Andalucía

Medio siglo de industrialización

  • En 1964, mientras la factoría de Celulosa comenzaba a funcionar, el Consejo de Ministros aprobaba una refinería en Huelva Cincuenta años después Ence va a cerrar sus puertas

El titular era contundente, a toda plana: Una refinería de petróleo. El antetítulo justifica su importancia: Más riqueza para Huelva.

Cincuenta años después de la noticia publicada el 11 de septiembre de 1964, contrasta con la que anunciaban los titulares el pasado 5 de septiembre: Cierra Celulosa. La factoría de pasta de papel estaba entonces en funcionamiento en periodo de prueba. Ahora la noticia de su cierre hace más crítica la situación que padece esta provincia con un ERE anunciado para sus 294 trabajadores. En muchos trenes se quiso montar Huelva, como lo pretende ahora, pero sólo son vagones de cola o locomotoras en vía muerta. Aquel tren sí ha tenido en movimiento a esta provincia al menos durante medio siglo.

Hace 50 años la ciudad sí se estaba para el optimismo con el Polo Industrial. Sin embargo durante este tiempo siempre fue muy denostado, pero la gran realidad compartida por todos es que los buenos salarios y lo que tiraba de la provincia eran sus factorías. Hace algún tiempo, en esas primeras conferencias al abrigo de la nueva democracia, se escuchaban criticas encarnecidas al Polo. Pasó un tiempo hasta que se pudo entender que las industrias eran necesarias, y cuestión pareja es la regulación de la contaminación, descenderla a los parámetros más bajos. A muchos niños de los 60 le prescribían los médicos paseos de aire limpio por El Conquero.

Cierto que hubiera sido deseable que el proyecto del Balneario del Odiel, en la segunda década del XIX, hubiese sido el despertar turístico para esa expansión de tierra ganada a la marisma que eran los terrenos de la Punta del Sebo. Lo cierto es que en los planos de Huelva quedaba reflejado que ese suelo estaba disponible para uso industrial.

Un carismático socialista decía en una entrevista en las páginas de este periódico que en aquella Huelva de finales de los 50 hubiese firmado poner el Polo en la mismísima plaza de las Monjas. El Polo Industrial no fue exacta y plenamente una bendición de Dios, pero sí trajo los puestos de trabajos de los que hoy carece Huelva.

Su anuncio se recibió con euforia. Pronto se instala y quienes se bañaban en la Punta del Sebo y en el Balneario de la Cinta tienen que levantar la toalla e irse a la costa, desarrollando y poniendo al alcance de todos esta zona, que para eso se contaba con la canoa y el seiscientos.

La refinería era clave pues se iba a poner en marcha en la zona del nuevo puerto, un espacio industrial que despega con el puente de la Punta del Sebo, inaugurado el 19 de marzo de 1969. Va a garantizar el futuro industrial. Se instala en una de las zonas previstas por el Polo de Promoción de Huelva, según el decreto de enero de 1964, en lo que sería el Puerto Exterior, además de la instalación en la zona de la Punta del Sebo, y en la ribera derecha del Tinto, donde irá la Celulosa.

Todo va camino de configurar una gran área industrial, se contaba con la Central Térmica, desde 1959, y un nuevo Plan de Ordenación del Puerto de Huelva de 1963. A primeros del año 1964 y de acuerdo al Plan de Desarrollo Económico del Estado se conocen las industrias que se podrían instalar en Huelva, de lo que se da cuenta el 20 de febrero en Odiel. El proyecto de refinería se hace público por la Compañía de Minas de Río Tinto en un acto social en la Casa Colón, el sábado 6 de febrero de 1964. Se había solicitado autorización del Gobierno, la compañía contaba con cooperación técnica y financiera de la empresa norteamericana Gulf Oil Corporation, creando una nueva sociedad con el 60% de mayoría de Río Tinto. Es la posteriormente conocida Río Gulf. Había factorías en construcción en la Punta del Sebo y éste se considera un proyecto clave para la zona del nuevo Puerto.

Resultó un gran acto social, en el que participaron todos los estamentos locales y provinciales, la crónica también refleja sus detalles: "Durante el acto fue servido con finura un delicado aperitivo por el Hotel Victoria".

Crecen las expectativas con el deseo de construcción de la refinería de petróleos, con capacidad para dos millones de toneladas de crudo al año; no sólo es establecer una planta de refino básica, sino también comenzar la construcción de un importante complejo industrial fundamentalmente basado en la industria petroquímica derivada de los productos de la refinería. La ilusión es que "transformaría completamente el panorama económico de toda la provincia onubense", señala Odiel. Ilusión que se pierde cuando se aprueba la instalación de la refinería de Algeciras y la de Huelva aspiraba a ser la gran refinería de Andalucía. Todo vuelve a tener un nuevo color con la aprobación por el Consejo de Ministros del 10 de septiembre de 1964, reunido en el Pazo de Meirás bajo la presidencia de Francisco Franco. La prensa local se hace eco de esta euforia y así lo plasma Odiel en primera plana: "Más riqueza para Huelva. Se autoriza la instalación aquí de una refinería de petróleo". Comienza a partir de ahí el gran proyecto de la Refinería La Rábida. El acto simbólico de la primera piedra se realiza el 28 de septiembre de 1965 en la otra orilla del Tinto, en terrenos de Palos de la Frontera, y entra en funcionamiento en 1967.

La factoría de Celulosa en periodo de prueba en los primeros meses de 1965, no ha corrido hoy igual suerte; mientras refinería ha protagonizado una gran ampliación, Celulosa anuncia el cierre de su factoría.

Hoy el Polo Industrial sigue siendo tan necesario para Huelva como lo fue hace 50 años. En la calle están los trabajadores de la factoría de Celulosa pidiendo el mantenimiento de sus puestos de trabajo, la solidaridad con ellos es de todos.

Cuando pase algún tiempo y sin prejuicios de épocas se deberá hacer un estudio sereno de lo que supuso el Polo para el despegue de esta provincia y la necesidad actual de su tejido industrial.

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