Álex Mumbrú | Entrenador de baloncesto y campeón del mundo en 2006 "Marc es un jugador magnífico, pero Pau abrió el camino"

"Marc es un jugador magnífico, pero Pau abrió el camino" "Marc es un jugador magnífico, pero  Pau abrió el camino"

"Marc es un jugador magnífico, pero Pau abrió el camino"

-Segundo oro mundialista para la selección de baloncesto ¿El gen asesino viene heredado de 2006 cuando ganaron ustedes?

-No sé si el gen asesino pero sí el competitivo. Y no es de hace 13 años, sino de mucho antes, de los Corbalán, Epi, Villacampa, luego Herreros, Alfonso Reyes... Al gen competitivo se unieron unos jugadores increíbles. España sabe jugar estas finales y estos campeonatos.

En Pekín había capitán de defensa y de ataque, y Felipe Reyes, el más gamberro, me puso capitán de festejos"

-¿Scariolo es mejor con la pizarra o con la psicología?

-Un entrenador hace de todo. Sergio es muy completo y muy bueno tácticamente, como demostró contra Serbia, Australia o Argentina. Y hay que tener suficiente cabeza porque no es fácil llevar a la selección española, vamos, ni a ninguna, y el entrenador tiene muy claro que la psicología es una parte fundamental para ganar.

-Felipe Reyes decía que usted era el concejal de festejos. ¿Saben sus jugadores que era un pieza?

-No lo sé, pero en realidad todos éramos gamberretes. Aíto puso en los Juegos de Pekín a un capitán de ataque y a uno de defensa; Felipe Reyes, que es el más gamberro de todos, me puso a mí capitán de festejos, pero era para quedar él impune. Siempre hay varios que organizaban un poco más de jaleo y entre ellos estaba yo.

-¿Alguna trastada que se pueda contar?

-Que se pueda contar no. Haberlas haylas, sí, algunas que sólo sabemos los jugadores que estuvimos. Hay una cosa de un famoso muro que aún veo que lo gritan y viene de una larga historia que pasó en San Fernando. Quien mejor lo puede explicar es Felipe Reyes, es quien mejor lo dominaba.

-El muro de Trump no podía ser entonces...

-No, era otro tipo de muro.

-Ahora que los pecados de juventud están olvidados, ¿compartió alguna cajetilla de tabaco con Jorge Garbajosa?

-No, ni tampoco lo vi a él fumar mientras jugábamos. Era un profesional como la copa de un pino.

-Usted no pertenece a la legendaria generación del 80 por meses.

-Soy del 79. Ha habido un antes y un después de la generación del 80, con Pau, Navarro, Berni, Cabezas, Raúl López, Felipe... Fue la generación de oro en cadetes, júniors, séniors, campeones del mundo... Los demás nos subimos al carro.

-Tome partido: Pau o Marc.

-Son diferentes. Pau marcó un antes y un después. Es con Nowitzki el primer europeo dominante en la NBA y abrió las puertas a todo el mundo. El primero siempre lo tiene más difícil. Marc es un magnífico jugador, pero Pau abrió el camino.

-¿Va a tener favoritismo con un abuelete como Rafa Martínez (37 años) en la plantilla del Bilbao Básket?

-No, pero a un joven hay que educarlo, no sólo entrenarlo, y a Rafa igual sólo hay que decirle algo una vez, no repetírselo más veces. Igual que con tus hijos, les enseñas educación y al mayor se lo dices una vez y lo capta y al pequeño igual seis o siete.

-Aíto fue el técnico de quien más aprendió. ¿Por qué?

-Fue quien me dio el estatus diferente. Yo era del montón y tras estar con él pasé a ser un buen jugador. Me enseñó muchas cosas, él es un profesor, pero cosas sencillas del baloncesto.

-Tiene cinco hijos, un quinteto inicial.

-Efectivamente, dos niñas y tres niños. Pero ya me planto. Mi mujer no está por la labor.

-Es íntimo amigo de Leyva y de Quique González. ¿Se les da mejor a ellos pivotar y fintar o a usted tocar la guitarra y cantar?

-A ellos infinitamente mejor jugar al baloncesto que a mí la guitarra, soy muy penoso. Son músicos a los que les gusta mucho el deporte, son futboleros y también enganchados al baloncesto, como a la gente de hoy, a todos les gusta el deporte, correr, salir a la montaña...

-Leyva parece un tirillas.

-Porque se cuida.

-Anda en moto con una Harley adaptada a su tamaño. Más chulo que un bilbaíno.

-Siempre gusta hacer lo prohibido y, como cuando era jugador no podía ir en moto, lo primero que hice al retirarme fue cogerla, por llevar un poco la contraria. Los días que no llueve en Bilbao la cojo, con lo cual voy bastante en coche...

-Se casó en el incomparable San Juan de Gaztelugatxe años antes del rodaje de Juego de Tronos. ¿Le costó más subir las escaleras a usted o a Jon Snow?

-Realmente a quien le costó más fue a mi mujer por los tacones y el vestido de novia. Lo que más me sorprendió es que no sudó nada. Es un sitio muy bonito pero tras lo de Juego de Tronos es imposible organizar algo allí.

-¿Cuántas veces han hecho un juego de palabras con su apellido y el Mambrú se fue a la guerra?

-Sí, mucho. Por las noches más porque es la típica broma, pero hay que recordar que soy Mumbrú, no Mambrú. También cantaba la canción Andrés Montes, que era un crack, cuando ganamos el Mundial.

-Se tatuó el cuerpo de mayor. ¿Se nos ha ido de las manos tanta pintura?

-Los tatuajes no estaban bien vistos antes, era de gamberro o de punki, y está bien que por los deportistas se hayan normalizado.

-Entrenadores como Imbroda y Pepu están en política. ¿Se ve de alcalde de Badalona o de Baracaldo?

-Para nada. Al final se demuestra que un entrenador tiene que ser muchas veces políticamente correcto. En muchas ocasiones dirías cosas, pero te muerdes la lengua porque no lo puedes decir, como los políticos.

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