Marta Borrell. Estudiante

"La educación es la base de todo"

  • La joven andaluza protagoniza 'Una luz en la oscuridad', un documental que retrata su lucha por un acceso igualitario a la formación y su intervención en un foro de la ONU

Marta Borrell, en una escena de 'Una luz en la oscuridad'. Marta Borrell, en una escena de 'Una luz en la oscuridad'.

Marta Borrell, en una escena de 'Una luz en la oscuridad'. / Góndola Films

En enero de 2020, la sevillana Marta Borrell, con sólo dieciséis años, fue la única representante española que intervino en un foro sobre Educación Inclusiva en la ONU, para exponer las desigualdades educativas que siguen dándose en África y ofrecer algunas propuestas. Esa intervención fue el resultado de dos años de visitas a distintos lugares del continente africano y de encuentros con destacados especialistas en la materia, entre ellos Federico Mayor Zaragoza. El documental Una luz en la oscuridad, que se estrenó el pasado fin de semana en España, coincidiendo con el Día Mundial de la Educación y con los cines andaluces cerrados por las restricciones de la pandemia, narra el proceso protagonizado por esta joven en su demanda por un acceso justo e igualitario a la educación.

–¿Qué la impulsó a llevar a cabo Una luz en la oscuridad?

–Mis padres [el director José M. Borrell y la productora Sara Fijo] trabajan en el mundo de cine, haciendo documentales y largometrajes, abordando en la mayoría de las ocasiones temas de claro componente social. Ellos tienen su propia productora, en Sevilla, Góndola Films, y, claro, yo he crecido escuchando hablar del cambio climático, o los problemas de la escasez del agua, lo que ha propiciado que, tanto mi hermano como yo, hayamos tenido siempre una conciencia más o menos clara de lo que sucede en el mundo y del papel que tenemos que ejercer. La oportunidad real llega cuando con mi colegio, Aljarafe, visitamos Marruecos, que es una realidad muy desconocida para muchas personas a pesar de la cercanía, y descubres un continente totalmente distinto. En Marruecos pude comprobar que la base de todo se encuentra en la educación. Entonces decidimos que, teniendo una herramienta tan potente como es la productora de mis padres, íbamos a hacer algo para reivindicar esta situación.

–En uno de sus encuentros, uno de los entrevistados afirma: La limosna no es sostenible. ¿Enseñar a pescar o dar pescado?

–Es uno de los pilares del documental, y esa frase es de Luis Álvarez, de la Fundación IBO (que trabaja en el distrito del mismo nombre, en el norte de Mozambique), con el que mantenemos un encuentro en Andorra, y que es una de las personas de las que más he aprendido. Nos explicó como funciona la experiencia que están desarrollando. Con frecuencia es muy fácil, o no nos supone demasiado, llegar y dar dinero, pero cuando dejamos de dar se viene todo abajo porque no se ha creado una base potente con la que mantener lo conseguido. Por eso la experiencia de Mozambique nos parece tan interesante, porque nos muestra que hay que enseñar antes de dar.

–El documental muestra la educación como factor de igualdad. Social, pero también de género, comprobando cómo se quiebra, llegando a la violencia sexual, en algunos casos. ¿Cuál fue su reacción al escuchar estos testimonios?

–Se me vino el mundo abajo, es sin lugar a dudas la parte del documental que más trabajo me costó realizar, así como la conversación más difícil que he mantenido en mi corta vida. Sabemos que es un problema que también ocurre en España, así como en buena parte del mundo. Pero la diferencia es que aquí no estamos aislados, y si te ocurre tienes a la Justicia a tu lado, a un teléfono al que llamar, a tu comunidad o a tu familia. Allí están solas, y en ocasiones son los propios profesores, los que te deberían hacer crecer, los responsables de estas violaciones. Las familias tampoco están a su lado, y ellas mismas lo entienden como algo que no va a cambiar.

"Ojalá haya más jóvenes como Greta Thunberg, que luchan por lo que creen y proponen un cambio"

Una luz en la oscuridad pone el foco sobre las nuevas tecnologías, como un elemento que puede reducir las diferencias entre continentes.

–En ocasiones, las personas de mayor edad contemplan las nuevas tecnologías como un obstáculo, como algo complicado, y sólo nos ven como la generación Youtube. Lo cierto es que hemos aprendido a crecer con ellas y, bien utilizadas, las tecnologías y las redes sociales van a participar en el cambio y ya están propiciando que podamos escuchar y sentir a los africanos como otros miembros más del mundo. De siempre hemos visto en la tele a un niño sin zapatos, desnutrido, algo que sigue existiendo, pero la diferencia ahora es que ellos te ven a ti, ir al colegio todos los días o cómo funciona Sevilla o Londres, y eso les ayuda y motiva a intentar cambiar las cosas.

–A lo largo del documental, la figura del profesor cuenta con un gran protagonismo, como el elemento esencial en ámbito educativo.

–Tú puedes a un niño enseñarle debajo de un puente, sin un techo, incluso, pero no le puedes enseñar si no hay un profesor. El profesor no sólo es la persona que te enseña a sumar o a leer, es la persona que te enseña a aprender por qué aprendes. En ocasiones, estos profesores no están lo suficientemente preparados para desarrollar una tarea, que no es fácil, y en otras, en cambio, estándolo, no cuentan con los medios suficientes para poder llevarla a cabo. Por eso todo nuestro apoyo debe ir hacia los profesores.

Otra escena de 'Una luz en la oscuridad'. Otra escena de 'Una luz en la oscuridad'.

Otra escena de 'Una luz en la oscuridad'. / Góndola Films

–¿Cuáles fueron sus sensaciones durante su intervención en la ONU?

–Estaba muy nerviosa, muerta de miedo, porque es algo que nunca te esperas. La ONU es un organismo que siempre he admirado mucho, por su capacidad para aunar idiomas, países y culturas tan diferentes. Por un momento no sabía qué estaba haciendo allí, pero fui capaz de asumir que llevaba una mochila cargada de cosas en las que llevaba trabajando un tiempo, y que necesitaba exponer. Por suerte, conseguí apaciguar los nervios.

–Resulta inevitable la comparación con la activista Greta Thunberg, ella implicada en asuntos medioambientales, usted en la educación, como ejemplos de una nueva generación con inquietudes sociales.

–Yo a Greta la admiro muchísimo, así como a todas las chicas y chicos que han levantado la voz por diferentes asuntos y problemas sociales. Yo, por supuesto, no me quiero comparar con nadie, pero sin duda es una referencia y es algo que comparto y discuto con mis amigos. Espero que cada vez haya más como ella, y no sólo me refiero a jóvenes con trascendencia global. Ojalá surjan aquí mismo, en Sevilla, jóvenes que luchan por lo que creen y con propuestas de cambio.

"El profesor no sólo te enseña a sumar o a leer, es la persona que te enseña a aprender por qué aprendes"

–Tras esta experiencia, ¿ha aprendido a valorar más lo que tiene?

–Sí, claro que he aprendido a valorar más lo que tengo. Pero debemos de entender que cada cual cuenta con su propia realidad y que hay que ayudar lo máximo posible, pero sin olvidar lo que tenemos en nuestro entorno más directo. Está bien que miremos más allá, pero cuidándonos también nosotros. Hay que ser críticos, pero sin dejar de vivir.

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