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Buenos propósitos ante los fieles

  • La Rosaleda acoge con agrado a su nuevo Málaga, que cierra la pretemporada con victoria pero aún en fase experimental

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Se acabaron los experimentos del verano. Según se quiera ver, pueden valer dos tipos de teorías. Una apunta a que la urgencia de la Liga, que pone por delante desde este sábado un duro calendario de arranque, parece mucho test para el rodaje de este Málaga en construcción y con sensibles bajas; otra desvela un equipo de muy buenos propósitos a largo plazo, en consonancia con el proyecto que propugnan los nuevos dueños. El trabajo y el auspicio de los resultados deben avalarlo. La afición, en su primer contacto con ellos, pareció querer acogerse a esta segunda opción.

Puede que la mejor virtud de la parroquia malagueña sea su capacidad para valorar cualquier mínimo esfuerzo de su equipo (otros lo llaman conformarse con poco). Tras la toma de contacto en el partido de presentación, la grada se adhirió a los detalles, no muchos, que le dio su equipo. Y es que este Málaga quiere jugar al fútbol y su gente quiere que lo haga.

En el último encuentro del verano, cerrado con cinco triunfos y cuatro derrotas, el Málaga levantó el Costa del Sol, todo hay que decirlo, sobre todo para los nostálgicos, los que vieron a Pelé pisando el césped de Martiricos (para muchos otros de su grandeza ya sólo queda el tamaño de la pieza). Es sólo un punto anecdótico, pero el equipo cerró la serie con victoria, y ese bálsamo siempre es bienvenido antes del arranque liguero.

La afición pudo pulsar en detalles las pretensiones del ideario de Ferreira. Se aprecia en Weligton, que ahora busca la salida del balón por bajo y no en desplazamientos aéreos (más evidente cuando el trío de la medular está presionado). También en la acumulación de hombres en las llegadas. La tripleta atacante, los dos que flanquean al medio centro y los laterales buscan al meta rival. Y como muchos de esos jugadores son rápidos (Quincy, Papelito Fernández, Eliseu y Jesús Gámez en la primera parte; Portillo y Juanmi en la segunda) se presupone un Málaga eléctrico a medida que vayan encajando las piezas en el nuevo eje.

Pero ése va a seguir siendo el quid de la cuestión en este Málaga. Falta que los fichajes, que apuntan a copar más de la mitad del once tipo, se conozcan más, que memoricen sus movimientos para hacer el equipo más dinámico, menos torpe. Le queda mucho trabajo táctico a Jesualdo para que se vea un equipo más descongestionado.

El único cambio con respecto al once que arrancó en Granada fue la entrada de Quincy por Juanmi. Toda una declaración de intenciones pensando en el debut ante el Valencia, ante el que, salvo imperativos, apenas habrá cambios.

Por buscar mejoras, se pudo ver un Málaga con más posesión y llegada que en el anterior precedente en Granada. Especialmente en la primera mitad. La sucesión de cambios y la falta de una mayor entereza física en hombres castigados por el postmundial o los inoportunos amistosos internacionales originaron un esperado bajón tras el intermedio. Ahí dominó el Parma, un equipo menos italiano de lo que se le recuerda en los últimos años. Cuando parecía más cerca el 1-2, una contra lanzada por el descarado Juanmi la resolvió Edinho con temple. El luso volvió a confirmar lo confuso que es: parece torpe y anárquico por momentos pero a poco que juega un rato firma con un gol. La moraleja del tanto de la victoria ofreció otra lectura táctica: este equipo al contragolpe puede ser demoledor.

Antes de eso llegó el 0-1, un golazo que fue el colofón al gran partido de Giovinco. El Parma tiene en sus filas (cedido por la Juventus, aunque con opción de comprar la mitad de su pase) a un habilidoso (y lastimosamente díscolo) futbolista que puso en el campo tantos detalles de clase y un gol tan bueno que La Rosaleda no tuvo más remedio que despedirlo como aplaudió a los suyos antes en el acto de presentación. Suerte que poco después Weligton empató con un cabezazo también llamativo.

Acciones todas dirimidas sobre un tapete nuevo. El primer contacto con él habla de una evidente mejora en la jugabilidad. Falta que arraigue más en el suelo para ganar en consistencia, pero tiene buena pinta. En las pugnas hasta la línea de fondo los jugadores agradecerán la sustitución del cemento en el contorno del campo por césped artificial. Llega una época de cambios.

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