2011 Elecciones

Manifestantes a micrófono abierto

  • Decenas de personas intervienen en el ágora improvisada del Bulevar del Gran Capitán gracias al movimiento 15-M

"Nunca creí que esto podía ocurrir y llevo esperándolo mucho tiempo". El señor que coge el megáfono viste una camisa de rayas azules sobre fondo blanco y pantalón chino de tono vaquero con cinturón de cuero. A simple vista, podría pasar por un ejecutivo de un banco en su día de descanso o por un profesor de instituto concienciado. El señor que coge el megáfono, desde su más absoluta representación de la clase media, afirma que "estábamos aborregados" y que "ya está bien", que sus hijos tienen ahora sobre los 15 años y que el futuro que les espera es precario. "Hay un error porque se creen que los que estamos aquí somos todos unos perroflautas, pero no es así; hay de todo, sólo hay que mirar alrededor", explicaba ayer María a las 20:45, cuando comenzó la ronda de micrófono abierta en la que todos los que llegan pueden expresarse. Es el poder de la clase media, de la juventud, del desencanto. Todo coincide con una jornada de reflexión en la que ellos piden precisamente eso. "Que la gente piense, que reflexione, que mire a su alrededor y que vea las injusticias que se cometen mientras la clase política sólo se preocupa de mantener sus privilegios", sostiene Lourdes mientras ayuda a pintar una de las decenas de consignas que harán de este movimiento un hecho histórico.

 

Víctor, aunque no ejerce como tal, es uno de los portavoces. En una de las mesas donde se recogen firmas y propuestas, Víctor insiste en que ningún movimiento político ni partido puede representarles y frente a los intentos de algunos de capitalizar la protesta, este manifestante señala que "esto no está manipulado por nadie, somos libres". 

Tampoco hay recomendaciones de cara al voto: "Que cada uno haga lo que quiera en conciencia", aunque está claro que quienes defienden el 15-M no están a favor del sistema actual y mucho menos de la polarización partidista del PSOE y PP.

 

Por lo pronto, el Bulevar, como decenas de lugares de España, se ha convertido en un ágora improvisada donde todo el mundo expresa libremente sus ideas. El resto aplaudía batiendo las manos o elevándolas como se hace en el lenguaje de signos. Mientras, Víctor explica que tendrían una asamblea para ver qué ocurre después del 22-M, porque lo que es seguro es que hoy estarán junto al templete de Gran Capitán.

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