Entrevistas

"Para la política vasca, admito que se me ha pasado el arroz"

-Gasta usted fama de discreto.

-Es que lo soy. Me gusta salvaguardar mi intimidad.

-A ver si en esta entrevista va a ser más interesante lo que calla que lo que dice.

-No, porque también tengo poco que ocultar. Soy bastante transparente. Si acaso, puedo decir que no me gusta la ostentación. Como detalle, le diré que siempre tengo una pelea con los escoltas para que no se les vea.

-¿Eso es bueno?

-Por lo menos, es mejor que lo que hacen otros personajes, a los que les gusta presumir de guardaespaldas. Se lo digo como detalle gráfico de mi forma de ser.

-¿En el Parlamento Europeo, ahora, se siente un prejubilado?

-No, no, no. Yo me moriré trabajando. Hace tiempo que llegué a una conclusión: para mí no es posible la jubilación sin trabajo.

-¿A eso es a lo que aspira?

-Bueno, yo me acojo a lo que decía Garrigues Díaz-Cañabate, que la mejor forma de mantenerse bien en la vejez era con un poco de trabajo, mucha curiosidad y un poco de sexo...

-¿No valdría un mucho de todo?

-Bueno, desde luego no con mucho trabajo.

-¿Tampoco se siente desplazado?

-No, no, no. Se ha hecho una lectura injusta de mi situación: injusta conmigo y con mi partido. Yo acepté mi destino actual y confieso que Europa me está atrapando.

-Entonces, es usted un político raro.

-Bueno, evidentemente siento una cierta nostalgia de la pasión política nacional. Ese es el foco realmente apasionante.

-Y ahora que su partido gobierna en el País Vasco, usted podría estar ahí...

-Hombre, la verdad es que personalmente habría sido un destino que me habría producido una cierta emoción...

-¿Pero...?

-Se ve que ya no era mi tiempo ni mi lugar... ejem... No tocaba, no tocaba ya. Pero sí, hubiera sido muy emocionante para mí.

-Le noto frustrado o dolido.

-Creo que... sí... ejem... hay que reconocerlo, se me pasó el arroz. Les ha tocado a otros compañeros y yo no estaba. Ahora son ellos los que deben hacer el trabajo.

-¿Cree que ahora el País Vasco es un territorio con más esperanza?

-Con más esperanza, sí. Esta experiencia era muy necesaria. Se abre un tiempo nuevo en el que, sin embargo, va a hacer falta una gran dosis de responsabilidad.

-¿Se imaginaba gobernar con el Partido Popular?

-A eso se ha llegado porque la actuación del PNV en estos últimos diez años ha producido este efecto increíble, que es que PP y PSE estén unidos en la defensa de un País Vasco en libertad, sin imposiciones nacionalistas y poniendo coto a la violencia.

-¿Este gobierno es culpa del PNV?

-Claro, este pacto no se entiende sin el anterior pacto de Estella o el plan Ibarretxe.

-¿Tiene mejor imagen el País Vasco ahora?

-Sí, no cabe duda de que se ha limpiado la imagen, también porque la anterior era mala, porque la gente compara, y sólo con la comparación ya está ganando imagen.

-¿Europa?

-Es un bello sueño que no termina de cuajar, a pesar de que vivimos un momento optimista por la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Pero sigue teniendo demasiadas voces prisioneras de soberanismos nacionalistas.

-Como un destino, otra vez se enfrenta usted con los nacionalismos.

-Sí, sí. Pero esto es peor todavía, porque te enfrentas con el nacionalismo inglés, con el francés, con el italiano, con el checo... Son 27 países que no quieren hacer renuncia de soberanía.

-La ciudadanía está muy lejos de ustedes.

-Sí, se ve a Europa como demasiado lejos y demasiado abstracta. Yo siempre digo que haría falta un Erasmus para los ciudadanos.

-Y encima los eurodiputados no tienen muy buena fama.

-Es cierto, pero le puedo asegurar que trabajamos mucho. Hombre, habrá de todo, es verdad, pero la jornada de trabajo en el Parlamento Europeo supera fácilmente las 50 horas semanales, es decir, de lunes a jueves pringando.

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