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De nuevo en el lío

  • Del éxtasis del triunfo ante el Sevilla a otro despeño en una semana que vuelve a acercar las arenas movezidas para el Málaga El equipo revivió a Osasuna, Celta, Granada y Rayo

No hay manera. Cada vez que se presenta la posibilidad de despegarse de la zona de peligrosa, el Málaga pega un gatillazo. El de Vallecas dolió doble porque no sólo supuso acabar con la magia creada en el triunfo ante el Sevilla, sino que cambió prácticamente haber dejado descartado al Rayo (se habría quedado a diez puntos de los blanquiazules) por reengancharlo a la pelea. Ahora mismo se queda a cuatro, uno más que el Valladolid tras su empate con el Elche. Una mala noticia teniendo en cuenta que los de Fran Escribá ganando por 0-2 a menos de media hora para el final del encuentro. El fango vuelve a manchar los pantalones, la angustia sigue ahí.

No es, ni mucho menos, la primera vez que los blanquiazules son incapaces de responder ante una situación pintiparada para poner tierra de por medio con las tres posiciones de descenso. El primer palo tuvo lugar en La Rosaleda con la visita de un Osasuna que venía de estreno con Javi Gracia en el banquillo tras la marcha de Mendilibar. Los pamplonicas eran vicecolistas empatados a tres puntos con el Rayo, el último, y llegaban con la necesidad de sacar algo positivo para cambiar su mala dinámica. No sólo ganaron, sino que en la primera mitad dieron toda una lección a táctica a los de Schuster. Ahí empezó a ser más competitivo en Liga el cuadro rojillo, que ahora tiene un punto más que los malaguistas en la tabla.

El descalabro ocurrió dos fechas después, cuando el Celta llegaba a Martiricos con la reciente confirmación de Luis Enrique por parte de su presidente, Manuel Carlos Mouriño, como entrenador y un sector de la afición de Balaídos pidiendo su marcha. También penúltimo y a seis de los de Schuster, provocaron un cisma en las gradas tras un doloroso 0-5 que despobló el estadio y provocó los primeros pitos severos hacia el alemán, que luego se aferraría a la ya famosa frase de "estoy en mi salsita".

Consiguió estabilizar la sangría defensiva en los siguientes partidos, aunque la visita del Granada reabrió más fantasmas. El Málaga perdió 3-1 ante un Granada que sumaba un solo triunfo y seis derrotas hasta entonces en Los Cármenes y con Lucas Alcaraz estaba en la cuerda floja. El equipo se había instalado una fase intermitente hasta el 4-1 de hace dos días en Vallecas, que no se esperaba ninguno de los que una semana antes vio remontar a los suyos al Sevilla.

Sí se dio la talla en dos choques al límite, contra el Betis (3-2) y en la visita al Elche (0-1); sin gran fútbol, pero sumando y dejando a cero a dos rivales directos por la permanencia.

Contra la Real Sociedad, este próximo lunes, llega otro hueso. A partir de ahí, se vuelve a jugar mucho ante Almería, Valladolid y Osasuna de manera consecutiva. Y, tras un paréntesis con el Madrid, desplazamiento a Balaídos.

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