Día contra la Homofobia

La homosexualidad al desnudo

  • Ayer se celebró el Día contra la Homofobia

  • Un joven malagueño cuenta a este periódico cuáles han sido los lastres que se ha encontrado en el camino desde que a los 15 años dijo que era gay

El joven malagueño. El joven malagueño.

El joven malagueño.

"Salí del armario a los 15 años. Nunca sentí rechazo pero no fue hasta que dejé mi pueblo cuando tomé consciencia de lo que había sufrido en la niñez". Esta es la historia de Benito, un malagueño de 23 años. Pero podría ser de cualquier otro que, como él, tuvo o tendrá que derribar el muro que la sociedad construye a su alrededor por el mero hecho de tener una condición sexual diferente a la, hasta hace unas décadas, establecida.

Él reconoce que "siempre fue un chico afeminado" y tuvo interiorizada su condición. Quizá por eso nadie en su entorno se sorprendió cuando dio el paso. Decir abiertamente "soy gay" es una atadura que tiene estancadas, aún hoy en día, las vidas de millones de jóvenes. Para él, deshacerse de este amarre fue como quitarse "un peso de encima". "Era una verdad callada a la que no sabía ponerle las palabras correctas", explica.

Después de dar el paso, se sintió "un afortunado" porque nadie a su alrededor le mostró el mínimo ápice de rechazo, aunque es consciente de que éste es un miedo que, muy a menudo, es hacia el exterior un secreto a voces y hacia el interior la semilla del autorechazo. Es un juego en el que, lamentablemente, a día de hoy, siguen ganando las apariencias: "La homosexualidad está aceptada por la sociedad de cara al público", aunque el pero que siempre sigue a la frase 'yo no tengo nada en contra de los gais' "esconde algo".

"Tú eres quien eres por tu condición sexual. Vivimos en unas condiciones diferentes a las de los heteros"

Aunque su camino no fue el más funesto le dejó constancia de que "el que es diferente siempre es blanco de críticas". "A mí la palabra que me ha perseguido durante toda mi vida ha sido la de maricón, aunque desde que lo dije, empezó a importarme menos", cuenta.

Benito habla de "pequeñas cosas que están interiorizadas en la sociedad", que no le molestan pero le hacen preocuparse por cómo se está entendiendo el tema Lgtbi. Apelativos como "nenazas" o "marimacho" o comentarios como "se nota que eres gay, vistes muy bien" o "qué pena que seas gay, con lo guapo que eres" van tejiendo poco a poco una telaraña que vuelve opaca esta simulada aceptación social.

"Por todo esto, lo más importante es la educación que le das a los niños porque cuando te dicen maricón no saben el daño que te hacen, no reflexionan. Si queremos un cambio verdadero, lo más práctico es empezar por los niños, por una educación igualitaria".

Tan asimiladas están estas microhomofobias que ni siquiera él fue consciente de las zancadillas que se había encontrado en el camino: "No fue hasta que me fui de mi pueblo cuando descubrí la repercusión que tenía esto en mí, cuando empecé a conocer a más gente del colectivo, gente que me hizo darme cuenta del poder que tenía decir lo que eres de verdad. Entonces me replanteé lo vivido en mi niñez y mi adolescencia, las veces que me habían insultado, y llegó un momento en el que pensé que me habían hecho cosas verdaderamente duras. Hasta que no tomé conciencia de los problemas del colectivo no me di cuenta de que yo los había tenido también, hasta entonces pensaba que había sido un afortunado".

Después de toda su experiencia y él tiene las cosas bastante claras: "Tú eres quien eres por tu condición sexual". "Hay quienes dicen que primero son personas y luego homosexuales. No. Nosotros hemos vivido y vivimos en unas condiciones y unas circunstancias diferentes a las de los heteros y eso es la base de tu personalidad. Imagina lo duro que será para algunas personas que esa base no sea natural y no porque lo pienses así sino porque es un pensamiento infundado por las sociedad: vas a contracorriente y no hay sitio para ti". Por esas personas, y por él mismo, da la cara.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios