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¡¡¡Qué ochenta años son nada!!!

  • Llega a las librerías una nueva entrega del Integral protagonizado por Spirou, con todas las aventuras creadas entre los años 1952 y 1954 por el inmortal André Franquin

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

Cuando el año está a punto de concluir, los aficionados que seguimos las peripecias de este botones de rojizo cabello podemos sentirnos la mar de contentos, ya que desde que la editorial Dibbuks tomó las riendas de la publicación de sus tebeos, nos hemos llevado una alegría tras otra, contando con tres magníficas líneas que, a lo largo de año, nos van ofreciendo los nuevos álbumes de la serie actual, con Fabien Vehlmann y Yoann en la cabecera.

Sin embargo, Una aventura de Spirou por nos sorprende cada vez con nuevos equipos creativos los cuales, gozando de una libertad total, imaginan nuevas historias protagonizadas por este muchacho que no ha envejecido ni un día desde su creación por Rob-Vel (¡y eso que este año se ha convertido ya en octogenario!).

Y, finalmente, la línea sobre la que vamos a hablar hoy que, en un viaje a través de tiempo y páginas de aventuras , vamos a conocer las diferentes "etapas" clásicas en las que el destino del protagonista y compañía ha estado regido por diferentes autores, ya que una de las características principales que lo diferencian de otros tebeos francobelgas es precisamente ésta, el cambio de autoría, habiendo tenido la suerte de contar con numerosos "padres" además de su creador original: Jijé, Fournier, Nic y Cauvin, Tome y Janry, Morvan y Munuera...

Y eso por solo hablar de la cabecera principal. Pero si tenemos que nombrar entre todos ellos a uno que realmente definió al personaje, creando inolvidables secundarios y cuyo estilo gráfico se ha convertido en la regla a seguir con el paso de los años, ese es precisamente André Franquín.

Y Dibbuks, en su labor de recuperación de toda la obra del genial autor, trae a las librerías el tercer volumen integral de la colección, que recopila los cómics creados entre los años 1952 y 1954, cuando el autor, perfeccionista al máximo, ya se siente totalmente cómodo en la colección y nos ofrece unos argumentos que, poco a poco, se van a ir acercando temáticamente a los auténticos clásicos que nos regalaría en el futuro y que están en la memoria de todos los fans de Spirou.

Pues bien, ¿qué vamos a encontrar en esta entrega? Emoción, peligros por doquier, misterio, carreras, tropezones, puñetazos, mucho humor, locas invenciones... Todo esto y mucho más van a ser los ingredientes principales de tres álbumes, tres aventuras dirigidas a toda la familia y que, de hecho, pueden se runa magnífica puerta de entrada en la lectura de tebeos para los más jóvenes de la familia, ya que estas historias no han envejecido ni un ápice, conservando la frescura del primer día.

En El cuerno del rinoceronte, pese a su título, los protagonistas, Spirou y su fiel amigo, Fantasio, no van a empezar la peripecia en las lejanas tierras africanas (todo llegará…) sino que comenzará una alocada carrera para encontrar al esquivo Martin, que es el único que conoce el paradero de los planos de una creación tras la que van unos matones la mar de peligrosos. Y ellos no serán los únicos, ya que en este álbum conoceremos a Seccotine, una joven periodista que se las va a hacer pasar canutas a los protagonistas, ya que daría lo que fuera por conseguir la exclusiva.

Todos el reparto terminará viajando a África del Norte donde, no con pocas dificultades, deberán encontrar el "recipiente" donde Martin ha ocultado el secreto de la turbotracción...

En El dictador y el champiñón los protagonistas regresan a ese, en apariencia, tranquilo pueblo llamado Champignac, lugar de residencia del Conde Pacome, que ha inventado una nueva sustancia que convierte en goma todo aquello que toca.

Pero la verdadera razón de la visita al lugar es recoger al Marsupilami, que ha pasado unas plácidas vacaciones en el lugar, y devolverlo a su hábitat natural en la salvaje y lejana Palombia.

Pero claro, los protagonistas, sin pretenderlo, se van a dar de bruces con un régimen militar que ha ocupado el pueblo de Chiquito, y alucinarán cuando vean el rostro del líder, el comandante máximo, que está elaborando un malvado plan de conquista de sus vecinos…

Y para rematar este imprescindible volumen, La máscara, una aventura en la que el pobre Fantasio, que casi siempre se lleva todos los golpes, se convierte en la principal víctima de una banda que utiliza su rostro para cometer robos, convirtiéndolo en el enemigo número uno.

Solo la irrompible amistad que lo une a Spirou hará que el joven se embarque en una frenética persecución cuya única meta es demostrar la inocencia del periodista.Si a estas tres magníficas historias añadimos una sección trufada de textos que nos sitúan en los años cincuenta, además de multitud de ilustraciones y portadas, inéditas para nuestros ojos hasta el momento, nos encontramos con una colección de volúmenes que no debe faltar en la biblioteca de todo buen Spiroufilo, ¡o cómo se diga!

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