Todo por pasodobles

  • Destacado sentimiento en las coplas de la tercera semifinal

  • Las agrupaciones cantan al Carnaval de calle, donde todas conviven sin competir

Todo está ya decidido para la Final del Concurso de Canto del Carnaval malagueño, si bien el cierre de los periódicos hace que, en esta edición, aún no se tenga el veredicto definido. Cada semifinal es una oportunidad única para demostrar que el grupo tiene tablas para pasar de fase o, por el contrario, su pase por esta competición ha terminado. Todos reivindican la calle. Allí disfrutan. Pase lo que pase, es donde les encontraremos.

La tercera semifinal del COAC comenzó reivindicativa. El cuarteto infantil Parchís 2.0 actuó apenas 10 minutos por exigencias del guión, más si el número de agrupaciones que concursan en cada jornada es tan alto. En ese breve tiempo demostraron lo que ya pudo verse en preliminares: hay tablas y futuro en una modalidad complicada.

El cuarteto infantil del Lama volvió a mostrar que hay futuro entre los más pequeños

Apenas un minuto después se alzaba el telón para ver los vídeos de presentación que dinamizan la noche. La comparsa Los independientes trajo optimismo y rompió límites espaciales con su tipo y puesta en escena. Los del Kara arriesgaron con una letra de pasodoble a Carmen Franco, fallecida recientemente, recordando que las brechas de su familia siguen aún sin cerrar. El popurrí de esta agrupación suena a pura poesía y el viernes, a criterio del que escribe, tendrá un hueco en la final.

A ellos siguió la murga de Benji, este año sin su director, llamada Con el culo al aire. El sello de la formación no se pierde en su forma de cantar. El segundo pasodoble a la cantera, con representaciones de cuatro grupos, y el segundo cuplé al temporal de los últimos días y la basura que ha arrastrado por las calles. Buen cambio de cuarteta en el popurrí, se agradece un giro ante un tipo que, tan quieto, depende casi todo el tiempo de lo que canta.

Una de las sorpresas de preliminares, la comparsa de Aguilar de la Frontera, pareció desinflarse ayer. …Una comparsa de diario perdió fuerza en su canto y sus pasodobles llegaron con temas muy trabajados. La novedad de su primer pase, sin embargo, volvió a brillas en sus componentes en el estribillo entre los cuplés y en parte del popurrí. Se agradece que haya grupos de fuera de Málaga capaces de plantar batalla, a ellos les esperamos en próximos carnavales.

Antes del descanso llegó el turno de los hermanos León. Y el que escribe hace un inciso en preocuparse más por los cuplés de una murga, porque el momento emotivo de la noche llegó con el pasodoble dedicado a su abuela de los directores, presente en el Cervantes, que deja ensayar a los jóvenes en su casa. El sentido homenaje dejó escapar lágrimas en el escenario y entre el público. La actuación de estos "ioputas" de Mi madre es una santa pero yo… deja unos pegotes con riesgo de caer en un humor negro, pero consolida a uno de los grupos que debe seguir trabajando su propio sello para llegar a la final.

Tras el receso fue el turno de La esclavitud, remembranza de los últimos esclavos americanos pero salpicados por el Carnaval en papelillos y serpentinas. Cantaron suave pero con dos pasodobles de altura: el primero, para encoger el estómago, al suicidio de adolescentes por culpa de la violencia escolar. El segundo para Chiquito de la Calzada desde sus duros años de cantaor en tablaos hasta que se ganó la gloria. Hilaron fino para tratar la polémica de las coplas dedicadas a Andrea Janeiro en los cuplés.

Los capitanes Jack Sparrowde Tarifa probaron por vez primera las mieles del Cervantes con su murga, aunque la maldición de la ortiga negra, apellido de su agrupación, no apareciese por ninguna parte. Mejores las letras que las voces, tuvieron varios detalles a la fiesta. En la misma disciplina actuaron, con el Teatro muy frío, Los Francostein, de San Pedro Alcántara, con el caudillo por medio envuelto en la enseña nacional con el escudo del Málaga. Algo más flojos que en preliminares, quizás por la hora, quizás por el propio tipo.

Y aunque el orden natural de actuación se altere, en penúltima posición actuaron las valkirias de Tú sí, tú no. Sorpresa grata por una comparsa femenina que se acompasa y cuenta con una autoría de lujo en las manos de Antonio Carlos Rojas Gallego. El segundo pasodoble demostró la libertad de la fiesta al criticar a Antonio Banderas con el caso Astoria. Algo más de fuerza en las voces hubiese redondeado el pase.

Siento insistir. He vivido las tres semifinales y son largas, pero desde el público, en patio o en el paraíso, debemos procurar el respeto que se merecen los grupos y entrar o salir cuando sea el momento. Pónganse en su piel.

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