Elecciones Andalucía La presencia de Vox empaña la alianza entre PP y Ciudadanos

  • Las razones por la que la extrema derecha complica el acuerdo para desplazar al PSOE

La presencia de Vox (uno de sus actos en Andalucía) empaña la alianza entre PP y Ciudadanos. La presencia de Vox (uno de sus actos en Andalucía) empaña la alianza entre PP y Ciudadanos.

La presencia de Vox (uno de sus actos en Andalucía) empaña la alianza entre PP y Ciudadanos. / José Angel García

El mercado de las aceitunas ha quedado abierto, y la variedad castellana se cotiza al alza. Menos lobos, Vox, se responde desde los dos partidos de izquierda: podrá alterar el último reparto de escaños por provincias la noche del 2 de diciembre, pueden llegar incluso a obtener representación (por Almería), pero la presencia al alza del partido de extrema derecha en estos últimos días de campaña está generando problemas al bloque del cambio.

Cambio de eje de decisión 

Si en esta campaña de las elecciones andaluzas hay dos ejes que debe escoger el elector, cambio o permanencia, perjudicial para el PSOE después de 36 años de gobiernos, y el tradicional izquierda y derecha, cuya importancia comenzaba a decaer, la presencia de Vox puede terminar alarmando al electorado cansado del socialismo. Lo de las aceitunas se explicará después. Vox empaña la alianza del cambio por varios motivos. Primero, porque está obligando al candidato del PP y de Ciudadanos, Juanma Moreno y Juan Marín, a posicionarse sobre el posible apoyo de los de Vox en caso de que entrasen en la Cámara. Ninguno de ellos ha establecido un cordón sanitario democrático, y nadie duda de que contarían con los votos de estos populistas si sumasen para dar la alternancia al PSOE, pero en el caso del partido naranja –liberal– muchos electores de centro izquierda pueden abandonarle si siguen guiñándole el ojo.El líder de Ciudadanos, Juan Marín, ha asegurado que no gobernará nunca con Vox, pero no ha rechazado un voto de apoyo. Lo mismo le ocurre al PP.

Con chorizos en la Audiencia

Militantes de Vox aparecieron este miércoles por la Audiencia de Sevilla, donde se celebra el juicio de los ERE, blandiendo chorizos para acosar a los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Unos les llamaron ratas –Nuevas Generaciones del PP– y éstos lo superan; es lo que tiene el corrimiento hacia los extremos. Segundo, porque si Susana Díaz, como parece, necesita a Adelante Andalucía, difícilmente podrán aliarse en sus abstenciones y sus noes con el partido de extrema derecha. La candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha dicho este miércoles en Jerez que no apoyaron al PSOE en la aprobación de la Ley de Igualdad porque no aseguraba, por ejemplo, la igualdad de las limpiadoras de hoteles con el resto de los trabajadores. Vox entraría con un programa en la Cámara andaluza que es contrario a la ley estatal de violencia de género.

La repetición fomenta los extremos

Tercero, y esto puede ser lo más grave: porque si como consecuencia del aumento de la pluralidad en el nuevo Parlamento andaluz, no hay consenso para elegir a un presidente de la Junta y se repiten las elecciones, el votante que aún resiste en la zona templada puede caer en la desafección o en las posturas de Vox.Y cuarto: la fragmentación de la derecha entre tres partidos triplica el riesgo de perder votos en los restos al adjudicar escaños.Los sondeos que maneja el PP le dan un crecimiento importante a Vox en la provincia de Almería, como consecuencia de su fuerte entrada en municipios como El Ejido y Níjar, aunque también tiene opciones en las provincias de Sevilla, Granada y Málaga. En Cádiz, por ejemplo, sube mucho en La Línea.Vox no sólo bebe del PP, sino también, y aunque en menor medida, de Ciudadanos. Pero los populares temen que se les vaya un escaño por cada provincia, a causa de los apoyos a Vox, se traduzcan o no en parlamentarios.

El mercado de las aceitunas

Lo de las aceitunas es el modo que algunos tienen en las redes de esquivar la prohibición de publicar sondeos. Si en las generales hubo mercado de frutas y, evidentemente, Ciudadanos eran las naranjas, ahora están la morada arbequina; la morisca, por el PP y su fortaleza en la zona oriental; la hojiblanca socialista, y la manzanilla, que por ser como el vino, es de Sanlúcar, como Juan Marín.De este modo, y esto hay que tomarlo no con cautela, sino con pleno escepticismo, la morisca ha superado a la manzanilla, gana hojiblanca y la castellana puede entrar hasta con cuatro kilos. Tanto en el PP como en el PSOE opinan ahora que no se producirá el adelantamiento de Ciudadanos.Aún hay un quinto elemento: Vox ha respetado al PSOE de su campaña suave, le ha dado un motivo para tensionar al electorado en dos frentes, de izquierda y derecha, frente al anterior, de cambio e inmovilismo. Susana Díaz ya habla de hacer frente al bloque de la “triple alianza entre la derecha y la extrema derecha”.Hace varios días un dirigente de Ciudadanos comentaba que el PSOE sacaría a pasear el fantasma de la derecha, pero tanto los naranjas como el PP en Andalucía hace tiempo que no dan miedo. Temor no, pero sí rechazo es lo que causa la aparición de Vox. Abascal ya ha decidido cerrar en Sevilla con Ortega Lara.

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