Crítica de cine 'La número uno'

Techo de metacrilato

Emmanuelle Devos, una ejecutiva en un mundo de hombres en 'La número uno'. Emmanuelle Devos, una ejecutiva en un mundo de hombres en 'La número uno'.

Emmanuelle Devos, una ejecutiva en un mundo de hombres en 'La número uno'.

La veterana directora francesa Tonie Marshall (Venus, salón de belleza, Lo más cercano al cielo) se suma en este su octavo largometraje al discurso feminista adentrándose en las esferas de alta política y el mundo de la empresa para hablar con perspectiva crítica de ese techo de cristal que sigue dificultado el acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad.

Su protagonista, una ejecutiva de éxito y única representante femenina en el consejo de administración de una empresa energética (Emmanuelle Devos, siempre creíble), se verá tentada por un influyente -aunque algo siniestro- lobbyde mujeres cuyo propósito no es otro que impulsar el acceso de las más preparadas a altos cargos de visibilidad en las esferas del poder bursátil del país, aunque para ello haya que utilizar las mismas estrategias turbias o el juego sucio de los hombres trajeados y algo esclerotizados con los que compiten.

La número uno se reviste de las tonalidades grises y metálicas del mundo empresarial para proponerse como thriller de conspiraciones y luchas internas que tiene más de crónica ambigua y algo empantanada sobre las dudas personales de su protagonista y su impulso hacia los despachos de la planta de arriba que de efectivo mecanismo de suspense políticoen torno a un feminismo capitalista capaz de enfrentarse y vencer al universo masculino delpoder.

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