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Un médico en casa

  • 'El doctor Cataplasma' (1953), de Martz Schmidt, es un médico cuya principal preocupación no es la salud de sus pacientes, sino sus propias penurias económicas

El doctor Cataplasma y su criada Panchita. El doctor Cataplasma y su criada Panchita.

El doctor Cataplasma y su criada Panchita.

La telecomedia Un médico en casa fue una serie británica protagonizada por Barry Evans y producida por London Weekend Television de 1969 a 1970, basada en un conjunto de novelas escritas por Richard Gordon sobre las desventuras de un grupo de estudiantes de Medicina.

Algunos años antes, en 1953, debutaba en la Editorial Bruguera la serie de historietas humorísticas de un médico que tenía la consulta en su propia casa. El doctor Cataplasma, creado por Martz Schmidt, apareció por primera vez en la revista Pulgarcito nº 1.139. Las historias se desarrollan en página única, ajustadas siempre a la fórmula del gag basado en malentendidos. Después se publicó también en otras revistas de la editorial e incluso encabezó la suya propia, Súper Cataplasma, en 1978, aunque solamente duró 16 números.

El doctor Cataplasma es bajito, de cabello largo y blanco, que siempre lleva cubierto con una enorme chistera, con una gran nariz y una barba blanca que le llega casi hasta el suelo. El doctor Cataplasma es un personaje que por su aspecto rezuma antigüedad y, por ello, su visión de la medicina tiene algo de medieval y de alquimista. El doctor Cataplasma está inspirado en uno de los personajes de una tira clásica de la prensa norteamericana de principios de siglo, The katzenjammer kids, de Rudolph Dirks. El doctor se basa gráficamente en el personaje de John, el inspector, camarada de armas del capitán y también víctima de los niños terribles.

La otra protagonista es su criada Panchita, una alta y gruesa mujer de raza negra, que se cubre la cabeza con un pañuelo y lleva a menudo delantal. Panchita es el único ejemplo de criada de color en toda la historia de Bruguera, acaso inspirada en la Hattie McDaniel de Lo que el viento se llevó, con su aspecto remanente del pasado colonial. Aunque es la criada, actúa cada vez más como un igual en vez de como un subordinado.

La relación entre Cataplasma y Panchita es casi familiar: viven juntos bajo el mismo techo, aunque en realidad son empleada y patrono y rara vez la primera recibe dinero del segundo. Al doctor le revienta el atrevimiento y pereza de su fámula, pero no sabría vivir sin ella; a ésta, por su parte, le irrita la tacañería de su patrón, pero disfruta de una vida cómoda.

El doctor Cataplasma tiene problemas económicos, por lo que su principal preocupación no es la salud de sus pacientes sino sus penurias financieras, tema muy común entre los personajes Bruguera de los cincuenta y sesenta. Precisamente es a Panchita a quien debe más dinero.

Un personaje secundario de relevancia es la señora Millonetis, una acaudalada dama de la que Cataplasma espera recibir ayuda económica, por lo que se pliega a todos sus caprichos, pero no duda en explotar su hipocondría y diagnosticarle enfermedades cuando necesita fondos.

Bajo el seudónimo de Martz Schmidt se ocultaba Gustavo Martínez Gómez (Cartagena, Murcia, 1922-Barcelona, 1998). Desde muy joven, Gustavo demostró tener una aptitud especial para el dibujo, que siguió practicando incluso cuando sus estudios se vieron interrumpidos por la Guerra Civil. En 1940, ilustra un libro de poemas cuyo autor le sugiere que adopte un nombre artístico. Nacerá entonces su identidad de Martz Schmidt.

En 1949 se mudó a Barcelona. Tras varios empleos, Gustavo consigue un trabajo en Ediciones Clíper como ilustrador e historietista. Aparecen entonces sus primeros personajes: Toribio, Doctor Cascarrabias, Pinocho… Seguirían colaboraciones para Hispano-Americana de Ediciones, los periódicos La Prensa y Paseo Infantil, y en 1953 se integró en Editorial Bruguera.

El exitoso modelo del Doctor Cataplasma sería trasladado por Schmidt, con variaciones o excepciones, a algunos personajes que figuran en este tomo, que son los siguientes: El profesor Tragacanto y su clase, que es de espanto (con el corpulento bedel Petronio); Polvorilla, traviesa modistilla (que no sigue esta fórmula); El sheriff Chiquito, que es todo un gallito (enano de barba blanca, similar a Tragacanto y Cataplasma, enfrentado al indio Ojo de Canguro); Pepe, K. O. (un forzudo voluminoso, pero sin oponente fijo); y Deliranta Rococó (una rolliza señora de alcurnia y su menordomo Braulio, que en este caso es el sufridor).

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