Enrique Acosta Naranjo | Diseñador y artista visual "Andalucía tiene un buen plantel de diseñadores, pero los buenos siguen siendo pocos"

Enrique Acosta Naranjo.

Enrique Acosta Naranjo. / Madrigal

Enrique Acosta (Sevilla, 1944) es un maestro y referente del diseño en Andalucía. Diplomado en Artes Aplicadas y licenciado en Bellas Artes. Doctor cum laude y premio extraordinario por su tesis doctoral. Profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Su carrera se inició en 1964, su  maestro fue Baro y ha psado por las agencias Cid y Arce & Potti de Madrid antes de crear su firma: Enrique Acosta Diseño. Destaca por su gran variedad de registros, su espíritu curioso, deseo de superación, un poco de suerte, dice, y un olfato especial para el diseño.

–Usted ha sido un pionero del diseño gráfico y empezó con una formación artística.

–Mis primeros años fueron formativos, tenía grandes deseos de superación ya tenía gran dominio del dibujo y un gran olfato para el diseño. Sevilla era provinciana pero mi empresa no lo era. Así que coincidíamos.

–¿En qué empresa empezó?

–Cid, que pertenecía a la Ser y estaba implantada por toda España. Fui seleccionado entre una larga cola de aspirantes tras ver un anuncio en prensa. En aquellos momentos la empresa contaba con una magnifica organización y grandes profesionales repartidos entre Sevilla, Madrid, Valencia y Barcelona, que era la central. Allí en esos primeros años se contrató a Salvador Dalí para una campaña en prensa y revistas de las lavadoras BRU. Con esto quiero comentar la mentalidad nada provinciana que tenía Cid.

–Estamos hablando de los años 60.

–Sí, más tarde me marché a Madrid, en 1967, después de hacer el servicio militar como voluntario en el Ejército de Tierra. En mi primer intento de búsqueda de trabajo fui contratado en la mejor Agencia de Publicidad de la época, Arce&Potti donde trabaja primero como asistente de arte y después como director de arte hasta finales de 1970. Y en 1971 volví a Sevilla contratado de nuevo por Cid y estuve de director de arte y luego como director creativo hasta el año 1985.

–En esa época hizo grandes cambios ¿no?

–En Sevilla realicé grandes cambios en la gráfica del momento, sus anuncios y campañas tenían la frescura y la metodología aprendida en Madrid. Trabajé para infinidad de productos nacionales como Cruzcampo, Arroz Brillante, Ginebra Burdons... productos regionales como Bodegas Barbadillo, Playas de Doñana... Y para empresas y comercios sevillanos como Almacenes Lubre, Muebles Rodry, Radio Sevilla... A lo largo de mi vida profesional he tenido mucho trabajo y alguna suerte que se traducían en éxitos en concursos y una amplísima cartera de clientes fieles.

–No sería sólo suerte.

–Creíamos en nuestro trabajo, la mayor parte de las veces imponíamos nuestro lenguaje que, a decir verdad, se vendía solo.

–Y vino la Expo y el panorama cambió ¿no?

–A mediados de los 80 mi vida cambió, fue cuando me independicé y funde la sociedad Enrique Acosta Diseño. Vivimos una época de grandes cambios, por un lado, la irrupción del ordenador con sus programas de diseño. Y, por otro, las grandes expectativas de trabajo que se abrieron en Sevilla con motivo de la Expo’92 y que hicieron que los diseñadores y los estudios creativos se incorporaran a las nuevas tecnologías antes que ningún otro lugar de España. Recuerdo como muchos colegas publicistas de Madrid y Barcelona me preguntaban sobre las bondades de los ordenadores.

–Y concibió un nuevo diseño en Andalucía: el logo de Canal Sur y del SAS,  el  Hospital Infantil...

–Durante los 80 fueron apareciendo organismos y entidades nuevas como el Servicio Andaluz de Salud, Canal Sur, el Club 92, Copasa comercializadora de productos andaluces, la Productora Andaluza de Programas, Extremadura enclave 92, etc. En ellos pude imprimir conceptos y maneras de concebir un diseño nuevo en Andalucía, luego en el horizonte quedaban las expectativas sobre la Expo. Recuerdo mis primeros trabajos para el Comisariado Expo’92 consistentes en los diseños para los primeros sellos de correo que se emitieron. Supe estar a la altura de esas circunstancias excepcionales.

–¿Cuál es el trabajo o la campaña que recuerda con mayor satisfacción?

–Son muchos años de trabajo, muchas y variadas circunstancias. Me gustaría poner el énfasis en mi forma de entender este apasionante mundo del diseño y el arte.

–Pero habrá alguno que destaque.

–Sin decir que fue la mejor, sí destacaría la nueva campaña para los botos de Valverde del Camino, por su originalidad y novedad, fue a mediados años 80. Los cambios de conceptos y una nueva imagen corporativa completamente nueva, atrevida, contemporánea e inesperada que sirvió para reforzar las ventas en Estados Unidos.

–El color está en la base de sus creaciones y eso era muy revolucionario.

–La expresividad cromática viene en mi ADN desde muy joven. El color en el diseño viene determinado por un plan, una estrategia de comunicación, una poética de la imagen.

–¿Ha creado usted escuela en el mundo del diseño?

–Me gustaría pensar que sí. He tenido muchos seguidores y profesionales a mi cargo. Después de mi exposición antológica en el Casino de la Exposición de Sevilla pude comprobar que efectivamente mi trabajo sirvió como referente.

–¿Tenemos buenos diseñadores en Andalucía?   

–Andalucía cuenta con un buen plantel de profesionales del diseño, en todas sus variantes. Fruto de ello ha sido la formación, el viajar y el distanciamiento local para abarcar otras realidades.  Con la debida cautela, los buenos siguen siendo pocos como en todas partes.

–¿Cómo ha sido la evolución en Andalucía?

–Las escuelas de arte, la propia universidad, las nuevas tecnologías, las grandes expectativas profesionales en amplios sectores que tienen que ver con la comunicación y la imagen, han tenido mucho que ver con esta evolución. También el ejemplo de grandes profesionales que han transmitido conocimientos y sus propias experiencias. Otro factor es la posibilidad de trabajar desde cualquier punto geográfico con las vídeos conferencias, todo esto hace que desaparezcan las distancias. 

¿Cómo ha afectado la tecnología y su uso al diseño? Imagino que usted ha tenido que ir aprendiendo eso también. 

–Lo más sobresaliente que he experimentado ha sido la combinación entre lo manual y lo digital, dándose una fusión entre ambas maneras. La posibilidad de poder abordar cualquier imagen, sin tener que contratar expertos externos, gracias a los cada vez más sofisticados programas de diseño. Considero muy importante la formación clásica del dibujo, la experimentación con el color, la destreza en la distribución de los espacios y la originalidad en las composiciones. Creo que esto unido a una formación informática lo suficientemente extensa como para poder realizar lo que se piensa, sería un buen punto de partida para hacerse un lugar destacado en el diseño.

Otra gran ventaja que nos proporcionó el mundo digital fue la posibilidad de realizar tanto bocetos como artes finales con una precisión y calidad desconocida hasta entonces. El primer equipo informático lo incorporé en mi trabajo en los años cercanos a la Expo'92, creo que fue a finales del 91. He tenido experiencias diversas, he recibido clases, también he aprendido de manera autodidacta sin olvidar lo que aprendía sobre la marcha en las clases de la Facultad con mis alumnos.

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