Carmen Riera, catedrática de Filología Hispánica, escritora y académica de la RAE

"No sé si el Quijote entraría hoy en Barcelona"

Carme Riera. Carme Riera.

Carme Riera. / Juan Carlos Vázquez

-Adelante algo, ¿qué palabras de origen extranjero incluirá la próxima edición del diccionario de la RAE?

-La tendencia de la Academia es ir con pies de plomo. Un neologismo como selfi seguramente desaparezca. Habrá otra tecnología que lo sustituya. Es mejor esperar.

-Pero se oye hablar de coaching, bullying, make-up...

-Si tenemos maquillaje es una tontería usar el vocablo de la publicidad anglosajona. Yo llego a más. Está la palabra mensaje y yo soy partidaria de recado. Mensaje, en este nuevo uso, es también de origen inglés.

-¿Es una pose?

-Es publicidad. Otro ejemplo, hay un banco que en Cataluña ofrece una cuenta family. Pero, por favor, pongan familia, que es igual en castellano y en catalán, salvo una tilde.

-¿Y si esa tilde resulta casus belli?

-¡Pues llámese de otro modo! Es que es nuevamente el homenaje al extranjerismo. Parece que el inglés mola y lo nuestro no.

-Cómo profesora en una universidad en Barcelona, ¿qué autores andaluces llegan más a los estudiantes?

-Bécquer es un clásico y lo conocen. Lorca es muy muy popular. Antonio Machado es sin duda un referente.

-¿Y Séneca, el pobre?

-Pues me emocionó escuchar en Mallorca un dicho que dice sabes más que el sabio Sanaes. Pues ese sabio es Séneca, introducido de ese modo en el mundo rural mallorquín.

-Más de autores andaluces. ¿La situación en Cataluña se parece más a la obsesión por la rosa de Juan Ramón, a una metáfora inverosímil de Góngora, a un verso surrealista de Alberti o a una tira cómica de Tono?

-Sería una mezcla de todo. La rosa de Juan Ramón, por supuesto. Físese, al escucharle citar la rosa he pensado en el Día del Libro y en todo lo bueno que tiene la gente en Cataluña.

-¿Y Alberti?

-Los políticos están más allá de Alberti y del disparate surrealista. La metáfora gongorina... Es que la metáfora de Góngora embellecía, pero lo que hacen esas metáforas en Cataluña es degradar.

-Como apasionada de Cervantes, ¿qué habría dicho el Quijote si hubiera entrado hoy en Barcelona?

-Es que no sé si hubiera entrado... Pero creo que su justicia nos vendría muy bien.

-Siempre se admiró en España a los Brossa, Pla, Laforet, D'Ors, Miró, Espriu, Balcells, Savall... ¿Por qué en Cataluña se percibe lo contrario, el desafecto?

-Soy una mallorquina, estudié en Barcelona, donde me quedé a vivir y donde siempre me han acogido bien; excepto ahora, pues he recibido insultos y cartas para que me vaya por no ser independentista. Creo que son unos pocos. La gente de la calle quiere a los andaluces, sigue pensando en Andalucía como algo nuestro.

-Pues el lío que se ha montado en los últimos años es menudo.

-Creo que pasará. Por supuesto que la gente tiene derecho a plantear el futuro que considere, pero hay que hacerlo dentro de la legalidad. Si hay que cambiar la Constitución, que se cambie. Pero uno no puede saltarse la legalidad, ni la constitucional ni la del Estatuto catalán. Lo que se hizo fue contra Cataluña.

-Publicó en 2003 una investigación sobre la representación de la mujer en la modernidad. ¿Ha cambiado esa representación?

-Mucho. La manifestación del 8 de marzo ha sido un hito. Hay aspectos que invitan al optimismo. No hace ni 100 años del voto femenino. En todas las ciudades debería haber una calle dedicada a Clara Campoamor, su artífice. Hemos conseguido mucho, pero aún nos falta en igualdad de salarios y en violencia.

-La protagonista de su novela es una mujer que quiere hacer justicia después de ocho años. ¿Hacer justicia requiere años y el ajusticiamiento sólo segundos?

-Pues sí. Es horrible, aunque siempre espero que los ajusticiamientos hayan tenido un juicio justo previo. Lo de ajusticiar me hace pensar en las cárceles de Estados Unidos y en esas personas pendientes de la silla eléctrica. Pues sí, esa muerte dura segundos.

-En su novela retrata una época que define como la fiesta del "dinero fácil".

-La novela está ambientada en 2010 y, desde entonces, los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. La crisis ha traído salarios bajos y contratos precarios. La gente joven lo tiene complicado. Es verdad que ahora España exporta y tal. Pero no todo ha ido bien, ni muchos menos. Tenemos que estar vigilantes y seguir metiendo el dedo en la llaga.

-Como palmesana, ¿podría recomendarle a un amigo que va a vivir allí un balcón para alquilar?

-Me he quedado de piedra cuando supe que se alquilan furgonetas y balcones. Es espantoso. Estamos muriendo del éxito turístico. Palma en verano es desagradable. Y no puede haber gente que vaya a trabajar que no tenga dinero no para una buhardilla, sino para un balcón.

-Los pensionistas van a ver mejoradas las retribuciones. ¿La gente mayor grita más o lo hace mejor?

-Cuando la crisis, muchas familias vivían de las pobres pensiones de sus mayores. Creo que a esa gente habría que levantarle un monumento.

-También está el problema de los escritores que se jubilan.

-Varias plataformas estamos luchando por que se resuelva una injusticia inexistente en Europa. Hasta ahora, si cobras los derechos de autor por tus libros sólo percibes la mitad de la pensión.

-Arrea.

-Es muy injusto. Hubo ya una modificación publicada en el BOE de octubre. Y parece que en junio va a presentarse en las Cortes el Estatuto del Trabajador, en el que se incluirá la exención de los impuestos a los derechos de autor. Rendirán como rendimiento del capital, como quien tiene un piso, no como rendimiento del trabajo.

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