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Todos aguardan la llamada definitiva

  • Acabada la fase burocrática de la venta del club al jeque qatarí, los implicados esperan el encuentro definitivo entre éste y Fernando Sanz para finiquitar el acuerdo

La expectación es máxima. En los aficionados, en el Málaga, en las instituciones, en Madrid, en Qatar... Entre el viernes y el sábado se acabó la fase burocrática de la Operación Jeque y ahora todo queda pendiente de un encuentro entre ambas partes para plasmar los acuerdos y aparecer públicamente para transmitir la grandilocuente venta gestada a lo largo de dos semanas eternas. Se acabó la locura del fax entre los cuatro despachos que han gestado el entendimiento, también los rumores en torno al lujoso yate Radiant atracado en el muelle de Levante. Los implicados y los que viven en torno a la operación lo único que esperan es una llamada que confirme cuando se hará todo oficial públicamente.

Se acabaron las jornadas de 24 horas en Garrigues y Daniel Pastor & Asociados, los dos despachos que han estado pidiendo sin cesar a los empleados del Málaga CF toda la documentación que a su vez se les requería desde Qatar. Después de tanto frenesí y agobio en las negociaciones, ha finalizado el turno de los técnicos. Si Abdullah Bin Nasser Al-Thani y Fernando Sanz abrieron el fuego de los tratos en persona en el viaje del madrileño a Doha y Dubai, luego dejaron su principio de acuerdo en manos de los especialistas para que le dieran forma. En el tramo final, ellos vuelven a tomar las riendas para finiquitar esta gestión, que tiene en vilo también al fútbol español por ser la primera vez que los árabes aterrizan en nuestra Liga.

La información inicial sobre esta compleja negociación llegó a cuentagotas. Poco a poco fueron trascendiendo más aspectos y todos los que de algún modo se verán afectados por la venta de la sociedad (consejeros, empleados, secretaría técnica, entrenador, jugadores...) ya saben que el día crucial para el punto y final es mañana. Todos entendieron que Fernando Sanz iba a mantener el mutismo hasta el final y ello generó en la tensión propia de no saber qué va a ocurrir con la entidad y hasta más de uno empezó a temer por su puesto de trabajo. Por ello, las últimas horas se están haciendo más tensas que nunca, por más que coincidan con el fin de semana, tiempo propio para el relax.

Pero nadie lo afrontará con más nervios que el propio presidente, sabedor de que cuanto más cerca está el momento de la firma más importancia cobra cada detalle. Mientras se da por hecho que la operación llegue a buen puerto, él sigue aferrado a la discreción. También lo es la familia Al-Thani, que no quiere dar pistas de su llegada a Málaga, que si todo va bien se producirá a lo largo de la jornada dominical.

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