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Las cosas en su sitio (89-77)

  • El Unicaja recupera su esencia en la segunda mitad y firma su pase a semifinales tras 20 minutos excepcionales Granger y Fran dominan y Germán y Markovic hacen la diferencia.

Con el cuchillo entre los dientes y las pinturas de guerra. No se entiende de otra manera este Unicaja, que en el descanso encontró el interruptor apagado tras el minuto 30 de la serie. Una memorable segunda mitad, en los mejores niveles de intensidad y juego de la temporada, hizo justicia a la temporada verde. Se ajustició al Baskonia tras rebajar de 51 puntos a casi la mitad, 26, la aportación ofensiva rival. Se le administró la medicina que se le ha aplicado a muchos contrarios esta temporada. Y la victoria (89-77) otorga la satisfacción del deber cumplido.

Varios nombres propios en la victoria. Numéricamente descolla la dupla esencial de este equipo, el alfa y el omega, el base y el pívot. Granger se coronó con un partido acorde a lo que es, el mejor base de la competición. 19 puntos y ocho asistencias y la sensación de gobierno. Y Fran Vázquez se adueñó de los aros en la segunda mitad para ser el colosal pívot que suele en los partidos determinantes. Ocho rebotes de ataque, cuatro de ellos en los tres minutos finales, cazaron los largos brazos del gallego. Además, 14 tantos y 11 rechaces en total.

Siempre respetando el mensaje colectivo del entrenador, otros dos nombres no refulgen en las cifras y fueron determinantes: Stefan Markovic y Germán Gabriel. Markovic, con varios achaques musculares, viró la suerte del partido tras el descanso, en los dos lados de la pista. Marcó el nivel defensivo necesario que se le había olvidado aplicar al equipo en los anteriores 70 minutos de la eliminatoria. Y en ataque le aplicó más lógica, pese a que se anotó menos. Y Germán, en esos minutos de gloria que no fueron todo lo extensos que su calidad merecía en Málaga, dio un recital de baloncesto concentrado en sus nueve minutos en pista.

Se suele caer en el tópico de dos partes diferenciadas, los jefes clásicos de los periódicos dan collejas a los redactores novatos cuando emplean esa frase. Pero esta vez fue algo capital el paso por los vestuarios. El partido continuó la tendencia del de Vitoria. Más bien, del último cuarto del jueves pasado. Ritmo baskonista, pues, juego alegre y sencillo, mucho correr y canastas fáciles. Con el aliño peligroso del dominio reboteador vasco, escenario no previsto ni contemplado antes. Cada rechace capturado por los hombres de Ibon Navarro se convertía en un drama para los de Plaza, sin recursos para detener la marabunta rival. Además, los bases americanos lucían entonados y las armas estaban en vanguardia y retaguardia. El Unicaja traqueteaba sin poder imponer su ritmo de partido. Sin dominar el rebote y sin que su defensa sea dura le ha costado durante toda la temporada dominar los encuentros. Y en un momento tan trascendente como el de ayer, aún más. Transcurría el partido igualado (23-21 al final del primer cuarto tras tiros libres de Vasileiadis), pero el poso que quedaba era de dominio visitante. Eran más los tramos de comodidad ajena que los propios y ahí estaba la diferencia. En ese juego de muchos puntos el Unicaja ha competido en partidos a lo largo de la temporada, pero normalmente no le ha bastado aunque alguno ganó. Cuando el equipo malagueño se atascaba el Laboral Kutxa imponía su ritmo. 28-34 dominaba el Baskonia, 38-46 después, 40-49 más tarde... Un triple de Toolson en carrera sobre la bocina dejaba un regusto menos amargo al descanso (46-51). Pero había que cambiar cosas en el vestuario.

Y claro que cambiaron. No se podía ir por el sumidero una temporada tan brillante en la liga regular. Ibon Navarro padeció esa "mejor defensa de Europa junto con la del Olympiacos" de la que avisaba en la previa de la eliminatoria. Y fue Markovic quien ejecutó lo que se debía aplicar. Elevó el nivel defensivo y más jugadores se subieron al carro. Y el partido fue otro diametralmente opuesto. Sólo ocho puntos metió el Baskonia en el tercer cuarto. No pudo correr y le cerró la vía de anotación el Unicaja (64-59 al final del tercer cuarto).

Y entre retazos de baloncesto de alta escuela de Germán, cuchilladas de Granger y rebotes e intimidación de Vázquez, con unos minutos de calidad defensiva alta de Stefansson, el Unicaja desarmó al Baskonia. Colocó cinco puntos de renta (73-68) y ya de ahí no bajó. El Carpena, no lleno como debería en estas instancias pero repleto de energía, terminó de poner el candado al partido, al que le sobró un mate absurdo de Toolson cuando todo estaba parado. "A por el Barça" y "Sí, se puede" fueron los cánticos de despedida.

Ficha técnica

89 - Unicaja (23+23+18+25): Granger (19), Vázquez (14), Toolson (12), Green (4), Kuzminskas (6)- cinco inicial- Gabriel (8), Markovic (3), Vasileiadis (4), Golubovic (-), Suárez (10), Stefansson (2) y Thomas (7).

77 - Laboral Kutxa Vitoria (21+30+8+18): James (16), Causeur (8), Tillie (15), Iverson (5) y San Emeterio (7) - cinco inicial- Adams (8), Begic (3),  Hopson (-), Diop (-), Shengelia (13) y Hanga (2).

Árbitros: García González, Pérez Pérez y Araña.

Incidencias: Tercer partido de los cuartos de final de la fase por el título disputado en el Palacio de los Deportes, José María Martín Carpena ante 8.591 espectadores.

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