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Jugar y aprender al aire libre

  • Sólo hay que coger el abrigo, el gorro y la bufanda para disfrutar con los más pequeños de momentos de ocio

Sólo hay que coger el abrigo, el gorro y la bufanda para disfrutar con los más pequeños de la casa de unos días de ocio al aire libre. En este fin de semana largo, en el que está previsto que suban las temperaturas, son múltiples las actividades que se pueden realizar en espacios abiertos y sin alejarse mucho de casa. El zoo de Fuengirola, por ejemplo, se convierte en el lugar ideal para pasar la mañana. A partir de las 10:00 abre sus puertas este recinto ubicado en la Avenida Camilo José Cela, junto a la plaza de toros municipal.

Desde los cocodrilos a los gorilas, los orangutanes y los hipopótamos, pasando por el aviario en el que cuelgan los murciélagos, los niños se ven cara a cara con los animales que ya han descubierto en libros, dibujos y programas de la tele. Observar durante un rato el comportamiento del tigre de Sumatra o el lémur puede resultar una experiencia muy grata. También asistir a las visitas guiadas que organizan los cuidadores y a las exhibiciones de mamíferos y aves que se hacen en el Claro del bosque y en las que los niños pueden dar su biberón a un pequeño Bambi.

Si los más pequeños se cansan del paseo, las instalaciones cuentan con un parque infantil destinado al juego. Junto a éste, se puede hacer una parada para almorzar en mesas de madera. La entrada para niños menores de 3 años es gratuita y de 3 a 9 cuesta 10,20 euros. Las puertas cierran a las 18:30 y tiene servicio de cafetería y restaurante.

Después del recorrido por el coqueto mundo animal del zoológico, el Parque de la Batería en Torremolinos se presenta como una divertida alternativa para pasar la tarde. Inaugurado hace poco más de un año, este espacio cuenta con instalaciones impecables, amplios caminos para pasear, montar en bicicleta o sacar los patines. Antes de la caída del sol se puede dar una vuelta en las barcas de su lago artificial y subir a la torre vigía para ver las hermosas vistas de la costa. Eso sí, una advertencia. Si primero acude a la zona de columpios no conseguirá sacar de allí a los niños en toda la tarde.

Las sofisticadas atracciones para los críos parecen más propias de una feria que de un parque público. Toboganes con formas imposibles, camas elásticas, balancines singulares, columpios para pasearse en grupo componen un espacio repleto de opciones para que los niños hagan ejercicio pasándoselo en grande. Y un detalle importante, las áreas de juego se dividen por edades para mayor seguridad. El único problema es la gran afluencia de público los días festivos. Quizás durante las mañanas esté más tranquilo.

Los animales y el medio acuático pueden ser también una gran opción para estos días festivos. Selwo Marina, en Benalmádena, cuenta con las especies más representativas de América del Sur y en sus instalaciones existen los únicos delfinario y pingüinario de hielo de Andalucía. Selwo Marina ofrece en sus 1,67 hectáreas una aventura que traslada a distintos escenarios de Suramérica donde el visitante descubre, poco a poco, sus paisajes y fauna más carismática. Ver distintas exhibiciones puede hacer las delicias de los niños. El parque recomienda ir con calzado cómodo y advierte que las horas de mayor afluencia suelen ser después de la 14:00. El horario es de 10:00 a 18:00 y los precios oscilan entre los 12 y los 16 euros.

En la misma localidad, puede aprovechar el resto de día para visitar el Parque de la Paloma, la principal zona verde urbana del municipio. Dispone de más de 200.000 metros cuadrados de áreas verdes en las que proliferan los paseos, existe un lago artificial, dos modernos parques infantiles, senderos y animales, así como zonas de restauración.

Para los que prefieran un entorno más salvaje y, quizás, algún resto de nieve, el Torcal de Antequera es una magnífica opción. Famoso por las caprichosas formas que los diversos agentes erosivos han ido modelando en sus rocas calizas, este singular paisaje tiene una extensión de unos 20 kilómetros cuadrados. Su origen se remonta al periodo jurásico, hace unos 150 millones de años. En mitad de este sorprendente enclave puede encontrar 22 especies de mamíferos, 82 de aves y 11 de reptiles. Existen diversas rutas para guiar al aventurero entre sus sendas y descubrir los volúmenes más inverosímiles en sus piedras. Aunque el nuevo centro de visitantes está en construcción, dispone de una oficina de información en el cruce con la Carretera C-3310. La entrada es gratuita y el horario de 10:00 a 17:00.

Ya en la capital y si no sopla mucho el viento, el largo paseo marítimo de poniente ofrece un enclave estupendo para pasear en bicicleta, patinar o, para los que desafíen el invierno, saltar a la arena para jugar a la pelota o construir castillos. Y en la Colonia de Santa Inés, la laguna de la Barrera es un espacio natural en el que se pueden ver y alimentar a los patos, peces y tortugas que habitan en el entorno. También cuenta con un parque infantil y con caminos para el paseo.

Pero si además de pasar un buen rato al aire libre quiere darle un contenido histórico a la visita, puede recorrer la Alcazaba de Málaga, una fortificación musulmana que se construyó en el siglo XI. El horario de visitas es de 8:30 a 19:00 y los niños menores de 7 años entran gratis. Para el resto los precios oscilan entre los 2 euros y los 60 céntimos y se puede comprar una entrada combinada con el Castillo de Gibralfaro, aunque ambos monumentos no están conectados por dentro.

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