Álvaro Moreno | Empresario "No sé coser ni diseñar ropa, soy tendero"

Álvaro Moreno. Álvaro Moreno.

Álvaro Moreno. / m. g.

Aprendió de niño el oficio a la vera de su padre en Vilymoda, una tienda familiar de moda en Osuna, el pueblo en el que nació, creció y creó el emporio textil que lleva su nombre. Álvaro Moreno (1976) creó la empresa en 2005 y hoy cuenta con 43 puntos de venta por toda España, incluida la tienda on line, que supone ya casi el 20% de la facturación total. Pronto comenzará su expansión internacional con un establecimiento en Lisboa.

-¿Por qué sigue viviendo en casa, en Osuna?

-Aquí está mi familia, mi gente y siempre sabe mucho mejor hacer las cosas junto a quien quieres. Apostamos por hacer moda de kilómetro cero y es un orgullo triunfar desde mi tierra.

"Qué aporta criticar a Amancio Ortega por ayudar; es un ejemplo como empresario y como persona"

-¿Es el rey mago del pueblo por el trabajo que da?

-No reparto regalos, sólo intento rodearme de buenos profesionales y buenas personas. Es una satisfacción poder crear empleo y devolverle a Osuna parte de lo que me ha dado.

-Siempre recuerda a su padre. ¿Es amor de hijo?

-Es pasión... Es fundamental para mí; sin él no existiría Álvaro Moreno, ni la persona ni la empresa. Él, mi madre, mi mujer, mis hijos y mis hermanas son mis grandes pilares.

-Tiene 43 tiendas en España, abre en Portugal y emplea a casi 700 personas. Quiere llegar a 100 establecimientos. ¿A qué se debe ese ambicioso plan?

-Me gusta hacer las cosas bien. Teníamos un sueño, nos hemos marcado objetivos y, a medida que los vamos consiguiendo, tenemos otros. Vamos con paso seguro pero sin pararnos nunca. No ha sido flor de un día.

-Como buen empresario chapado a la antigua no financia nada y todo lo paga a tocateja. ¿Es mejor ir con el dinero por delante?

-No creo en hacer las cosas a la antigua o a la moderna, sino bien o mal. Tengo los pies en el suelo antes de dar el siguiente paso y un empresario debe ser formal y cumplidor. No dormiría si debiera dinero a alguien.

-¿Qué opina de los que atizan a Amancio Ortega por donar aparatos contra el cáncer?

-Soy respetuoso, pero me pregunto qué aporta a la sociedad criticarlo por eso. Es un ejemplo como empresario que crea empleo, riqueza y marca España, y como buena persona que intenta ayudar a quienes lo necesitan de buena fe.

-Usted da mantas a las monjas y contrata a jóvenes con síndrome de Down. La solidaridad casa con la rentabilidad.

-Gracias a Dios puedo ayudar, por eso hemos apostado por las Tiendas con Alma; no me importan sólo los números de la empresa, sino lo que aporta a la sociedad. Y colaborar con las Hijas de la Caridad o trabajar junto a jóvenes como José Luis, José Ignacio o Ángela es una auténtica bendición.

-¿Nunca le dio por italianizar su nombre? Quizá Albertino Meroni tendría más punch comercial...

-Jamás, no sé si funcionaría mejor, pero tengo muy claras mis raíces, mi padre me dijo que veía muy claros los rótulos con Álvaro Moreno y ya no hubo más que hablar.

-¿En qué posición está en el podio de ursaonenses célebres con el cantante Antonio Orozco y el futbolista Francisco López Alfaro?

-No me considero famoso, sólo un enamorado de Osuna que tiene la suerte de poder aportar a mi pueblo.

-Era mal estudiante y empezó a currar con su padre a los 13 años. A sus cuatro hijos no los empujará a que no cojan un libro…

-Al contrario, es fundamental formarse, ojalá lo hubiera tenido tan claro entonces. Tampoco creo que ellos tengan ganas de trabajar a esa edad... Ahora echo en falta tener más preparación en ciertos aspectos, y me arrepiento, por eso te tienes que rodear de buenos profesionales.

-¿El ojal es una de las claves de su éxito?

-Una de nuestras señas de identidad es el color, nos relacionan con el rojo, y usamos mucho ese toque de color también en los ojales. Pero es sólo un detalle. El éxito de Álvaro Moreno es que tenemos alma y eso se nota.

-¿Ha recibido alguna oferta disparatada?

-No, pero tampoco he pensado en eso. Esta empresa es un sueño para mí y para esta gran familia.

-¿Sabe usar una Singer?

-Ni sé coser, ni me considero un diseñador. Yo soy un tendero, como aprendí de mi padre. Me gusta atender al cliente y trabajo para darle siempre lo que busca: vestir elegante, con prendas de calidad, muy ponibles y a un precio asequible.

-Da la impresión de que la gran pasta está en la ropa femenina, pero usted no entra por ahí.

-Por ahora no, pero mi padre me enseñó que nunca hay que decir que no. Nos lo piden muchísimo... Y en nuestro ADN está crecer.

-¿Por qué lo clásico nunca pierde vigencia?

-Porque lo clásico fue rompedor en su día pero ahora ya nos da seguridad, uno sabe que no se equivoca. Y desde la esencia clásica uno puede arriesgarse e innovar.

-¿Somos más presumidos con los trapitos los sureños que los norteños?

-No más presumidos, pero sí más alegres y arriesgados, apostamos por colores más vivos, aunque nuestro estilo gusta a todos; de hecho, tenemos ya 43 puntos de venta en toda España.

-¿Le han dicho que diseñe la ropa menos ceñida?

-Cada vez menos. Para vestir de Álvaro Moreno no hace falta ser modelo ni ir al gimnasio.

-¿Qué político viste más de Álvaro Moreno?

-Muchos. José Bono es un fiel cliente y a Juanma Moreno también lo he visto vestir prendas nuestras.

-Ha dicho que el torero José María Manzanares es el español más elegante. ¿No se picarán el rey Felipe y su padre?

-No creo que sepan que lo he dicho, ni tendrían motivos porque ellos son muy elegantes también, aunque con estilos diferentes.

-¿Lo llamó Dani Mateo tras retirar su firma del programa El Intermedio por sonarse la nariz con la bandera de España?

-Ni me llamó ni lo esperaba, no fue nada personal. Actuamos como debíamos, por responsabilidad; lo que hizo no se identificaba con nuestros valores. Creo en la libertad de expresión, pero por encima está el respeto a los demás.

-Pese a su apuesta por lo clásico, ¿habría preferido diseñar los abanicos a Locomía o las corbatas a Carrascal?

-Con calidad y buen gusto, a todo le puedes dar tu estilo, aunque me veo más con las corbatas porque sí trabajamos esa prenda y sería bonito diseñarle algo a medida con la personalidad tan marcada y tan fuerte que tiene Carrascal. Y si nos ponemos con los abanicos... pues seguro que también, no nos asustan los retos.

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