que los personajes adquieren cuando entran en el infierno y ofrece una buena dosis de testosterona en un lugar inusual. Y ya que estás en el infierno, no te olvides de disparar al Diablo a la cara antes de irte.

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