Sentencia de los ERE

Juanma Moreno se refuerza y se queda sin oposición

  • Incluso después de la derrota electoral, la dirección del PSOE andaluz vivía en la ensoñación de una vuelta al acuerdo con Ciudadanos para echar a Juanma Moreno 

Juanma Moreno y Juan Marín. Juanma Moreno y Juan Marín.

Juanma Moreno y Juan Marín. / EFE

Dos jornadas y la líder de los socialista andaluces, Susana Díaz, aún no ha realizado una valoración pública de la sentencia del caso ERE, que ha condenado a seis años de prisión a su antecesor en la Junta, José Antonio Griñán, y nueve de inhabilitación al anterior a éste, Manuel Chaves. Mientras el resto de partidos del Parlamento andaluz, a excepción de IU, solicitan su dimisión, el silencio de la ex presidenta es una muestra de su debilidad política. En la sede de San Vicente sostienen que, a nivel nacional, ha ocurrido lo mismo: ha sido José Luis Ábalos quien compareció tras la sentencia, y no Pedro Sánchez, pero el PSOE afectado es el andaluz, el que sostuvo durante diez años a los gobiernos sentenciados.

La sentencia de los ERE refuerza la acción del Gobierno de Juanma Moreno, ni Ciudadanos ni mucho menos Vox van a debilitar al primer Ejecutivo no socialista que manda en San Telmo desde que la Junta naciese a principios de los años ochenta. La sentencia de los ERE cohesiona a los tres partidos en contra de la herencia socialista y resolverán sus asuntos en el plano interno. Pero es que, además, Moreno se queda frente a una oposición que, en los términos actuales, carece de posibilidades de descabalgarlo hasta que lleguen las elecciones, y a la legislatura le faltan tres años y medio.

Rivera se marchó

La dirección de Susana Díaz vivió en la ensoñación de que Ciudadanos, temeroso de ascenso del PP y de Vox, terminaría por volver a la alianza parlamentaria y que, llegado el día, Rivera facilitaría una moción de censura. Desde el 2 de diciembre, el PSOE andaluz se alimenta de este tipo de ilusiones: primero, que no habría Gobierno de derechas porque Ciudadanos y Vox tendrían que compartir alianza; después, que Pedro Sánchez perdería las elecciones de abril como a Díaz le ocurrió en la comunidad y se abriría un proceso para elegir a un nuevo líder; más tarde, que Rivera caería del caballo. Cayó, pero fulminado, nada de iluminaciones camino de Damasco.

El vínculo de Susana Díaz con el caso de los ERE es el de cualquier otro dirigente socialista andaluz, la sentencia hubiese afectado por igual a otro militante, pero ella viene de perder la Junta por una abstención masiva que Sánchez ha recuperado hasta en dos ocasiones posteriores. Por otra parte, la estrategia del trifachito, el del miedo a Vox, es inútil: en nueve meses, el partido de Abascal ha ganado medio millón de votos más en Andalucía. Y lo que es peor: por primera vez, la suma de las derechas es superior a la de las izquierdas en unas elecciones en Andalucía. Ocurrió este 10 de noviembre.

El PP de Moreno recuperó la segunda posición ese domingo, con Vox a sólo 7.000 votos, pero líder en la derecha. El PP andaluz no está bien, buena parte del crecimiento de Vox se debe a la retirada de los populares de buena parte del territorio andaluz, pero su posición es mejor que la del PSOE y, sobre todo, está en el poder. En 2020, los populares celebrarán congresos provinciales, será el momento de zarandear a la formación. Pero mientras la alianza de los tres tenga como imagen especular los anteriores gobiernos socialistas, Moreno tendrá muchas posibilidades de mantenerse como presidente.

La parte más débil del Gobierno andaluz es Ciudadanos, pero la fragilidad es tan profunda que no se permitirá nada que pueda significar el acortamiento del mandato. De esta repetición electoral, Juanma Moreno ha visto confirmada una lección sabida: ni se acortan las legislaturas ni se realizan crisis de Gobierno. Hasta el final del mandato y, si es posible, con los mismos consejeros.

El PSOE aún no entrará en crisis

El PSOE andaluz está tan afectado por la sentencia que nadie se plantea abrir una crisis en estos momentos. En Ferraz, tampoco. Si Pedro Sánchez lograse formar Gobierno en unos meses, entonces se abordaría un relevo andaluz que pasaría, en cualquier caso, por unas elecciones primarias, a las que se presentará Susana Díaz. Sea quien sea el candidato alternativo deberá ganar a la ex presidenta. El nuevo secretario, o secretaria, general no tiene porqué ser el candidato a la Presidencia de la Junta. Para esto último, los sanchistas habían manejado el nombre de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pero desde la fábrica de San Vicente ya se ha hecho correr el detalle de que la también sevillana estuvo en los gobiernos de Chaves y de Griñán.

No le invalida, pero al PSOE le iría mejor con alguien con ningún vínculo con esas etapas, algo que resulta casi imposible.   

     

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