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Cómics

¡Hasta pronto, Lunella!

  • La niña más inteligente del Universo Marvel, y su dinosaurio de color rojo, se despiden junto a varios famosos personajes de La Casa de la Ideas

Ilustración de portada. Ilustración de portada.

Ilustración de portada.

Ahora que lo pienso, no debe de resultar nada fácil crear a un personaje infantil, y menos en un universo imaginario en el que va a estar rodeada de adultos con poderes extraordinarios. Obviamente, la fragilidad de su cuerpo va a ser uno de los primeros hándicaps, así que debería tener alguna capacidad, superpoder, que hiciera que su opinión y acciones fueran tomadas en cuenta.

¿Y por qué no la inteligencia? Lunella Lafayette, la protagonista de este cómic que ahora llega a su fin, no tiene la fuerza de Hulk, ni los poderes flamígeros de Antorcha Humana pero, sin embargo, es capaz de transformar un artilugio creado por una raza alienígena como los Kree en una máquina del tiempo. ¿Qué, cómo os quedáis?

Con un intelecto tan solo comparable al de Reed Richards o Tony Stark, hemos compartido infinidad de aventuras con esta pequeña habitante del barrio más peligroso de New York, en concreto de la calle Yancy, lugar que solo trae pesadillas al miembro más rocoso de los 4F.

Y sí, hemos viajado en el tiempo, al espacio, se ha enfrentado a mil y un peligros, a las chanzas de sus compañeros de instituto, en especial de Eduardo; tuvo un cara a cara con la 'sobrina' de Kingpin, y hasta conoció al villano que habita en el mundo onírico, Pesadilla.

Pero no lo ha hecho sola, ya que desde el primer número de esta larga colección, cuarenta y siete números, casi nada, ha compartido cabecera con un ser de otro tiempo con el que ha tenido (y seguirá teniendo) un vínculo irrompible. Se trata de la creación del gran Jack Kirby, Dinosaurio Diabólico, un poderoso animal que bueno, además de meter a Lunella en más de un embrollo también le ha salvado el cuello en varias ocasiones, convirtiéndose en su partner por méritos propios.

Y si a estos añadimos la incomodidad que resulta compartir mente de vez en cuando con él, los momentos divertidos están servidos…

Pues bien, en esta su despedida, su guionista Brandon Montclare (que quedó al frente de la colección en solitario tras la marcha de la otra creadora del personaje, Amy Reeder) nos tiene preparadas unas historias la mar de divertidas, que van a distraer, y en eso consiste la magia de esta colección, tanto a lo peques como a los más talluditos de la casa.

En la primera, Moon Girl, que como todos ya sabemos tiene un carácter un poco especial, va a conocer una lección de poder y responsabilidad en primera persona. ¿Y quién pensáis que se la va a impartir? Pues claro, el Trepamuros, Spiderman.

Tras este momento, junto a la protagonista, vamos a hacer un viaje más allá del arco iris que da entrada a Asgard, en la que vivirá una desopilante peripecia junto al Dios del Trueno, que necesita de los servicios de Lunella para resolver un misterioso acertijo. Obviamente, las cosas no van a ser nada fáciles. Y preparaos para reír al saber lo que ocurre cuando un dinosaurio coge el poderoso martillo Mjolnir…

Os hablaba antes de la capacidad de poder viajar en el tiempo que, gracias a la Omnionda, tiene Moon Girl. Pues bien, esto le va a permitir, de una manera totalmente accidental, conocer a alguien muy especial para ella. Una persona cuyo destino cambiará su futuro si Lunella no lo impide.

Y, por último, como guinda a la colección, un cara a cara único, un enfrenamiento entre mentes prodigiosas y… ejem, caracteres complicadillos. Sí, resulta que Reed Richards se cuela en la guarida secreta de Lunella con una actitud demasiado paternalista y bueno, a la niña, que también tiene sus momentos pelín irritantes, pues no le hace mucha gracia. Y ahí tenemos servido el conflicto, que se va a ver acrecentado de la forma más inesperada.

Junto a Montclare, el guionista de la serie, un trío de dibujantes que dejan el pabellón alto, Ray-Anthony Height, Gustavo Duarte y Alitha E. Martinez, pero que no nos dejan olvidar a la que ha sido alma mater gráfica (y algo más) de esta divertida serie. Me refiero, claro está, a Natacha Bustos. Sin ella Moon Girl no hubiera sido lo que es, eso es innegable.

Odio las despedidas, así que espero más pronto que tarde volver a encontrarme a Moon Girl y su Dinosaurio Diabólico en cualquiera de las esquina del vasto Universo Marvel. ¡Nos vemos!

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