Pablo Poó | Profesor de Lengua y Literatura "Los alumnos deben repetir para ver que suspender tiene consecuencias"

"Los alumnos deben repetir para ver que suspender tiene consecuencias" "Los alumnos deben repetir para ver  que suspender tiene consecuencias"

"Los alumnos deben repetir para ver que suspender tiene consecuencias" / víctor rodríguez

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Pablo Poó (Sevilla, 1983) se convirtió en un fenómeno viral a raíz de su Carta para mis alumnos suspensos, un vídeo publicado en Youtube que acumula más de medio millón de visualizaciones. Doctor en Filología Hispánica, es profesor de Lengua Castellana y Literatura desde 2009. Cree que sus alumnos tienen dos grandes problemas: no están motivados y no tienen un buen método de estudio. Intentó dar respuesta al primero con Espabila, chaval (Temas de Hoy, 2017) y ahora publica Aprobar es más fácil de lo que piensas (Ediciones Martínez Roca, 2018), en el que da claves para superar cualquier examen.

-¿Cómo acabó tercero en los Premios a Mejor Docente de España 2017?

-Fue un premio convocado por la Fundación Abanca al cual te nominaban los alumnos, las familias o los compañeros. Entonces trabajaba en el IES Mirador del Genil de Iznájar. Mis alumnos me preguntaron si a mí me importaría que me propusieran. Y así surgió. El concurso consistía en la aportación de méritos que baremaba una comisión. En función de la puntuación obtenida en una serie de apartados que ellos consideraban, surgía la clasificación.

"El dinero invertido en Andalucía en digitalización se ha tirado. Basta con pasearse una hora por los institutos"

-Desde 2009 es profesor y ha pasado por 15 institutos.

-Sí, porque fui interino. Desde 2008 he aprobado cuatro oposiciones, aunque con plaza, sólo en las de 2016. Al principio, como todo interino, sólo me llamaban para sustituciones cortas y en sitios lejanos.

-Habrá visto de todo.

-Efectivamente. Mi sensación es agridulce. El trato con los alumnos era positivo, aunque yo ejercía más de trabajador social que de profesor de Lengua. Pero por otro lado, te das cuenta del poco futuro que tienen muchos alumnos y de la poca respuesta que les ofrece el sistema educativo.

-¿Qué es lo que más falla?

-Fallan los cuatro pilares del sistema educativo. No se puede concebir que las personas que legislan sobre educación no hayan dado clase en su vida. Eso explica las barbaridades de las leyes educativas. También fallan las familias. Al igual que la sanidad sólo nos importa cuando estamos enfermos, la educación sólo nos interesa cuando tenemos hijos en edad escolar. Muchas familias piensan que la educación es igual a la que recibieron décadas atrás cuando todo ha cambiado una barbaridad. Los profesores también fallan. Las oposiciones son muy duras, pero son un coladero. Hay muchos que no tienen vocación alguna. Y por último, los alumnos, que sólo se preocupan de recibir una educación de calidad cuando les pilla el toro a tres meses para Selectividad y se dan cuenta de la cantidad de clases que han perdido por huelgas o porque el profesor estaba de baja.

-¿El alumno está hiperprotegido?

-Es una hiperprotección tanto por parte de la legislación como por parte de las familias. Lo primero que hacen las familias, y lo he vivido por experiencia propia, es poner en tela de juicio la labor de los profesores. Mis alumnos están muy mal acostumbrados. Una cosa que me pone de los nervios es que pregunten como si fueran niños chicos cuando ya tienen 15 o 16 años. Hay muchas actitudes que los niños traen viciadas de casa que con un poco de esmero se podrían corregir.

-En Andalucía se ha invertido mucho dinero en educación y seguimos en el furgón de cola. ¿Cómo se mejora esta situación?

-Basta con pasearse una hora por los institutos. El dinero invertido en digitalización es dinero tirado. En los institutos por los que he pasado, el 90% del equipamiento informático a disposición de los alumnos está roto. No se nos ha dotado ni de la formación adecuada ni se ha hecho una autocrítica de las inversiones.

-Su Carta para mis alumnos suspensos publicada en Youtube fue un fenómeno viral y le hizo famoso. ¿Se arrepiente o le ha ayudado en su trabajo?

-Me extrañó mucho que se viralizara porque el mensaje que transmitía era básico. En mi trabajo diario, mis alumnos saben cómo soy y tienen ese discurso interiorizado. Lo que pasa es que a la mayoría les cala años después. No son conscientes de la que se les viene encima si no tienen un buen nivel educativo. Por desgracia, la educación está perdiendo el papel no sólo de ascensor social, sino de respaldo en la vida para ser independiente.

-¿Entre el colega y el exigente, en qué tipo de profesor se encuadra usted?

-Soy muy exigente porque preparo mis clases concienzudamente y no me conformo con cualquier cosa. En un examen tipo test, un alumno me sombreó las respuestas cuando había que poner una X. Le puse un cero y el chiquillo casi se puso a llorar. Eso me dio pie a hablar de que cuando hay unas normas hay que cumplirlas, y se puede llevar a otras muchas facetas de la vida. Es que en el futuro no les van a aceptar una solicitud de una beca o la declaración de la renta si la entregan fuera de plazo. Aunque ese chico tenía un 8,33 y al final le respeté la nota.

-¿Qué le parece que los alumnos no repitan curso?

-Los alumnos deben repetir y ver que suspender tiene consecuencias negativas. Actualmente se aplica la promoción por imperativo legal. Un repetidor no puede volver a repetir al año siguiente, aunque tenga todo suspenso. Ahora le dices tú que tiene que estudiar cuando él sabe que va a pasar. Y si encima quitamos esa promoción, nos podemos ver en la tesitura de que lleguen a 4º de ESO habiendo aprobado Religión y Educación Física. Esto es una muestra más de que al político sólo le interesan los votos. ¿Cómo acabar con el fracaso escolar? Esta forma es estupenda para él, pero no es la solución correcta.

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