Deportes

Una adiós entre la admiración de todos

  • Alberto Contador se bajará hoy de la bici después de completar una carrera marcada por el espectáculo

Su carrera no estuvo exenta de sombras, pero son las luces las que acompañaron a Alberto Contador en sus últimas pedaladas como profesional en la Vuelta, donde hoy se bajará de la bicicleta. Ganador de dos Tours, dos Giros y tres Vueltas, el excepcional corredor español, uno de los pocos de la historia que ha ganado las tres grandes, se retirará del deporte como anhelaba, con una victoria épica en un escenario de prestigio.

El triunfo en la general estaba ya fuera de su alcance, pero disparar con sus dedos -su gesto personal en las victorias- en la meta del Angliru fue el perfecto colofón a la carrera de un ciclista distinto.

Su combatividad, su valentía en la carretera, su voluntad de atacar sin miedo al fracaso le han valido la admiración de los aficionados, quienes ven en él a un hombre alejado del ciclismo táctico de los últimos años, un escalador imprevisible dispuesto a arriesgar.

En el olvido, o en el perdón, quedaron los años de sanción por dopaje. Durante la Vuelta, en su casa, han sido centenares los aficionados que se han acercado al bus del Trek para desearle suerte, para agradecerle su esfuerzo, para despedirlo. A los 34 años, Contador deja un palmarés envidiable, pero quizá algo menor de lo que prometía aquel espigado joven que en 2007 ganó su primer Tour por la descalificación por dopaje unos días antes del final de Michael Rasmussen.

Fue la explosión del tímido y algo hosco ciclista de Pinto, que en 2009 y 2010 repitió triunfo en la carrera más importante del mundo. Entonces, Contador, que ya había ganado el Giro y la Vuelta de 2008, era un superdotado que había superado un ictus casi letal al comienzo de su carrera para convertirse en un ciclista que parecía destinado a marcar una época a la altura de los grandes del Olimpo como Merckx, Indurain, Hinault y Anquetil.

Todo cambió el 30 de septiembre de 2010. Aquel día, en un hotel de su natal Pinto, el corredor anunció que había dado positivo por clembuterol en el Tour de ese año. Proclamó su inocencia y atribuyó el desajuste a una "contaminación alimentaria" por un filete.

Fue condenado a dos años de suspensión y le quitaron los triunfos en el Tour de 2010 y el Giro de 2011, que corrió pese a que sabía que una sanción podía descalificarlo. Tras cumplir la sanción, Contador no evitó la polémica al fichar por el Saxo Bank de Bjarne Riis, el ex ciclista danés que confesó haber ganado el Tour de 1996 usando EPO.

Sobre la carretera, Contador volvió más combativo y apenas un mes después de su regreso conquistó la Vuelta gracias a un ataque a 50 kilómetros de meta camino de Fuente Dé, una de sus hazañas más recordadas.

En el Tour, sin embargo, no volvió a ser el mismo. El cuarto puesto de 2013 fue su mejor posición en cinco participaciones, dos de ellas saldadas con abandono. No volvería a ganar, pero el Pistolero siguió conectando con el público gracias a un modo de correr valiente y aun temerario.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios