Colas de donantes por Juanma

  • Más de cien personas expresan su decisión de donar médula y 18 donan sangre en una campaña del instituto Universidad Laboral

Recreo. Cuatro adolescentes se comen el bocadillo en la escalera de su instituto, el Universidad Laboral. Unos metros más allá, a pesar de que el calor aprieta, una treintena de personas hacen cola para hacerse donantes de médula ósea. Las adolescentes tienen 14 años, no pueden donar; pero aseguran que cuando sean mayores lo harán. Son la cantera de la donación.

La concienciación es el mejor balance de la campaña lanzada por el instituto en favor de la donación de médula ósea después de que la familia de un antiguo alumno -Juanma Martínez Vallejos, de 18 años y diagnosticado de leucemia hace casi tres meses- divulgara a través de las redes sociales un mensaje en ese sentido. Pero la iniciativa ha logrado algo más: que ayer 108 personas se hicieran donantes de médula ósea y que 18 donaran sangre.

A petición de trabajadores y padres del instituto, una unidad móvil del Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS) se instaló de 10:00 a 14:00 en el patio del centro. "El balance es positivo siempre. Y sobre todo, la concienciación de la colaboración", dijo el director del CRTS, Isidro Prat. Durante la mañana, profesionales del Centro de Transfusión trabajaron intensamente recogiendo solicitudes de familiares, vecinos, amigos, trabajadores del instituto y alumnos mayores de 18 años para hacerse donantes de médula ósea así como sus donaciones de sangre.

El joven espera un donante compatible de cualquier parte del mundo para el trasplante de médula que deben hacerle a más tardar en agosto. "No queremos dar lugar a error, estas donaciones no son para Juanma, sino por Juanma", aclaró su padre, Juanma Martínez Madrid. Las personas que se hicieron donantes de médula ósea ayer no podrán donar a este joven, ya que se requiere un trámite que lleva su tiempo hasta la inclusión en una red internacional (Redmo). Y Juanma necesita un donante como mucho en un par de meses.

El joven estaba sorprendido y agradecido con la respuesta que había tenido el llamamiento. "Esto es para salvar vidas por el mundo, puede ser para un alemán o para cualquiera", insistía. Su madre, Loli Vallejos, profesora del Universidad Laboral, también estuvo allí apoyando la iniciativa. "Tenemos que estar con fuerza para dársela a mi hijo y a mi hija, para que salga adelante", comentó.

Con el bocadillo en una mano y la solicitud para hacerse donante en la otra, Ana Ortega, de 18 años, explicaba que se concienció desde el caso de Pablo Ráez, el joven que impulsó la mayor campaña de Málaga por la donación de médula ósea. "Y ahora no sólo me he decidido, sino que he liado a otros de mi clase", contaba. A su lado estaba Amanda Torres, de 19, una de las compañeras a la que había "liado" para que se hiciera donante.

Dentro de la unidad móvil, los profesionales del CRTS sacaban sangre y explicaban el proceso. "Tú no mires la aguja. Con esto no donas médula, sino tu código genético que va a un banco internacional", le aclaraba una enfermera a Francisco Jesús Granados, de 18 años. Inmaculada Triviño, también enfermera, advertía que debe ser una decisión informada: "Tienen que conocer lo que conlleva porque se pretende que cuando alguien lo necesite, el donante no se eche atrás".

Globos y lazos naranjas -símbolo de la campaña-decoraban el instituto. Un gran cartel daba la bienvenida: "Hazte donante de médula por Juanma". Y por eso allí estaba María Montiel, propietaria de una panadería cercana. "Lo hago por Juanma y por todos. Voy tarde. Tengo 54 [el tope son 55], pero lo mismo este año puedo ayudar a alguien", decía.

Ricardo -un ex compañero de clase de Juanma de 19 años que prefería no dar su apellido- estaba un poco nervioso allí tumbado sobre la camilla antes de que le extrajeran el tubito de sangre para ficharlo genéticamente. Se enteró por los amigos y acudió a la cita.

Ex alumnos del padre de Juanma pasaron también por el instituto para hacerse donantes, como Julia Manisheva y Montserrat Vallejo. Venían de Almogía. Patricia Herrera, de 19, también iba con la solicitud en la mano. "Un familiar recibió un trasplante de médula ósea y está curado. El caso de Juanma me ha hecho dar el paso", manifestaba. Otro joven, Alejandro Villegas, de 18 años, se enteró por las redes sociales. "No estaba seguro, pero ahora voy para adelante", afirmaba. Inmaculada Taza, de la asociación de padres del instituto, sostenía que el ampa "ha sido una piña" para impulsar la campaña. El domingo, muchos padres llenaron el centro con globos naranjas.

Pese al calor, decenas de personas -la mayoría jóvenes- aguardaron ayer su turno y soportaron un pinchazo para dar algo que cura, pero que no se puede comprar ni tiene precio: sangre y médula.

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