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La controversia de Apoño

  • Muñiz y Jiménez se han peleado por el malagueño, mientras Pellegrini lo ha descartado por completo

Cuando un futbolista y un entrenador conectan, la química surte efecto en cualquier equipo. La que existe entre Apoño y Juan Ramón Muñiz no es nueva. El segundo entrenador del Dnipro ucraniano y extécnico malaguista, artífice del último ascenso y de la permanencia más sufrida que se recuerda por Martiricos, ha sabido encauzar la personalidad y la calidad de un futbolista diferente. Tras su marcha, las lesiones y varios encontronazos con Manuel Pellegrini provocaron que el 10 dejase de tener dueño en el vestuario malaguista. Emigró a Zaragoza, donde encontró a otro padre como Manolo Jiménez. Entrenador del corte de Muñiz, supo sacarle jugo al centrocampista malagueño, hasta el punto de lograr una milagrosa salvación en Primera. Apoño había sido protagonista y su cartel volvía a crecer.

Jiménez ha luchado lo indecible por conseguir que se quedase en La Romareda, pero las pretensiones del Málaga resultan prácticamente inviables para el Zaragoza. Apoño, considerado casi un proscrito por Pellegrini, tenía claro que no regresaría al Málaga. Y fue entonces cuando volvió a aparecer Muñiz. Junto a Juande Ramos, mostró especial interés en la situación de su centrocampista fetiche y en la de su hermano. El Dnipro ya negocia por él, y tanto Apoño como Juanillo, que no fue renovado por el club, tienen la mente puesta en su desembarco ucraniano.

Dos de los últimos cuatro entrenadores que ha tenido el palmillero se han empeñado en volver a tenerlo a sus órdenes. Unos deseos que contrastan mucho con los de un Manuel Pellegrini que ya dejó claras sus intenciones con el jugador, al que le ha dado de vacaciones hasta el día 20 para intentar resolver su futuro. Un futbolista denostado por su forma de ser para el chileno, pero imprescindible para Juan Ramón Muñiz y Manolo Jiménez, que han sabido sacarle el mayor rendimiento a las cualidades del malagueño.

El Málaga está dispuesto a hacer caja por él y sigue apurando las negociaciones. El Dnipro tiene prácticamente ganada la batalla, pero la resolución de algunos flecos están retrasando el acuerdo. Parece cuestión de días que Apoño se reúna con uno de los técnicos que más confianza le dio. El que le dio la batuta del Marbella y del Málaga. Y el que ha convencido a Juande Ramos para darle el mando del Dnipro ucraniano.

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