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Cómics

Vida del artista maldito

  • El lento deambular de los días, bañados en sake, marca la existencia de su protagonista, alter ego del propio autor, uno de los grande nombres del manga underground

Ilustración de portada. Ilustración de portada.

Ilustración de portada.

Para los profanos en el tema, pongámonos en situación. A medidos de los años sesenta, el manga se había convertido en una válvula de escape para millones de japoneses que aún sufrían el trauma devenido de la rendición del Imperio del Sol Naciente y la posterior ocupación por el ejército norteamericano.

Aventuras, humor, romance… Era una época en la que principalmente resonaba el nombre del bautizado como Dios del Manga, Osamu Tezuka que, fusionando el manga con los dibujos animados yanquis, había conseguido una fórmula magistral, exitosa y, de paso, una legión de fervorosos lectores.

Pero también existía otro tipo de autores de manga, mucho más interesados en narrar unas historias, alejadas de los géneros, en las que se reflejara la realidad, en muchas ocasiones la crudeza de sus propias vidas y las de los que los rodeaban. Así que, fundada por Katsuichi Nagai, y la inestimable ayuda de Sanpei Shirato, nace Garo, una publicación que iba a convertirse en el refugio de toda esta legión de creadores que nacen y se nutren del underground, alejados voluntariamente de la comercialidad, la mayoría sin entrar en el 'patrón' del manga más convencional, ya fuera por sus argumentos o por la manera de plasmarlos gráficamente. La libertad era absoluta para aquellos jóvenes que, aunque no percibían dinero por sus creaciones, sí que podían narrar lo que quisieran.

Yoshihiro Tatsumi, Tadao Tsuge, Yoshiharu Tsuge… Grandes nombres que sin proponérselo, serían ellos mismos los padres de un nuevo género, el gekiga, donde se exponían historian de corte urbano, intimista la mayoría, ofreciendo el lado gris de la existencia de sus protagonistas.

Desde hace ya una larga temporada, la editorial Gallo Nero se ha propuesto, y lo ha conseguido, que aquellos que buscamos la lectura de otro tipo de manga tengamos la oportunidad de conocer a los más importantes autores de la generación Garo. Y si ya lo ha hecho con los mencionados anteriormente, este nuevo año comienza con la publicación de un tomo que recoge la traslación al manga de la existencia de su autor, Shin´ichi Abe, cuya personalidad torturada por la enfermedad y los excesos da como resultado una obra compuesta por una serie de capítulos, saltos en tiempo, en el que seremos testigos de su vida como artista frustrado, la relación con algunos amigos, esa incapacidad para huir del agujero depresivo en el que se haya atrapado y, lo que es más importante, la relación que mantiene con la bella Miyoko, que resultó ser el amor de su vida y su mayor musa, a la que ama profundamente pero también convierte en la diana de su peores instintos y da voz propia en un par de los capítulos incluidos en esta obra.

Una vez que leáis el perfil biográfico incluido al final del volumen vais a tener una mejor percepción de lo que ha sido la vida de este mangaka que, poseedor de un estilo de los más personal, alejado de lo comercial, sabe llevarnos de la mano por sus momentos, esos instantes en los que no se ruboriza al mostrar lo peor de sí mismo, casi siempre ahogado dentro de un vaso de sake.

Una obra dura, con atisbos poéticos y surreales en algunos momentos.

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