Ciclismo l Vuelta a España

Valverde se viste de oro

  • El murciano repite la jugada del Tour ganando la etapa y poniéndose líder de la Vuelta · Carlos Sastre se queda a 24 segundos de la cabeza y Contador a 27

Alejandro Valverde, del Caisse d'Epargne, hizo bueno el pronóstico en un final al sprint en ligera subida y se vistió con el maillot oro de la Vuelta al imponerse por clase y velocidad en la segunda etapa, disputada entre Granada y Jaén de 176, kilómetros, en la que repitió la jugada del pasado Tour, cuando estrenó el amarillo en Plumelec en la jornada inaugural.

Ante la mirada de su familia al completo, con sus gemelos, Iván y Alejandro en primera fila, el murciano ganó por poderío, por empuje, ratificando que no tiene rival cuando la carrera se resuelve al sprint y en ligera subida. Una lección más de Valverde, ya con 12 victorias en la presente temporada, con la Lieja-Bastoña, la Clásica de San Sebastián y el campeonato de España entre ellas.

El español entró con suficiencia en la meta de la capital mundial del aceite de oliva, con dos segundos por delante de los italianos Davide Rebellin (Gerolsteiner) y Alessandro Ballan (Lampre). Así remató el ataque final de su compañero Purito Rodríguez, que desfondó con un ataque al Liquigas de Pozzato a un kilómetro del final. Les obligó a perseguir a Valverde cuando ya no había solución. Maniobra de sombrerazo.

El espectáculo de Valverde se completó con la subida al podio para enfundarse el maillot oro. Los 20 segundos de bonificación le permiten encabezar la Vuelta con 13 segundos sobre los italianos Filippo Pozzato y Daniele Bennati. La cuarta plaza ahora es para Egoi Martínez y la quinta de su compañero del Euskaltel Íñigo Landaluze.

Del resto de favoritos, pocas noticias. Carlos Sastre (CSC) ocupa el puesto 21 a 24 segundos de Valverde y Alberto Contador (Astana) el 31 tres segundos después.

El de ayer fue un día de estrenos. La primera escapada de la Vuelta la protagonizaron desde la salida Jesús Rosendo (Andalucía), farolillo rojo de la pasada edición, Egoi Martínez (Euskaltel), Mijail Ignatiev (Tinkoff), la esperanza del ciclismo ruso y oro en puntuación en los Juegos de Atenas y bronce reciente en Pekín, y el francés Cyril Lemoine (Credit Agricole).

El grupo, animoso, se adentró en la autovía durante 30 kilómetros camino de Jaén en busca de los paisajes geométricos que imponen los olivos. El cuarteto coronó el Puerto de Huelma, de tercera categoría, única dificultad de la jornada, con cuatro minutos de ventaja sobre un pelotón controlado en todo momento por el Liquigas de Pozzato, a cuyo rebufo se refugiaban del calor los favoritos.

Egoi Martínez decidió exprimir a sus rivales a 45 kilómetros de la meta, en la entrada del primer paso por la capital jiennense. Su acelerón dejó a Lemoine e Ignatiev fuera de combate, pero Rosendo se enganchó a la rueda del navarro, que tenía la ilusión de hacerse la foto con el maillot oro. Nada, no lo pudo estrenar. El del Euskaltel buscó la opción de luchar por el amarillo gracias a los sprints bonificados pero, tras hacerse con el primero no pudo pasar destacado por el de La Guardia.

Y es que el pelotón, en el que el Liquigas aplicaba una marcha cómoda pero poco efectiva, reaccionó cuando restaban 25 kilómetros para el final y recortó, beneficiado por la amplia calzada que permitía relevos rápidos, los tres minutos de los que disponían los escapados en poco menos de 10 kilómetros. El grupo se echó encima con el aviso previo de Flecha, Pasamontes y Juan Manuel Gárate, que finiquitaron la fuga. Los efímeros héroes reventaron como el lagarto de Jaén, que se zampó, según la leyenda local, un cordero relleno de fuego de un bocado.

Fuego caía en la hora de la verdad. Lo intentaron Popovych y Nuyens, pero el guión estaba escrito desde el inicio y el nombre del protagonista debía ser otro. A cuatro kilómetros de la meta se acabaron las bromas. El Liquigas se puso al frente del pelotón, pero no esperaban el ataque de Purito, que descolocó por completo a la formación transalpina. El conjunto italiano salió a por él, pero apareció Balaverde para dar la puntilla. No falló el murciano.

Valverde respetó a su compañero hasta que sus opciones se agotaron cuando saltaron a por él, momento en el que el campeón de España lanzó su prodigioso sprint para sacar de rueda a todo el pelotón y saborear su quinta etapa en la Vuelta a España antes de vestirse con su segundo maillot de líder de una gran vuelta en un año soñado.

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