El Corpus Christi sigue su estela

  • La Adoración Nocturna, las cofradías y los sacerdotes forman una comitiva que sigue sin encontrar su sitio en la ciudad

  • El cortejo alcanzó de nuevo el interior de la Catedral una hora después de iniciar la salida

La festividad del Corpus Christi merece y necesita una profunda reflexión. Lejos del lucimiento que hasta principios del presente siglo tuvo, la procesión demuestra que el modelo actual no funciona. Ni como celebración católica en la ciudad, puesto que hasta la víspera no se aprecia que una de las principales conmemoraciones del cristianismo está cerca.

La festividad adolece de un triduo eucarístico en la Santa Iglesia Catedral donde participen las diferentes realidades de la Diócesis. En la misa previa a la salida procesional, y posteriormente tras la carroza, los fieles mantuvieron su cita con Jesús Sacramentado, pero sin organizar encuentros entre las parroquias ni los arciprestazgos.

A la hora de salir a la calle y poner en escena a la Sagrada Forma sobre la Custodia, es el papel de las hermandades y cofradías el esencial. Cerca de un centenar de representaciones componen un cortejo formado por las corporaciones de Pasión y Gloria pertenecientes a las dos agrupaciones o aún fuera de ellas. Congregaciones, prohermandades y grupos parroquiales consiguen llenar las calles y una treintena de ellas se atreven a salir con cirios a pesar del poco convencimiento municipal sobre el hecho de manchar con cera las calles.

A ellos se suma la organización, propia de la Catedral y la Agrupación de Cofradías, que sabe mantener el pulso a organizar un cortejo intentando evitar cortes y parones; así como una amplia representación de sacerdotes, diáconos y seminaristas de Málaga, que anteceden al palio de respeto, y una representación de la Adoración Nocturna, sin más.

El obispo Jesús Catalá accedió al interior de la Catedral una vez iniciada la salida, mientras los participantes en el cortejo esperaban en el patio del Sagrario a que se iniciase el cortejo. Con todo en la calle, Cantemos al amor de los amores sonó primero en el interior del templo y luego en la calle una vez entronizada la Sagrada Forma.

La primera novedad la dispuso la Agrupación de Cofradías con Jesús de la Sagrada Cena en el acceso a los jardines del Sagrario, con un altar a dos bandas donde se detuvo la Custodia. El cortejo avanzó por Molina Lario y Granada hasta el altar de las hermandades de Gloria, presidido por el Simpecado de Caleta. En este lugar se produjo el relevo en los portadores del palio de respeto. Más adelante el cortejo alcanzó el altar de Humildad y Paciencia, única hermandad que lo realiza en la actualidad.

En torno a la procesión, vacía de público en algunas zonas, se congregaron familias que aún entienden la importancia de esta festividad y muchos turistas sorprendidos por el fenómeno procesionista de Málaga. Sin embargo, siguen echándose en falta las masas de fieles que en otras ciudades congrega Jesús Sacramentado. La reflexión y las medidas a tomar deben partir desde Palacio.

La Custodia alcanzó una hora más tarde el templo catedralicio para volver a su interior, mientras el Señor de la Sagrada Cena congregaba a numeroso público que esperaba su vuelta a los Santos Mártires, como el Simpecado de la hermandad del Rocío La Caleta que retornó a la parroquia de Santiago.

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