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Ganar dos veces

  • El Unicaja castigaba al gran Olympiacos (67-50), encajó un parcial de 2-21 y supo reponerse para vencer (76-74) después de que Teodosic fallara un triple desde nueve metros · El 'Top 16' está atado y se empata con griegos y Real Madrid

Jueves noche, el momento de la gente canalla. Se siente a gusto el Unicaja. Se mira al espejo y se ve guapo y apuesto. Se ve capaz de todo, de derrotar al Real Madrid, incluso de ganarle dos veces en un mismo partido al subcampeón de Europa, al poderoso y rico Olympiacos. Le derrotaba en el minuto 32 (67-50) con placidez y brillo en un amago de recital. Pareció quedarse sin gasolina tras encajar un parcial de 2-21 terrible (69-71) con Teodosic y Spanoulis en modo cracks y la vena serbia de Erceg y Keselj haciendo pupa. El gigante dando zarpazos tras el letargo en el que le había inducido el equipo de Aíto daba miedo. Pero el Unicaja, a la heroica, rompió una espiral que llevaba el duelo para El Pireo en una exhibición de coraje, acierto y, aleluya, fortaleza mental. Ganó (76-74), con Teodosic fallando para ganar el triple que metió en la cara de Garbajosa en los cuartos de final del pasado Mundial para apear a España.

Vence el equipo cajista, mira la tabla y se ve empatado con el transatlántico griego y el Real Madrid al frente del Grupo B. La clasificación es casi un hecho, sólo falta un matiz matemático. Pero se puede pregonar sin temor a equivocarse que en enero habrá Euroliga en Málaga, se verá el magnífico Top 16. Un deber hecho a tiempo. Hay que alabárselo al bloque de Aíto, que compensa la caída en Charleroi con triunfos de tronío ante el Madrid y el Olympiacos. Debe ser la base sobre que crecer. Hay que exportar fuera de Málaga esas cualidades evidenciadas al calor del Carpena. No hubo mucha gente, pero la que estuvo se implicó mucho. Presionó cuando debió, como cuando Nesterovic repetía clamorosos pasos antes de anotar cada canasta. Reprochó a los colegiados que metiera en el partido al Olympiacos con una dudosa antideportiva de Blakney sobre Teodosic cuando dominaba por 17 el Unicaja. Clásica falta de cara a la galería que acaba pesando. El que ha venido a estos dos partidos se ha debido enganchar.

La pareja Freeland-Archibald de salida fue el primer detalle táctico de Aíto, que no tuvo miedo en alinear al inglés como cuatro ante la altura de los rivales. Salió en tromba un Freeland de altísimo nivel. Combatieron los británicos de tú a tú con la poderosa batería griega, notables los dos en defensa. De salida, un 14-6 con Blanco en plan estelar, calcando la actuación ante el Real Madrid. El Olympiacos comprimió el partido. Y a jugar, con la intensidad propia de un partido de Euroliga, el mejor de la jornada a priori según la organización. No decepcionó, siempre con el Unicaja al mando. Aíto rotó de manera distinta. Jiménez no salió hasta el segundo cuarto, Lima fue el primer cambio, Printezis apenas jugó dos minutos en el segundo cuarto, Baptist salió de titular en el segundo... Le salió bien al técnico el aparente desconcierto (42-37 al descanso).

Subió el nivel de intensidad el Unicaja, con Blakney en sus mejores minutos y un Blanco soberbio que permitió adquirir una renta de 17 (67-50). El citado apagón fue severo, de los que cuestan partidos (2-21 en cinco minutos). Había que ganar otra vez el duelo. Y lo consiguió un Unicaja henchido de fe que aún no ha encontrado la fórmula para aplicarla en otros partidos. Hay que seguir probando.

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