Descubrir el Ártico con 16 años

  • Manuel Calvo Ariza explorará junto a su padre el norte de Groenlandia

  • Será el viajero ártico más joven de la historia de España

Manuel Calvo posando junto a 'Proa', su Alaskan Malamute. Manuel Calvo posando junto a 'Proa', su Alaskan Malamute.

Manuel Calvo posando junto a 'Proa', su Alaskan Malamute. / Javier Albiñana

Este domingo, 26 de marzo, una pareja de Manueles, padre e hijo, cambiarán el húmedo y cálido ambiente malagueño por las frías tierras de Groenlandia (Dinamarca). Las "bajas" temperaturas que se han alcanzado en la capital esta temporada serán apenas una brisa fresca comparadas con el frío glaciar del Ártico. Manuel Calvo Villena -el padre- ya está acostumbrado; esta es ya la tercera vez que se aventura en la isla del hielo. Sin embargo, para su hijo Manuel Calvo Ariza, de tan solo 16 años, será su primera experiencia. En medio de su adolescencia, este malagueño se convertirá en el explorador ártico más joven de la historia de España.

Por intentarlo, lo lleva intentando desde los 13 años, cuando su padre viajó a Groenlandia por primera vez en 2015. No obstante, la inexperiencia, por entonces, de su progenitor ante una aventura de esta envergadura no fue un buen aliciente. Ahora, dos años y tres intentos después, al fin lo ha conseguido, como se dice coloquialmente "a la tercera bala vencida".

Manuel estudia 1º de Bachiller atoen el colegio Los Olivares; le gusta la informática, la cocina y la veterinaria, pero aún no tiene muy claro qué camino tomará. Lo que sí sabe con seguridad es su pasión por los deportes de montaña, mar y nieve. La aventura forma su ADN, gen aportado principalmente por su padre. Desde que era un niño, Manuel ha sido partícipe de hazañas compartidas en familia, en ls que se incluyen sus perros. En este momento, los Calvo Ariza son 12: sus padres, sus dos hermanas, él y siete canes. ¿Le parece increíble? Pues "hemos llegado a tener 16", cuenta el joven.

Practica mushing - actualmente considerado un deporte, pero ha sido y sigue siendo una forma de transporte nórdica caracterizada por el uso de perros de tiro (normalmente Husky Siberianos) y esquís - en las montañas de Sierra Nevada, con su manada personal: un Alaskan Malamute, tres Jack Russell, un perro de agua y dos Fox Terrier.

Dentro de poco también montará en trineo, pero no será en Granada si no en la región de Thule, en el norte de Groenlandia y tampoco lo conducirán sus perros sino una jauría de 16 groenlandeses -raza autóctona- . Su aventura comenzará este domingo, 26 de marzo, y acabará el 16 de abril, una travesía de 22 días en los que, junto a su padre, recorrerá 400 kilómetros bajo temperaturas que alcanzarán fácilmente los 35ºC bajo cero.

"Para que se haga una idea la región de Thule tiene la extensión de media España, hay 850 habitantes y más perros que personas", cuenta el padre. Thule es uno de los lugares en los que los perros aún se adiestran y se utilizan como medio de transporte. De hecho, es la única manera que tienen de desplazarse, "el auto de nieve está prohibido", aclara.

Su travesía partirá desde Qaannaaq y harán un recorrido por los seis poblados que forma la región. Los inuit -habitantes de la zona- los acompañarán en toda su viaje, y además serán los encargados de dirigir los trineos.

Tan solo llegar a Qaanaaq es una auténtica peripecia. El recorrido desde la capital de la Costa del Sol hasta allí quedaría así: Málaga-Copenhague- Kangerlussuaq (sur de Groenlandia)-Ilulissat-Upernavik y, por fin, Qaannaaq (al norte). Dos aviones hasta Kangerlussuaq y tres avionetas hasta Qaannaaq, a partir de ahí su único medio de transporte será el trineo.

"Nuestro día a día será levantarnos a las 7:30, preparar los perros, darles de comer, desayunar y sobre las 10 de la mañana ponernos en marcha. Dependiendo de las condiciones climatológicas, del estado del hielo y como esté el mar, serán unas seis o siete horas de travesías (…) haremos paradas cada hora, para que descansen los perros y para comer nosotros (…) por la tarde montaremos el campamento, sobre el mar congelado", relata Manuel padre. ¿Hay baño? "El baño tiene unas vistas preciosas a las estrellas y a las auroras boleares", comenta riendo. Su mayor enemigo será el frío, "hay dos normas para combatirlo: comer mucho y no deshidratarte", señala Calvo.

Las ganas de probar esta aventura aumentan con cada palabra que relata el hombre, "el mundo del hielo es espectacular (…) el paisaje es brutal (…) hay cientos y miles de icebergs que vamos a ir sorteando (...) cada uno con su forma y color, según la presión a la que haya estado congelado tiene una mayor o menor concentración de oxígeno", describe minuciosamente.

Pero este viaje no es puro placer, "el objetivo es hacer un censo canino de la región de Thule. El cambio climático es una realidad y en las zonas polares es donde más está afectando, está disminuyendo el hielo marino, tanto en extensión como en espesor. Cada vez crían menos perros y lo que queremos es recoger datos cuantitativos". Este desafío ártico es parte de un proyecto desarrollado por la asociación canina Maraton Dog, que preside Manuel Calvo. Además, este año al propósito se ha unido la empresa malagueña Tiendanimal , con la que desarrollan la campaña educativa Tiendanimal educa, dirigida a fomentar entre el público más joven el respeto hacia los animales y señalar la consideración del perro más allá de ser un animal de compañía. Para ello, en su regreso contarán su experiencia por colegio malagueños.

El joven Manuel es consciente de las condiciones en las que se desarrollará su rutina durante esos días, su padre le ha avisado aunque nada mejor que vivirlo en primera persona para saber lo que se siente. ¿Repetirá? "Vamos a ver como se da este viaje", confiesa, "pero creo que sí querré repetir". Serán una veintena de días en los que convivirá con la cultura y las costumbres autóctonas, en un reino congelado, con monumentos de hielo, cielo estrellado y auroras boreales. Su cuenta atrás ya ha comenzado.

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