Inmigración

Marruecos presiona a Sánchez para que mantenga el tradicional apoyo de España

  • Académicos y diplomáticos coinciden en que las autoridades marroquíes han querido recordar al nuevo presidente del Gobierno que siguen controlando la inmigración

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Entre el 12 y el 13 de agosto de 2014 llegaron a las costas andaluzas y saltaron la valla de Melilla unos 1.200 inmigrantes procedentes de Marruecos. En los dos primeros meses de 2017 más de mil inmigrantes lograron franquear la valla de Ceuta. Cada brusco repunte migratorio suele tener una explicación. Hace tres años fue una represalia por la interceptación por la Guardia Civil, en aguas de Ceuta, de la lancha de recreo en la que navegaba el rey Mohamed VI. Hace 16 meses fue más bien un toque de atención al Gobierno de España para que siguiese respaldando las ambiciones marroquíes en el Sáhara Occidental después de que el Tribunal de Justicia de la UE pronunciase una sentencia devastadora para los intereses de Rabat en esa antigua colonia española.

Desde el pasado viernes hasta ayer domingo han desembarcado en Andalucía y en las islas Chafarinas 999 “sin papeles”, según un cálculo aun provisional, a los que hay que añadir al menos cuatro muertos en la travesía del Estrecho. ¿A qué se debe ahora este nuevo brote migratorio?

La inmigración está en auge desde hace años en el Mediterráneo Occidental (Magreb-España) mientras cae en las demás rutas migratorias del Mare Nostrum. En lo que va de año han llegado irregularmente a España, por mar o por tierra (Ceuta y Melilla), 13.314 personas, según una estimación oficiosa que no incluye a los pasajeros de la flotilla del “Aquarius”, que atracó este domingo en Valencia. Llevaba a bordo a 629 “sin papeles”.

Si se mantiene la tendencia 2018 va a ser peor, en cuanto al número de llegadas, que 2017 que ya fue un mal año porque el número de inmigrantes acogidos duplicó al de 2016. El año en curso será, probablemente, el más malo desde que en 2006 se produjo la llamada “crisis de los cayucos” que trasladó a Canarias, desde las costas de África Occidental, a más de 31.000 “sin papeles” subsaharianos y mauritanos.

No sólo aumenta el tráfico de seres humanos entre el Magreb y España, sino que en esta ruta se está disparando la mortalidad

España ya pisa los talones a Italia que tan solo acogió, hasta el viernes pasado, a 15.568 inmigrantes, un 82,8% menos que durante el mismo periodo del año pasado, según el Ministerio del Interior italiano. La constante caída de la vía del Mediterráneo Central (Libia-Italia) explica, en parte, el incremento de la ruta occidental y la mayor presión que sufre Marruecos desde cuyas costas zarpan rumbo a Andalucía marroquíes, subsaharianos y también argelinos. Éstos constituyeron en 2017 el grupo más numeroso después de los marroquíes.

No sólo aumenta el tráfico de seres humanos entre el Magreb y España sino que en esa ruta se dispara la mortandad. Hasta el 10 de junio habían fallecido al recorrerla 244 pasajeros, el cuádruple que en 2017, según una estimación de la Organización Internacional de Migraciones, una agencia de Naciones Unidas. Con 503 ahogados o desaparecidos desde enero la ruta Libia-Italia sigue, sin embargo, siendo mucho más mortífera.

Pese al trasfondo del aumento constante de la presión migratoria, el fuerte repunte de finales de semana es una anomalía. Las autoridades de Marruecos no ha hecho ningún comentario al respecto, pero “Le 360”, el diario digital más afín al palacio real, sí dio el sábado una explicación. Se debió a “la relajación del Aid el-Fitr (fiesta musulmana que se celebró viernes) y a que la atención se centraba en el partido” de fútbol Marruecos-Irán del Mundial. No es la primera vez que los inmigrantes aprovechan alguna festividad religiosa para intentar dar el salto a Europa.

