Rosa Guirado | Abogada y experta en Economía colaborativa "El taxi no es un servicio público"

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Rosa Guirado / Antonio Pizarro

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Cuando Rosa Guirado explica qué es el blockchain empieza vendiendo un bolígrafo al entrevistador, que acaba convencido de las ventajas de esta técnica llamada a revolucionar las transacciones. "Se va a acabar el papeleo", vaticina esta abogada y economista que estuvo en Sevilla el martes en una jornada organizada por el Defensor del Pueblo Andaluz para explicar los desafíos de la economía colaborativa y las consecuencias que tienen plataformas como Airbnb o Uber en los consumidores.

-¿Cómo explica una experta en economía colaborativa qué es eso que ahora está tan en auge?

-El concepto induce a confusión. El adjetivo "colaborativo" está asociado a buenismo, pero, en 2016, la Comisión Europea dijo que la economía colaborativa puede tener ánimo de lucro o no tenerlo. Parece que tuviera que hacerse ayudando al prójimo, como las hermanitas de la caridad. Y esa no es la realidad de la economía colaborativa. En inglés se utiliza el concepto sharing economy.

-¿Y cuál es el matiz?

-Sharing se refiere a compartir. Si te vas de viaje y compartes hotel no significa que no lo pagues, significa que lo pagas a medias.

-¿Por qué hay una visión negativa de la economía colaborativa y sus efectos?

-Porque afecta a muchos negocios tradicionales con lobbies muy fuertes a los que no les gusta competir porque no han tenido competencia durante mucho tiempo y les molesta. El Tribunal Supremo dice que la competencia molesta. Mucho. Pero no que sea desleal.

-Y esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el sector del taxi o el hotelero.

-Sí. Pero hay que dejar claro que hay tres tipos de plataformas asociadas a la economía colaborativa y sólo uno lo es realmente. La economía colaborativa pura es la que te permite colgar tu oferta o demanda, te hace la mejor búsqueda y no presta el servicio. Es lo que pasa en Airbnb, Blablacar o Wallapop. Airbnb no presta servicio de alojamiento ni Blablacar te lleva en coche. Uber y Cabify son economía bajo demanda. La plataforma fija el precio y las condiciones. Es quien presta el servicio. Por último, están las economías de acceso, que te permiten usar un bien por un tiempo limitado, como las motos compartidas que hay en algunas ciudades.

-¿El consumidor está más o menos protegido con estos nuevos modelos?

-Está menos protegido. En las plataformas como Uber y Cabify puede aplicarse el derecho de consumo, pero en Blablacar no, porque no hay empresa. Sin embargo, en la economía colaborativa pura hay garantías extras y que no son obligatorias por ley. Si te destrozan la casa, Airbnb te paga 80.000 euros. Blablacar te ofrece el seguro del coche y un seguro extra que garantiza al pasajero que llegas al destino. Además, estamos en un momento de poder dar un paso hacia la mayoría de edad del consumidor

-Explíquese.

-Cuando un niño se hace mayor tiene más libertad. No quiere más responsabilidad, pero le toca. Yo quiero más libertad. No quiero que una ley me prohiba las VTC. Tenemos que saber que poder escoger, a veces, implica menos derechos, pero ahí está la mayor responsabilidad.

-¿No queda desprotegido el ciudadano en ese caso?

-¿Qué es desprotegido? Las plataformas te ofrecen responsabilidades extra.

-Dicen los críticos con Uber que esa libertad ha acabado con una subida brutal de los precios en ciudades como San Francisco.

-Es que San Francisco tiene otra regulación. En España, en el caso de Uber, hay derechos de consumo.

-¿Tiene los mismos que el cliente de un taxista?

-Son regulaciones distintas, pero sí. Hay protección a los consumidores.

-¿El taxi es un servicio público o es un monopolio?

-No es servicio público. Tiene tres segmentos. El segmento de la calzada, al pedirlo con la mano en alto; el segmento de las paradas de taxi y el segmento de precontratación. En los dos primeros, por ley, tiene monopolio absoluto. En el tercero hay libre competencia. Lo que están haciendo es intentar que la precontratación tenga menos competencia. ¿Pediría un taxi con una hora de antelación? No.

-¿Por qué el Estado no toma un papel más activo?

-El regulador está un tanto capturado por los lobbies.

-¿Tan fuertes son?

-Han estado 16 días bloqueando el Paseo de La Castellana de Madrid.

-¿Es optimista sobre la solución de estos conflictos?

-Creo que puede haber solución, pero con gente que no permite que haya competencia, no. Con gente que confunde a la sociedad, no.

-Defiende que el Estado debe regular menos pero...

-No es menos ni más. El Estado debería regular sólo lo necesario y de la forma menos invasiva. Eso es lo que dicen nuestras leyes, que la regulación debe ser sólo la necesaria y de forma proporcional.

-¿Qué ocurre con las condiciones de los trabajadores en modelos como Uber?

-Por restricción a la competencia, a las VTC se le impide comprar una licencia. No vaya a ser que quieras emprender y compres una licencia. Como mínimo hay que comprar siete. Antes eran cuatro. La consencuencia es que debajo de Uber y Cabify hay flotas de vehículos, que contratan a los conductores y compran las licencias. La restricción a la competencia ha hecho que aparezcan esas flotas. Cuando cojo un VTC pregunto mucho por sus condiciones. Generalmente, los de Uber están contentos, pero hace una semana un conductor de Cabify en Madrid me dijo que facturaba unos 6.000 euros al mes y que está bien retribuido si llega a los 4.000 euros al mes, por que a partir de esa cifra cobra un 40%. Me dijo que él no ganaba antes eso. Para gustos colores.

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