Andalucía

Un virus cambió la tradicional misa de San Ramón Nonato de Málaga

  • Devotas embarazadas participan en una eucaristía sin besos y a distancia

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"Si os habéis fijado, me he saltado el momento de la Paz, porque sois un grupo de riesgo según la ministra". Quien ayer pronunció esta frase ante sus feligreses fue el sacerdote Rafael J. Pérez Pallarés. No dudó en adaptar la eucaristía dada la población de riesgo de gripe A que en su parroquia se había concentrado, la de San Ramón Nonato, en el barrio de Cortijo Alto de Málaga. Se celebraba el día de las embarazadas y 56 de mujeres en estado acudieron a la cita para pedir por sus futuros hijos. No fueron solas. La iglesia se llenó de familiares y niños.

La cita era con motivo de la festividad del titular de la parroquia, San Ramón Nonato (1204-1240), religioso mercedario y santo catalán. Su sobrenombre Nonnatus (en latín, "no nacido") deriva del hecho de que nació por medio de una cesárea, muriendo su madre en el parto. Por ello es el santo patrón de los partos, parteras, niños, y embarazadas. El acto fue sencillo, primero se celebró una misa y luego cada mujer embarazada encendió una vela a su protector. Parte del éxito de la respuesta masiva de este encuentro que se celebra desde hace pocos años la tiene la cercanía que ofrece el párroco.

El templo es moderno, se bendijo el 19 de marzo de 2005, y las formas de esta iglesia siguen la línea del mensaje de su cura: abierto y plural. Y así ocurrió ayer en la bendición de las embarazadas.

Cada iglesia acatará sus propias medidas de prevención contra la gripe A, pues hasta ahora sólo unas pocas diócesis han marcado las pautas a seguir. En la Catedral de Málaga, por ejemplo, se ha retirado el agua bendita de las pilas bautismales, igual que en muchos otros templos. El sacerdote Pérez Pallarés, estuvo meditando ayer, hasta horas antes de la eucaristía de las embarazadas, cómo resolver el tema de la Paz. Finalmente, decidió suprimirla. En el momento pocos se dieron cuenta, pues tras la bendecir el pan y el vino, el cura invitó a rezar el Padre Nuestro e inició la comunión. Muy didáctico, luego explicó lo que había hecho. Durante toda la ceremonia mostró interés para que los fieles fuesen partícipes y implicasen. También sus palabras sobre el matrimonio. En su homilía felicitó a los futuros padres y les animó a luchar por el matrimonio. No habló de pecados ni prohibiciones de Dios. Se limitó a sugerir que, "aunque la vida sigue derroteros que nadie espera", se luche por el matrimonio porque "un niño crece mejor en un núcleo familiar estable". Otra forma de decir "no" al divorcio.

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