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cómics

Amores oscuros

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

De la sección de manga de ECC les traigo hoy dos recomendaciones que harán las delicias de los paladares más exigentes. La primera de ellas es Bárbara, del gran Osamu Tezuka en su vertiente adulta y oscura, que viene a sumarse a los otros tres estupendos títulos ya publicados por la editorial: Devorar la Tierra, La canción de Apolo y Oda a Kirihito. La historia nos presenta a una extraña pareja protagonista: el escritor Yôsuke Mikura y la joven vagabunda Bárbara, a la que el primero encuentra en un mugriento rincón de la estación de Shinjuku y acoge en su casa. Ambos arrastran sus propios secretos y obsesiones, lo que complica una convivencia que, poco a poco, se transforma en una extraña relación de dependencia mutua. Bárbara es alcohólica, maleducada y hasta violenta, y va y viene a su antojo, incitándose sexualmente, rompiendo los objetos de la casa de Mikura o robándole el dinero. Mikura, por su parte, es famoso, ha sido traducido a varios idiomas y goza de un estatus acomodado, pero esconde también "un defecto terrible, un problema psicológico (…), una enfermedad crónica, un trastorno sexual…", de modo que lo mismo se enamora de un maniquí que de un perro. Con estos extravagantes ingredientes, Tezuka compone una obra (otra más) hipnótica y fascinante que asombra por sus puntos de giro inesperados y atrapa al lector de principio a fin.

Mi segunda recomendación es La extraña historia de la isla Panorama, segundo título de Suehiro Maruo publicado por ECC, tras la recopilación de historietas cortas Infierno embotellado. El libro había tenido una edición previa en castellano, pero estaba agotada y merecía regresar cuanto antes a librerías. Es la singular y bellísima adaptación de la obra del escritor japonés Ranpo Edogawa, un tebeo espectacular, que comienza como una novela de género negro, con la suplantación de identidad como motivo principal, y termina como un inclasificable delirio en torno a la creación de una utopía. En 2009, se alzó merecidamente con uno de los apartados del Premio Cultural Osamu Tezuka.

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