Testimonios de bañistas y algunos vídeos que circulan, uno de ellos grabado el sábado en el litoral tangerino de Cabo Espartel, ponen de relieve que los inmigrantes subsaharianos no tuvieron esta vez que zarpar de noche desde una cala recóndita sino que lo hicieron a plena luz del día desde una playa concurrida. La oleada migratoria fue, por tanto, tolerada por las autoridades.

Marruecos necesita de la ayuda diplomática española para que el nuevo acuerdo pesquero con la UE reconozca su soberanía sobre el Sahara Occidental

Días antes de que se desencadenara este alud migratorio empezaron a circular por las redes vídeos en los que jóvenes marroquíes anunciaban que con la llegada del PSOE al Gobierno habría, en España, “papeles” para todos los irregulares. “Pedro Sánchez dispuesto a dar permiso de residencia a todos los inmigrantes ilegales que hay en España”, es el titular de la publicación sensacionalista “Caso Aislado” al que los “youtuber” aluden para dar crédito a su anuncio. No son, sin embargo, esas las intenciones del Ejecutivo socialista.

Si la avalancha migratoria del fin de semana ha sido tolerada o incluso alentada desde Rabat, ¿con qué propósito lo ha hecho? Académicos y diplomáticos coinciden en que las autoridades marroquíes han querido recordar al nuevo presidente Pedro Sánchez que, a grandes rasgos, siguen controlando la herramienta de la inmigración. Si se aparta del tradicional respaldo brindado a Marruecos habrá consecuencias, advierten subrepticiamente.

Rabat requiere de la ayuda de la diplomacia española para, entre otras cosas, la negociación que lleva a cabo con Bruselas con vistas a la firma de un nuevo acuerdo de pesca que sustituirá al que vence el 14 de julio. Pretende que el nuevo tratado le reconozca, en alguna medida, su jurisdicción sobre el Sahara Occidental pese a que dos sentencias sucesivas, la última de febrero, del Tribunal de Justicia de la UE han estipulado lo contrario. Los abogados del Frente Polisario presentaron además el viernes un recurso ante el tribunal contra el mandato negociador dado la Comisión Europea por los 28 Estados miembros porque, según ellos, incumple el fallo.

El rey Mohamed VI posa junto al boxeador rifeño Abu Bakr Zaita en una imagen subida este sábado a la cuenta de Instagram del monarca El rey Mohamed VI posa junto al boxeador rifeño Abu Bakr Zaita en una imagen subida este sábado a la cuenta de Instagram del monarca

El rey Mohamed VI posa junto al boxeador rifeño Abu Bakr Zaita en una imagen subida este sábado a la cuenta de Instagram del monarca

Esos mismos diplomáticos y académicos hacen también conjeturas sobre el posible malestar que habría suscitado en Rabat la iniciativa de Sánchez de acoger a los “sin papeles” embarcados en el “Aquarius”. Quizás molesta por el empeño de España de mostrarse generosa y solidaria ante el mundo mientras las fuerzas de seguridad marroquíes apalean a los inmigrantes para que no se suban a la patera, Rabat habría decidido aflojar unos días el control de sus costas para ser también compasiva con los subsaharianos.

Con un rey como Mohamed VI que, pese a ostentar todo el poder, pasa la mitad de su tiempo fuera del país, Marruecos funciona al ralentí mientras se enfrenta a una crisis social sin precedentes desde que el actual monarca subió al trono en 1999. Un misterioso boicot fomentado a través de las redes sociales ha hundido las ventas de tres compañías, dos de ellas propiedad de familias cercanas al monarca. Apenas las fuerzas de seguridad han logrado acallar, reprimiéndola, una protesta en el Marruecos periférico (Rif, Jerada, Zaghora etcétera) que ya brota otra. Estas turbulencias impiden probablemente a sus autoridades dedicar a la emigración hacia Europa la misma atención que antaño.

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