Cómics

Spiderman definitivo

  • Lee y Romita se volvieron a unir cuando el Hombre Araña saltó a la prensa, allá por 1977, en una segunda colaboración visualmente portentosa

Detalle de una viñeta de la obra. Detalle de una viñeta de la obra.

Detalle de una viñeta de la obra.

Gustos aparte, Spiderman es el gran superhéroe de Marvel. La peculiar mezcla de acción y experiencias cotidianas, de drama y comedia, protagonizada por un antihéroe adolescente caló en el público hace seis décadas y no ha dejado de interesar a una generación tras otra. En este tiempo, el personaje ha pasado por una infinidad de manos, y cada lector tiene su dibujante favorito. Los hay que están enamorados del molde original, el de Steve Ditko, los que prefieren la elegancia de Gil Kane, la soltura de Ross Andru, la versatilidad de Sal Buscema, la firmeza de John Romita Jr., la espectacularidad de Todd McFarlane, la fiabilidad de Mark Bagley o la modernidad de Sara Pichelli, por nombrar solo a unos cuantos. Aunque seguramente todos estarán de acuerdo en que el artista definitivo de Spiderman fue John Romita.Con un estilo influido por el del gran Milton Caniff (influencia que se iría haciendo más y más patente conforme fueron avanzando los números) y toda una carrera ya a sus espaldas, Romita tomó las riendas de The Amazing Spider-Man en 1966, tras la espantada de Ditko, y permaneció bien ligado a la cabecera hasta mediados de la década siguiente, periodo en que definió para siempre el aspecto del Hombre Araña. La importancia de Romita dentro de Marvel es aún mayor, pues en 1973 fue ascendido a director artístico (cargo que ocupaba oficiosamente desde el año anterior) y, desde ahí, supervisó el estilo de la editorial y diseñó numerosos personajes en una época de consolidación y liderazgo de la Casa de las Ideas. La huella de Romita sigue siendo visible hoy día, especialmente dentro de Marvel y especialmente en las series de Spiderman, donde el recuerdo de su trazo nos hace pensar de inmediato: sí, así es cómo debería dibujarse el personaje.

En el terreno literario, en cambio, el podio de nombres está más reñido. Gerry Conway, Roger Stern, J. M. DeMatteis, David Michelinie, J. M. Straczynski, Brian Michael Bendis o Dan Slott figuran en el recuento de los mejores escritores del Trepamuros, unos por su calidad, otros por el impacto de sus historias, otros por lo prolongado de su intervención. Con todo, no creo que haya habido ningún guionista tan importante como Stan Lee, no sólo porque creó el personaje con Ditko, sino porque lo guió de cerca durante su primera década de existencia, definiendo una enorme cantidad de personajes secundarios y situaciones que son consustanciales al protagonista.

Lee y Romita trabajaron juntos en The Amazing Spider-Man en la segunda mitad de la década de 1960 y volvieron a reunirse una década más tarde cuando el héroe saltó a la prensa, allá por 1977. Esta segunda colaboración, visualmente portentosa, ha sido publicada varias veces en España, pero nunca con el acierto y la calidad de esta nueva edición de Panini, que ofrece las planchas dominicales a color e integradas con las tiras diarias. El primer volumen llega hasta enero de 1979, por lo que habrá un segundo que complete el imprescindible trabajo de este mítico dúo artístico.

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