Políticas Sociales

Se busca trabajo hecho a medida

  • Plena Inclusión coordina un programa pionero en Andalucía para facilitar la contratación de personas con discapacidad intelectual en cualquier empresa

Miembros de Plena Inclusión y de las empresas colaboradoras con Rafa de la Vega y Fernando Rodrigálvarez, en el centro. Miembros de Plena Inclusión y de las empresas colaboradoras con Rafa de la Vega y Fernando Rodrigálvarez, en el centro.

Miembros de Plena Inclusión y de las empresas colaboradoras con Rafa de la Vega y Fernando Rodrigálvarez, en el centro. / Juan Carlos Vázquez

"Ojalá me hubieran contratado a mí en el campo del Betis". Con una sonrisa en la cara, Fernando Rodrigálvarez asegura que está muy contento con su nuevo trabajo, pero no le habría importado pasearse por el césped del Benito Villamarín. Su compañero, Rafa de la Vega hizo lo propio en el estadio del eterno rival, en el Ramón Sánchez-Pizjuán, en una de las visitas a empresas incluidas en el programa Empleo Personalizado que Plena Inclusión, la red de organizaciones que representan a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, y la Fundación ONCE han puesto en marcha por primera vez en Sevilla. El nombre del proyecto es sencillo, pero muy ilustrativo. El objetivo es que personas con discapacidad intelectual superior al 65% y grandes necesidades de apoyo encuentren un trabajo ordinario, no en centros especiales de empleo, sino en cualquier empresa.

Por ese motivo estuvieron en el coliseo sevillista. Uno de los diez participantes en este programa, pionero en Andalucía, tiene especiales dotes para la jardinería y el terreno de juego de un estadio de Primera División necesita todos los cuidados necesarios. No tuvo suerte y no consiguió el puesto. Tampoco De la Vega, que aquel día iba más de visita que otra cosa. A él le gustaría trabajar de ordenanza. Ya se ha dedicado a las labores administrativas antes y, además, aprobó en 2012 las oposiciones de celador del Servicio Andaluz de Salud. El Ayuntamiento de la localidad sevillana de Santiponce, donde vive, lo empleó durante un tiempo. Después, ya dentro del programa Empleo Personalizado, hizo entrevistas de trabajo en cadenas comerciales del sector textil y en otros negocios locales.

Para saber dónde tenían que acudir, los técnicos de Plena Inclusión Andalucía fueron a Santiponce, estuvieron en casa de De la Vega y fue allí donde les dijo que quería trabajar como ordenanza. Estas visitas son el pilar de esta novedosa iniciativa. Sirven para conocer las aficiones de los aspirantes, así como sus habilidades y también el entorno en el que viven. Así se involucra también a las familias en el proyecto. "Me pareció muy buena idea", cuenta Fernando Rodrigálvarez. Trabaja como carrista en una gran superficie comercial a través de Seringlobal, una empresa de servicios. Va a estar dos meses de prueba, pero el contrato tiene una duración de un año. Él es optimista. "Estaba nervioso cuando empecé, no tenía muy claro cómo hacerlo, pero mis compañeros me echan una mano cuando lo necesito", cuenta este joven de 29 años.

Su puesto de trabajo, de 12 horas semanales, cubre una necesidad que, inicialmente, la empresa no había detectado o que ha adaptado al perfil del contratado. Ésa es una de las características más relevantes del programa Empleo Personalizado. En las entrevistas con las empresas, los responsables de Plena Inclusión ayudan a los empleadores a detectar dónde pueden encajar los participantes del proyecto. Refieren el caso de una empresa de frutería que vende pequeños envases con piezas ya peladas y cortadas. "Vendían muchos, pero de cortar la fruta se encargaban los dependientes, si querían o si les sobraba tiempo", cuenta Javier Jara, uno de los trabajadores sociales que han pilotado el proyecto. Por ese motivo les propusieron contratar a alguno de los 10 participantes de Empleo Personalizado, aunque sin éxito por el momento, pese a la buena disposición.

Los técnicos de Plena Inclusión esperaban lograr alguna contratación más, pero son optimistas con el proyecto, que ha durado cuatro meses, aunque confían en que pueda ponerse en marcha una nueva edición. "Todavía hay muchos prejuicios, pero se están rompiendo y los empresarios van concienciándose de que las personas con discapacidad son empleables", apunta Jara.

Las cifras le dan la razón, porque aunque en Andalucía se trata de un proyecto pionero, Empleo Personalizado lleva dos años funcionando en España y una década en EEUU. En 2016 y 2017, 24 personas encontraron trabajo a nivel nacional de los 185 que han pasado por los programas de Plena Inclusión. Sobre estas experiencias debatieron la pasada semana en Sevilla en la jornada Empleo Personalizado: una oportunidad para crear soluciones únicas miembros de Plena Inclusión de Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia y empresas involucradas en el programa. "La idea es conseguir que personas con grandes necesidades logren un trabajo", explica Silvia Muñoz, la responsable de empleo de Plena Inclusión. Para lograr su objetivo, cuentan con el apoyo de la Fundación ONCE y la financiación del Fondo Social Europeo y parte de la recaudación de la casilla del 0,7% de la declaración de la renta para fines sociales.

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