Cómics

Cuando la guerra acabó

  • La trilogía gira en torno a la cautividad del padre del propio autor en un campo de concentración nazi, el reencuentro familiar y las secuelas

Una página de la obra. Una página de la obra.

Una página de la obra.

Jacques Tardi (Valence, Drôme, 1946) fue uno de los primeros autores europeos que me voló, metafóricamente hablando, la cabeza. Recuerdo como si fuese ayer, aunque han pasado ya

treinta años, el día que leí Ici Même (Aquí Même en la traducción de Laertes), con un guion denso, también se podría decir espeso, de Jean-Claude Forest, y aquellos dibujos de Tardi, de storytelling ordenado y figuras de grueso contorno, que entendí como una versión sofisticada, feísta y adulta de la línea clara de Hergé. En pocos meses me hice con todo lo que había en castellano del dibujante francés, la mayoría (cómo no) en el catálogo de Norma: las aventuras de Adèle Blanc-Sec, las adaptaciones de Léo Malet y demás virguerías, y me gustó tanto, tanto, que acabé adquiriendo a precio de oro (eran tiempos anteriores a internet) sus primeros libros de ilustraciones, los dos extraordinarios compendios Mine de plomb, Chiures de gommes, editados por Futuropolis en 1985, y el atmosférico Tardi en banlieue, publicado por Casterman en 1990.

Durante años estuve muy pendiente de cada nueva obra suya, celebrándolas como se celebran

las cartas de un buen amigo, y es que Tardi me contaba historias fascinantes, que siempre tenía ganas de leer. Algunas eran aventuras delirantes en un París de forja y cristales que se precipitaba en el siglo XX; otras, crímenes sucios y oscuros, reflejo de la suciedad y la oscuridad del alma humana; aunque las que más me impresionaban eran las noticias que traía de la guerra, pues todo lo del autor de Mouh Mouh es bueno, pero sus relatos bélicos son la hostia.

Al conflicto armado, sobre todo a la primera guerra mundial, le ha dedicado Tardi páginas y páginas, hasta componer una especie de retablo en viñetas que se cuenta entre lo más valioso que ha generado la historieta en su siglo y pico de existencia. Adiós Brindavoine, La flor en el fusil, La verdadera historia del soldado desconocido, Agujero de obús, La guerra de las trincheras, ¡Puta guerra! o El último asalto son algunos de los títulos que conforman este largo retrato antibelicista, valiente y poliédrico, acerca de la guerra que iba a acabar con todas las guerras.

Todos ellos son sobresalientes, pero, si tuviese que elegir alguno, seguramente me quedaría con La guerra de las trincheras, verdadera cima expresiva del artista. También la segunda guerra mundial ha estado presente en la producción de Tardi, primero como tema de fondo (véase Calle de la estación, 120, segunda novela gráfica del detective Nestor Burma, creación del novelista Málet), y después abiertamente en la sobresaliente trilogía Yo, René Tardi, prisionero de guerra en Stalag IIB, que gira en torno a la cautividad de su propio padre en un campo de concentración nazi. Después de la guerra es el título de la tercera parte, publicada originalmente por Casterman en 2018, y en el que se narran el reencuentro familiar y las profundas secuelas personales y colectivas de la matanza. Una joya más en una bibliografía repleta de títulos imprescindibles.

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