Alcances

Mágico documental

  • Las figuras de Cruyff y Maradona inspiran a Víctor Espárrago, Hugo Vaca yDavid Almorza a evocar los factores sociales del fútbol en el cierre del ciclo ‘Va que chuta’

Alcances y el ocio del pueblo. Maradona y Cruyff, polos opuestos del factor social de la pelota. Política y cultura, alma, corazón y vida. Talento e inspiración. Dioses en la cancha, líderes en la pantalla, personalidades públicas, vicios privados, las vueltas que da la vida, el fútbol, las causas perdidas, todo viene de abajo, todos los grandes del fútbol vinieron a Cádiz. Lunes al sol, tarde sin fútbol, charlita en torno a los documentales sobre Cruyff y Maradona hasta que surge la figura de Mágico, una vida de película, una leyenda de cine. Al sur del fútbol, Víctor Espárrago para una palabra a la altura del medio campo y la juega con delicadeza y distinción. El célebre ex jugador y técnico uruguayo, que firmase la mejor temporada y el último ascenso del Submarino a los cielos de Primera, comparte coloquio con el versátil Hugo Vaca, que reparte al más puro estilo criollo, y David Almorza, catedrático defensor del juego bonito, del alumno universitario y de la educación. Hablan con pasión sobre los futbolistas más grandes de la historia, el Maradona de las tinieblas, el Cruyff que jugó en Segunda, el argentino mundial, el holandés errante y ... Mágico González. “Tenía la cabecita loca, pero me impactó como futbolista, no supo compaginar la vida deportiva y social, pero aquí se le adora. Era rápido, preciso, tenía salida y freno. Pero el fútbol es mucho más que un deporte, llegas a un status de vida muy peligroso si no estás preparado, hay que recuperar los valores”. Víctor Espárrago aprovecha para lamentar “el deterioro actual del mundo, la degradación política, la pérdida del respeto en la familia, las cosas que se nos van de las manos, el todo vale ...”.

Espárrago, quien mejor supo entender a Mágico, continúa: “A mi llegada a Cádiz no quise escuchar nada sobre la fama de Mágico, Lo traté igual que a los demás, llamándole González. Conmigo triunfó, pero también fue suplente. Jamás me dio problemas, era sensible y genial, coqueteó con ciertas cosas pero era muy grande”. Almorza subraya que Mágico carecía de la disciplina de Cruyff y del afán de notoriedad de Maradona, “no le interesaba el dinero, quería jugar”. “Con las imágenes colgadas en youtube hay para hacer un documental impresionante sobre Mágico”. De veras. Hay una cinta que reúne a Maradona y Mágico en un amistoso con los colores del Barsa, en la famosa gira americana. Dibujitos animados. “Si lo hubieran visto entrenar, daba para veinte películas”. Hugo Vaca recuerda cuando Mágico se quedó a vivir en su casa, su humildad, la huella que dejó en Cádiz. Y la terna de tertulianos abunda en la escasez actual de líderes (en el fútbol, en la vida), acaso neutralizados por don dinero y su señora mercadotecnia. El sabio Espárrago reconoce a Messi como el próximo fenómeno mundial, y a Xavi e Iniesta como el ejemplo de sencillez y humildad. Vaca traza líneas paralelas entre individualismo y trabajo colectivo. El tiempo vuela, entre las épocas en que Argentina y Cataluña necesitaban rescatar su dignidad y el futuro, que ya es pasado. Hoy, en los clubes que mandan en el negocio, “si no estudias, no juegas”. Pero el futbolista nace, crece, se reproduce y “a los treinta y cinco años es un jubilado, ya no le dicen adiós por la calle, ni firma autógrafos, es uno más en la vida y no está preparado para vivirla”. Espárrago, que conoce los orígenes del fútbol y sus factores económicos y sociales, sabe en carne propia que “hay que pasar por muchas cosas para ser alguien” y aboga por la formación, sinónimo del porvenir.

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